Morazán
Mauricio Vallejo
Diario de Oriente
diariodeoriente@elsalvador.com
Las rosas florecen con menos dificultad en las alturas, así, poco
a poco y gracias a medidas tecnológicas los rosales de Mercedes
Pereira, de 46 años, brotan con prontitud entre las montañas
de Arambala.
La docena tiene un costo de un dólar, un precio totalmente distinto
al que se encuentra en las ciudades, únicamente que el problema
es traer grandes cantidades, porque el terreno está ubicado en
zona montañosa donde los carros, aún los todoterreno, no
pueden llegar debido a la accidentada topografía.
El vivero Las Marías trabaja desde hace noviembre del año
pasado. El acceso es todo un reto pero en él también se
trabajan hortalizas y una pequeña granja de conejos. En los alrededores,
todos conocen el lugar como el vivero de flores.
Aquí siempre se trabaja con tecnología, por eso contrato
a los mozos para que hagan el trabajo del ingeniero que me cuida el lugar.
Él sabe de esas cosas, comenta Mecedes Pereira.
Los rosales están protegidos por toldos de plástico transparente
que evitan los daños que podrían recibir las rosas por el
golpeteo de la lluvia.
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| Un verdadero paisaje de flores se puede apreciar
sembrado en la dura tierra de Arambala.Foto
diario de oriente/ Felipe Ayala |
Tiene un invernadero, donde los semilleros de las diferentes plantas
que cultiva se desarrollan. En el terreno doña Mercedes tiene rosales,
claveles, mirtos, begonias y geranios. Las variedades son tantas que ni
siquiera ella recuerda los nombres de todos los tipos de flores.
Puede encontrar la ruta al sitio en la carretera rumbo a Perquín.
Verá un rótulo verde que dice vivero de flores,
allí deberá subir un cerro hasta bajar por un río,
luego subirá otro cerro hasta llegar al tercero, allí encontrará
el jardín de flores.