San Miguel
Sonia Bernal
Diario de Oriente
El Diario de Hoy
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Las situación actual de la economía salvadoreña ha
llevado a que cientos de personas que no encuentran una ocupación
formal o dentro de la llamada clase económicamente activa, se vuelquen
al comercio.
Es así que se tiene a un comercio formal, pero también el
informal que cada día crece más en el centro de San Miguel,
donde no se cuenta con una infraestructura adecuada para nuevos negociantes.
Al final el caos impera: las instalaciones de los mercados son insuficientes
o no las quieren los vendedores, un parque Gerardo Barrios abarrotado
de comerciantes y un aproximado de 11 calles y cuatro avenidas, cuyas
aceras y la mitad de las arterias son ocupadas por las ventas.
Ellos opinaron
Carmen Ochoa Cruz
El tiene 15 años de vender en un puesto dentro del parque Barrios
y sus orígenes están en el barrio San Antonio de Lolotique,
donde su familia se dedicaba a la agricultura. Luego contrajo matrimonio
y trabajó como obrero en una fábrica de sacos de henequén,
para terminar viviendo en la hacienda El Platanar. Ahí instalaron
una tiendita junto con su esposa, pero la guerra hizo que emigraran a
San Miguel.
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| La venta callejera, a pesar de su informalidad,
es un eslabón importante en el sistema económico salvadoreño.
Y ante la crisis, es un fenómeno que tiende a aumentar. Fotos
diario de Oriente/ Sonia Bernal |
En un principio, poseían un terreno en las afueras del casco urbano;
sin embargo, la ofensiva guerrillera en 1989 los obligó a buscar
un lugar más al centro y de esa forma se fueron instalando con
un pequeño negocio de comida. Eran chalés de la Bravo
(una gaseosa) los que se tenían para vender comida, cuenta
Ochoa Cruz, quien duraría en este rubro siete años.
Después, vendería zapatos con los que ya lleva ocho años.
De su matrimonio, nacieron cinco hijos, quienes se han formado y estudiado
a base del esfuerzo de sus padres en el puesto de la venta de calzado.
Actualmente, cuatro de sus hijos son maestros; la menor aún estudia.
Don Carmen asegura que como todo, hay días malos y buenos.
¿Por qué vender zapatos?
Sólo el negocio propio es el que nos puede hacer salir adelante,
como empleado uno gana bien poco, no alcanza para una familia, explica
OChoa Cruz. Eso sí, el éxito en el comercio depende
del empeño y de la necesidad que se tenga. Sus opciones crediticias
es con las empresas que apoyan a los microempresarios, aunque para ser
sujeto de crédito debió poner en garantía sus terrenos.
Asimismo, pagan impuestos municipales: $0.46 centavos diarios.
Carla
Cecilia Barraza
A sus 24 años de edad, ella se ubica, todos los días, con
su venta de ganchitos de pelo en la 3a. Avenida Sur. Toda su mercadería
se encuentra en una canasta.
Barraza es madre soltera de tres hijos. Nació en San Miguel y vive
junto a su mamá, quien se encarga del cuidado de sus prole desde
las siete de la mañana, hora en que se va al centro a vender.
Sus pequeños, de 9, 6 y 5 años, asisten a la escuela. No
quiero que se queden como yo, ellos deben estudiar y superarse,
dice convencida la joven, quien sólo cursó hasta cuarto
grado. Yo no puedo encontrar un buen trabajo, dijo, en parte
por su escasa preparación.
Tampoco quiere un destino de vendedores para sus hijos, por los vaivenes
del comercio. Andar en la calle tiene sus desventajas, cuando llueve,
sólo puedo tapar mi mercancía con un plástico y yo
me resguardo en la acera de la avenida, y en ocasiones cuando los mismos
vendedores arman líos, me aparto para no involucrarme.
Asoleada
Entre el inclemente sol y el asfalto, Carla Cecilia busca el sustento
diario de su familia y que sus vástagos estudien y se forjen un
futuro diferente al suyo. Yo no tuve otra opción que ser
vendedora, por mi baja escolaridad. Esto me descalificó para algún
puesto, porque actualmente hasta para ordenanza piden un título
de bachiller, cuenta la migueleña.
La vendedora confiesa que, en algunas ocasiones, ha tenido que acudir
a un prestamista para comprar sus ganchos, pero no le gusta mucho, debido
a que los intereses son bastante altos, dice. Me cobran el
15 por ciento de interés por el mes. Es decir, si me prestan
100 colones, al final del mes tengo que regresar 115.
En fin, ella sabe perfectamente que no puede obtener un crédito
en un banco, por lo tanto en situación de crisis hay que visitar
al agiotista.
Sergio Andrade
Este vendedor, de 40 años de edad, lleva 20 vendiendo de forma
ambulante. ¿Qué ofrece a los clientes? Calcetines, productos
para el cabello o lo que mejor pueda comercializarse. El corretea por
todo el centro, voy a todos lados, en ocasiones me voy a las colonias,
cuenta el hombre con esposa y tres hijos.
Don
David Álvarez
El anciano, de 80 años de edad, no goza de un retiro, sino que
camina, bajo el ardiente clima migueleño, por las calles vendiendo
escobas. Alvarez no tiene a quien mantener, pero asegura que tiene fuerzas
para seguir haciendo su trabajo, que ha venido realizando desde hace 40
años.
El vive en el municipio de Comacarán y viaja todos los días
a San Miguel. Llega temprano a la cabecera y regresa a su hogar en el
último bus, a las 6:00 p.m.
Don David tiene a sus hijos en Estados Unidos, no me ayudan nada,
por eso debo vender mis escobas, aseguró.