Usulután
Sonia Bernal
Diario de Oriente
El Diario de Hoy
diariodeoriente@elsalvador.com
La reina de los festejos fue sorprendida con una alborada en las puertas
de su casa, el 20 de julio, cuando arrancaron las celebraciones en Santiago
de María. Ruedas mecánicas, comida típica, fiestas
populares son sólo parte de una tradición de 130 años.
El pueblo siempre hace espacio para la diversión, a pesar de que
aún no termina de reponerse de los terremotos del año 2001,
que tiraron el 80% de la infraestructura habitacional del pueblo rodeado
de cafetales.
Para Lorena Martínez, de 35 años, la fiesta significa la
diversión mayor en el año, mientras los comerciantes aprovechan
la mejor oportunidad de ganancias. En los cinco días de celebración,
se puede hacer un poquito de dinero, consideró un negociante,
quien ha instalado su venta de golosinas en los alrededores del parque
San Rafael.
La seguridad estará a cargo de unos 250 agentes de la corporación
policial.
Las reinas del carnaval, fiestas patronales, de la juventud e infantil,
fueron elegidas el 26 de junio pasado, de entre 12 aspirantes que representaron
a los barrios, colonias e instituciones de la ciudad.
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| La juventud aprovecha cada momento de la fiesta
popular, la cual tiene actividades culturales, deportivas y religiosas.
Fotos Diario de Oriente/ Sonia Bernal |
Orígenes
Santiago de María fue fundada por el Mariscal Santiago González
en 1874. La esposa de éste se llamaba María, por lo que
fue nombrado con el nombre que lleva en honor a ellos. Antiguamente se
llamó Valle de los Gramales y debido a la extensa vegetación
que existía en el lugar su clima siempre ha sido agradable.
La ciudad está amurallada por los cerros El Tigre,
Tecapa y Oromontique, cultivados de café.
Hace unos 10 años, su principal actividad económica fue
el cultivo del aromático y era uno de los lugares en los que la
población no era suficiente para la recolección de café,
por lo que acudían cientos de trabajadores de Lolotique y La Libertad,
así como de Honduras.
El parque central y los corredores del antiguo edificio de la alcaldía
se convertían en un dormitorio público para albergar a los
recolectores, entre los meses de octubre y enero.
Lejos están esos días, actualmente los habitantes del pueblo
se dedican a actividades varias y especialmente mucha mano de obra local
trabajan en San Salvador y San Miguel, por su cercanía, a sólo
30 minutos.
Muchos viajeros, por la mañana, salen de sus casas a laborar en
las empresas migueleñas y vuelven por la noche a Santiago de María.
En consecuencia, algunos cafetales han sido lotificados y la gente se
dedica al comercio.