La Unión
Enrique Maldonado
Diario de Oriente
diariodeoriente@elsalvador.com
Cuando una persona fallece, quienes cargan su ataúd deben dar una
vuelta completa alrededor del parque de Concepción de Oriente,
al norte del departamento de La Unión.
Héctor Romero, sacristán de la parroquia local, señala
que es algo muy arraigado entre los fieles católicos del municipio.
Según explica, la costumbre dicta que la ruta del traslado del
féretro desde la casa de velación hasta el cementerio pasa
invariablemente por el parque y no se busca la ruta más corta para
ingresar a la iglesia y celebrar la misa de cuerpo presente. Por el contrario,
lo que importa es hacer la circunvalación entre la entrada al templo
y posterior partida hacia el panteón.
Además, los cadáveres deben ir con los pies por delante.
Si se hace de forma contraria, se cree que los parientes morirán
pronto. Esa forma de conducir los cuerpos también se observa al
entrar y salir del templo católico.
Miriam Maldonado trabaja en la alcaldía local. Ella confirma la
versión de Romero y añade: Cuando trasladan el cadáver
hacia la iglesia para oficiar la misa, se detienen unos dos minutos frente
al templo, al otro costado del parque. Pero ella aclara que es algo
que no incluye a los cristianos no católicos.
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| Dar vuelta a la manzana es de rigor para los
católicos, antes de sepultar a los muertos .Foto
diario de oriente/ Mauricio Cáceres |
Orientación
Además del trazo del cortejo fúnebre alrededor del parque,
también se pone mucha importancia a la orientación de los
cuerpos a la hora de sepultarlos.
Si se trata de un adulto, su cabeza debe quedar orientada al este, apuntando
al sitio donde se levanta el sol y los pies, al poniente. Pero si es un
niño, la orientación es contraria.
De acuerdo con Romero, el hecho tiene que ver con el anuncio de la segunda
venida de Cristo, cuando los ángeles (niños) se levantarán
junto a Él desde el oriente y los muertos (adultos) resucitarán,
comenta el sacristán. Por eso es importante la posición
de los cuerpos, para que los mayores puedan ver al Señor, continúa.
Ni Romero ni Maldonado se atrevieron a establecer desde cuándo
data esta costumbre en Concepción de Oriente. De lo que sí
están seguros ambos es que, como reza el dicho popular, al
final la costumbre se termina convirtiendo en ley