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Morazán
Sandra Moreno
Diario de Oriente
diariodeoriente@elsalvador.com
La falta de recursos que dice tener Juana María Romero, de 26 años,
en Jocoaitique, contrasta con sus cadenas de oro al cuello. ¿Su
deseo? Dinero, es lo que se ocupa para hacer cualquier cosa,
replica.
Ella se ocupa de los oficios domésticos en la casa de su padre,
donde vive con su pareja y su hija de 5 años. Al momento de la
entrevista, hace el almuerzo en una cocina de barro, cuyas paredes se
caen a pedazos.
Y si alguien le quiere ayudar, su petición sería una nueva
casa.
Las artesanas
Juana Francisca López, de 14 años, y Santos Silvia García,
de 13 años, han llegado del caserío Talchiga a Arambala.
Es toda una experiencia nueva ofrecer a los turistas sus collares, pulseras,
aritos y utensilios de calabazas que han elaborado en el proyecto que
dirige Ana Griffin, hermana del Sagrado Corazón de Jesús
y María.
La materia prima usada en la artesanía son de la zona: semillas
de pacún, bambú, conacaste, calabazas
Veremos
si hay interés, dice Griffin, quien llega al puesto de venta
improvisado en el parque de Arambala. Este es uno de los resultados de
un plan de capacitación en liderazgo que inició en marzo
de 2002.
Si todo va bien, pronto harán un kiosco de bambú y pondrán
un puesto de venta formal, así los turistas que van rumbo al río
Sapo tendrán un excelente pretexto para detenerse y comprar su
recuerdo de viaje.
Queremos crear opciones de trabajo a la juventud, resume como
objetivo la religiosa. También promoveremos una dieta saludable,
poca gente come verduras. Se sembrarán en los caseríos con
ayuda de una organización no gubernamental, Trocaire, un grupo
de Irlanda.
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| Una tienda bien abastecida posee Miriam Ybón
de Cruz, en Perquín, a la cual llegan muchos clientes hondureños.
Foto diario de Oriente/ Felipe Ayala |
Actualmente, las aprendices de artesanas recibieron ayuda de Catholic
Relief Services (CRS), cuyo aporte de $800 costeó la compra del
equipo de trabajo: tenazas, una pequeña prensa y taladros.
En la lista de beneficiados hay unos 140 muchachos, reunidos bajo el nombre
de Gente Joven de Arambala y Morazán. ¿Quiénes
les enseñan? Los maestros son algunos que estuvieron en Honduras,
durante la guerra, en los campamentos donde les enseñaron algunas
técnicas artesanales. Eran unos niños y hoy recordaron
esos conocimientos, son muy creativos, cuenta Griffin.
El consenso de la nueva generación fue claro ante la monja, necesitamos
fuentes de trabajo. Ella lo sabía: no tienen ni para
estudiar, llegan hasta sexto grado.
Si usted no le cree, ahí están Santos y Juana. Las dos caminan
una hora para ir a su escuela y para venir a ofrecer sus artesanías,
habían salido de su caserío a las 4:30 a.m., caminaron dos
horas y luego hicieron otra en bus. ¿Qué les falta? Dinero,
básicamente no tienen dinero.
Larga espera
Irónicamente Domitilia Márquez, de 25 años, si pudo
terminar su carrera de maestra en la Universidad de Oriente, pero ahora
tiene que ver qué hace mientras consigue una plaza en el Ministerio
de Educación. Por hoy, se entretiene con la artesanía.
¿Qué necesita? Trabajo, contesta rápidamente.
En unos cinco años, tal vez tenga alguna posibilidad de optar a
una plaza fija. Para entonces habrá cumplido el requisito de antigüedad,
porque hace poco hubo una pero ya habían 35 solicitudes en espera
de gente que hace tiempo egresó.
Sus compañeros de generación optan por trabajar en los cultivos
temporales y la mayoría de muchachas termina su noveno grado luego
se casan y tienen sus hijos.
¿Y el salto universitario? Es difícil, afirma
Márquez. Se tiene que viajar todos los días, eso es
súper caro, además de pagar el estudio. Mis padres, por
ejemplo, pagaban $55 al mes en la Universidad. Tampoco olvidemos la comida,
el pasaje.
En el bus nos cobran $1.50 a San Miguel.
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| El futuro es incierto para la juventud morazánica
ante la escasez de fuentes de trabajo. Foto
diario de Oriente/ Felipe Ayala |
Más al norte, en Perquín, Miriam Ybón de Cruz, de
42 años, posee una tienda de lácteos. Es de Jocoaitique,
pero ahora se rebusca la vida en la ex capital guerrillera.
Aquí hay buen ambiente y mucho turismo, acepta la comerciante.
Yo lo que necesito es un crédito para aumentar el negocio,
pero sin intereses altos.
Los rateros
Aunque el factor delincuencial puede afectar el incipiente repunte económico
de la región. Hace poco, en las afueras del pueblo, frente al Perquín
Lenca, asaltaron una tienda. Los ladrones se metieron por el techo.
Pero esto no asusta a los principales clientes de Miriam Ybon, los hondureños.
Ellos vienen a comprar aquí, y nosotros vamos a Marcala,
cuenta la negociante.
La gente llega de Sabanetas, Rancho Quemado y Nahuaterique a adquirir
dulces, maíz, papas y verduras; en cambio, los salvadoreños
cruzan la frontera en busca de queso, ejotes, lechuga y repollo, entre
otros productos.
Los día de mayor plaza son los viernes, sábados y domingos.
¿Algún problema en la frontera? No, presentamos los
documentos y dan permiso de tres o cuatro días, asegura de
Cruz.
Ella apoyaría entusiasmada cualquier proyecto fronterizo que busque
consolidar las relaciones entre Honduras y El Salvador, estaría
bien, porque se portan bien cuando uno va allá, concluye.
Oportunidades que no volverán
Imposible, pero cierto: los mismos padres de familia desalientan en San
Fernando a sus hijos para que no acepten becas que les permiten sacar
un bachillerato técnico. Y los pocos que estudian deben emigrar
El futuro no es tan optimista para Iris Yveth Ramos, de 19 años,
con un niño de nueve meses en sus brazos, en San Fernan-do. Si
queremos trabajar tenemos que ir hasta San Miguel. Ahí lo pueden
contratar a uno, por medio del contacto con una amiga, en una despensa
o comercial como vendedora, explica la joven.
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| Tiolinda Nolasco de Ramos tiene un puesto de
comida en San Fernando, también es concejala en la alcaldía
. Foto diario de Oriente/ Felipe Ayala |
La esperanza es conseguir el sueldo mínimo, $160. Iris Yveth estuvo
trabajando tres meses en una tienda migueleña, luego no pudo seguir
por problemas de alojamiento y su maternidad. Aquí no hay
nada, sostiene en referencia a su pueblo. Sólo trabajar
en la agricultura y las muchachas quedarse en casas o salir a vender eventualmente
enchiladas, nuégados o empanadas.
Su madre, Tiolinda Nolasco de Ramos, de 39 años, escuchó
las palabras de su hija,; sin embargo, su visión es distinta. Los
jóvenes tienen posibilidades de becas para estudiar un bachillerato
técnico (en contador o secretariado) en el Centro Juvenil que se
encuentra en El Quebra-cho. Son dadas por el alemán Rudolf Reintinger,
cuenta de Ramos.
El enlace
Ella representa en San Fernando esta iniciativa que busca ayudar a los
muchachos pobres con deseos de superarse. En el programa hay 63 estudiantes
de Torola y 23 de San Fernando. A mitad de año se salen,
cuenta decepcionada Tiolinda, quien deseó cuando niña tener
una oportunidad como ésta para estudiar.
¿Por qué? le interrogo.
Influyen los padres, quienes les dicen a sus hijos que sin saber
leer ni escribir tienen para comer. Ellos desmotivan a los jóvenes
afirma tajante Tiolinda. Aquí las oportunidades vienen,
pero no las aprovechamos continúa.
Irónicamente, los inteligentes que sacan su técnico tienen
que obligadamente emigrar de San Fernando, donde no existe una oferta
de empleo.
| La fuerza de las alcaldías
es un hecho con la unión |
Las autoridades municipales prueban la cultura de trabajar en equipo
con sus vecinos en proyectos económicos, sociales, culturales
y de turismo. Esto facilita el acceso a fondos internacionales, fundamentales
a la hora de cimentar las bases del desarrollo de sus comunidades
Los Orientales
Morazán
- Microrregión Norte de Morazán: Torola, San Fernando,
Perquín, Arambala, Joateca, Jocoaitique, El Rosario y Meanguera.
w Microrregión Nororiental de Morazán de Desarrollo
Local: Corinto, Joateca, Cacaopera.
(Nota: Joateca forma parte de dos mancomunidades)
La Unión
- Mancomunidad del Norte de La Unión (Asinorlu): El Sauce,
Polorós, Concepción de Oriente, Nueva Esparta, Lislique,
Santa Rosa de Lima y Anamorós.
w Mancomunidad del Golfo de Fonseca: Pasaquina, Yayantique, La Unión,
Conchagua, El Carmen, Intipucá, San José La Fuente,
Bolívar, Chirilagua (San Miguel).
San Miguel
- Mancomunidad Manantiales del Norte de San Miguel (Manorsam): Carolina,
San Luis La Reina, San Gerardo, San Antonio del Mosco, Nuevo Edén
de San Juan, Sesori y Ciudad Barrios.
Los paracentrales
Chalatenango
- Asociación Palma-San Ignacio: La Palma y San Ignacio.
- Microrregión Central Chalatenango: Dulce Nombre de María,
San Fernando, Santa Rita, San Francisco Morazán y San Rafael.
- Asociación de Municipios de La Montañona: Ojos de
Agua, El Carrizal, La Laguna, Las Vueltas, Comalapa, Concepción
Quezaltepeque y Chalatenango.
w Asociación Intermunicipal Oriente de Chalatenango: Nombre
de Jesús, Nueva Trinidad, Arcatao, San Antonio La Cruz y San
Isidro Labrador.
- No Mancomunado: Citalá.
Cabañas
- Microrregión Paracentral Norte (Mipanor): Sensuntepeque,
Victoria, Dolores, Ilobasco, San Isidro, Guacotecti, Tejutepeque,
Cinquera, Jutiapa, Cojutepeque y San Rafael (Cuscatlán). |
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