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Desde California a la otra California

La mayoría de habitantes del municipio usuluteco partió rumbo a Estados Unidos. Se olvidaron de su terruño y sus familiares

Publicada 30 de julio 2004, El Diario de Hoy

Usulután
Mauricio Vallejo
Diario de Oriente
El Diario de Hoy

diariodeoriente@elsalvador.com


California no presenta la misma pujanza económica que otros municipios orientales ni tampoco recibe tantas remesas del exterior, a pesar de que tiene tantos pobladores en los Estados Unidos como Intipucá, en La Unión.

Algunos de los californianos llevan hasta 26 años lejos del terruño usuluteco. Un buen número de ellos se ha establecido en San Francisco y Los Ángeles, ciudades correspondientes al estado de California en los Estados Unidos.

Algunos de ellos no tienen problemas al decir que son originarios de California, porque en verdad son oriundos de ese municipio homónimo de los Estados Unidos.

Josefina Coreas tiene un hermano llamado Ricardo, su primera vivienda la estableció en San Francisco, California, pero prefirió marcharse a Houston, Texas. Se queja de él porque hace mucho tiempo que no sabe nada de su existencia y eso le preocupa más que las remesas que podría recibir.

“Ya hace más de veinte años que se fue y no sé nada de él”, advirtió Josefina, de 39 años.
Los años han sido una frontera más grande que el espacio geográfico que separa a estos hermanos. Josefina ni siquiera recuerda el rostro de su familiar. “Ya ni siquiera se acuerdan de venir a vernos. Ni nos mandan dinero, algunos tienen 15 años de vivir allá, que ni me acuerdo cómo es mi hermano”, justificó Josefina.

Tranquilidad
Es el ambiente que se respira en el pueblo de los emigrantes. Fotos diario de oriente/ Felipe Ayala

Sin fotos

El caso de Margarita Coreas, tía de Josefina, es parecido, aunque son más los familiares que ella extraña. Gran parte de ellos se fueron a diferentes ciudades de California u a otros estados. Ninguna de ellas tiene fotografías de sus parientes, porque hace tanto tiempo que se marcharon que usaban muy poco las cámaras fotográficas.

“Yo no sé nada de ellos. Mi hermana tiene 26 años de haberse ido y sólo pasa enferma”, expone Margarita.
Su hermana Coralia Coreas pasa parte de su tiempo en hospitales. Está enferma, aunque nadie conoce la causa de su mal, pero todos saben que no puede mandar dinero por su condición. “Ya ni vuelven, si me llegan a ver creo que no se acuerdan de cómo es mi cara. Mis sobrinos viven en Texas,” comenta Margarita.

Su sobrino Lalo Coreas reside en Los Ángeles. Margarita le envió varias cartas, pero él no le contesta. Y así como a ella le sucede a otras personas de California.

“Es un hombre bien duro. Era hijo de mi hermana Elena Coreas, a saber de qué trabaja”, explicó Margarita.
“Miles de gente vivían aquí y se fueron, antes de que llegara la guerra. La mayoría tiene 26 años (de estar en Estados Unidos)”, dice Amayo Mejía, jubilado.

La serranía encierra la tierra que vio nacer a los viajeros. Fotos diario de oriente/ Felipe Ayala

Existe un buen número de habitantes que recuerdan cuando el municipio tenía más pobladores y se formaban diversas reuniones en el centro de la ciudad, ahora sólo queda el recuerdo. “Muchas personas del municipio se fueron. Hay poca gente y la mayoría de ella ha ido emigrando con el tiempo y otros están por irse”, dijo Víctor Hugo Rodríguez, albañil, de 26 años.

El observó a muchos amigos de infancia que se marcharon en busca del sueño americano y hasta la fecha ninguno ha regresado, de algunos sabe que llegaron bien, pero de otros sólo que un día salieron llenos de esperanza hacia los Estados Unidos.

“No se comunican con uno y ni siquiera sabemos cómo están”, comparte Erick Soriano Recinos, de 55 años, quien en Los Ángeles tienen sobrinos, primos y tíos.

Según él, no tienen tiempo para comunicarse. Algunos de ellos no son de California, sino de Gualache, Tecapán, el municipio vecino. “Son Heriberto Parada, Luisa, Orbelina; los primos se llaman Zoyla Parada, Mino Parada y Atilio Soriano”, cuenta.
Y pronto a la lista de unirán otros nombres, del grupo que se prepara para probar suerte en el país del norte.

Don Rogelio, el herbario

Las plantas pueden curar múltiples enfermedades, sólo es de saber cuál es la indicada para cada mal

Un grupo de ramas amontonadas, varias bolsas llenas de hojas: algunas secas, otras verdes. Son las medicinas naturales que tiene un hierbero en su recámara.
El herbario es Rogelio Arturo Rivera Medrano que cuenta con 66 años y vive en California, Usulután, desde que tiene uso de razón. Su casa está ubicada en el barrio El Centro y desde allí sale a trabajar como jornalero en las fincas vecinas.

Por generaciones, los secretos medicinales de las raíces, hojas y árboles han sido transmitidos en la familia Rivera Medrano. Fotos diario de oriente/ Felipe Ayala

De familia

Tiene 35 años de experiencia. Poco a poco fue aprendiendo el arte de la medicina natural. Su principal maestro fue su padre, que lo aprendió de su abuelo. Todos tenía el mismo nombre: Rogelio Arturo.
A diario recorre todo El Salvador en busca de clientes. “No a toda la gente le gustan estas cosas, pero si prueban verán que les hará bastante bien”, afirma Rogelio.

En sus tiempos libres trabaja como jornalero en la zona, porque no le va bien en su negocio. “A veces no se vende nada y uno tiene que ganarse las tortillas. Yo hoy vengo del cerro El Tigre, y lo único que quiero es comerme unas tortillitas”, dijo el hierbero.

A pesar de su edad, conserva mucha fuerza y está listo para emprender cualquier empresa por dificultosa que sea. Si en este momento le dicen que vaya a vender a La Libertad, él va.
Cree mucho en el destino y considera que todo lo que sucede en el mundo tiene alguna conexión con su vida. “Un día le aseguro que con pura hierba se va curar cualquier enfermedad, hasta el SIDA”, finalizó Rivera.


Emigración masiva
- Los californianos salieron de su pueblo en busca de un futuro mejor.
- Actualmente los habitantes son mil 300, en cambio en 1977 la población era de dos mil 641 habitantes.
- Cada mes parten varios, entre jóvenes y adultos.
- Son pocos los que se quedan a vivir en California, si no parten a Estados Unidos, se marchan a San Salvador o San Miguel.
- La casa de Rosario Coreas es una muestra de los hogares que quedaron vacíos. Tiene16 años de no albergar a nadie, aunque la cuidan.
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