San Miguel
Sonia Bernal
Diario de Oriente
El Diario de Hoy
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Julián García, del cantón Miraflores, acostumbra
llegar al río Grande con sus reses para que beban agua y pasten
cerca. Sus hijos aprovechan para lanzar la red y atrapar algún
pez de los que sobreviven en el afluente.
Sin embargo, esta familia desconoce los vertidos que alimentan el cauce,
especialmente, las aguas negras de la ciudad migueleña.
El grado de contaminación del río es grande, como su nombre.
El peor tramo, por los desechos que recibe, es el de la Perla,
donde todas las tuberías de aguas negras tienen su desembocadura
en su cauce.
Así lo indica el mapa de distribución de las tuberías,
de la Administración de Acueductos y Alcantarillados (ANDA), donde
se observa que los vertidos tienen su destino en cuatro puntos de la ciudad,
al nororiente.
En medio de San Miguel, existen otras conexiones que alimentan las que
llevan hasta el río, como la que utiliza el cauce de la quebrada
El Tixcuco, cuyo nacimiento, en el pasado, formó las lagunas con
el mismo nombre.
La primera descarga está al oriente de la colonia Satélite;
el siguiente, al sur de la colonia Metrópoli. En el puente que
une las colonias Santa Emilia y Metrópoli, se suman las dos quebradas
y el curso es por la colonia Presita II, donde finalmente llega al río.
Antes de ella, otra descarga en la colonia La Presita y al frente, del
otro lado del cauce, la descarga que proviene de la colonia La Pradera.
Le siguen la de Jardines del Río y la que está a la altura
del restaurante La Pema.
De esta forma, las aguas servidas de más de 150 mil habitantes
de la ciudad terminan en el grande de San Miguel. Pero hay
una excepción, la comunidad de Ciudad Pacífica se desconectó
de la tubería central, porque sus aguas van hacia su propia planta
de tratamiento de aguas negras. Esta se concluyó en abril pasado
y su edificación la financió la empresa constructora de
la colonia.
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El destino de las aguas negras de los migueleños
ses su principal afluente, que sin embargo requiere un plan de descontaminación
que incluye dejar de ser la principal cloaca de la Perla.
Fotos Diario de Oriente/ Sonia Bernal |
Reutilizadas
Gracias a la planta, las aguas servidas son tratadas y recicladas para
usos de irrigación, contrarrestando así los efectos de la
época seca.
Y aunque el proyecto sirve únicamente a Ciudad Pacífica
y es un pequeño esfuerzo por combatir la contaminación del
agua, comparado con la magnitud de los vertidos lanzados al río,
es digno de ser imitado por las otras colonias migueleñas, si realmente
tienen conciencia de protección ambiental. La recuperación
de su principal afluente depende de esto.
El sueño de una planta
Contrario a la creencia común, existen respuestas para la polución
José Héctor Bernal, jefe de la Unidad de Operaciones de
Administración Nacio-nal de Acueductos y Alcantarillados (ANDA),
región oriental, informó que el gobierno de El Salvador
ordenó, a través de ANDA, la investigación sobre
la factibilidad de una planta de tratamiento de aguas negras en las ciudades
de San Miguel, Santa Ana y Sonsonate.
La asignación recayó en la empresa italiana C. Lotti &
Asociados, en 1997. La investigación recibió el nombre de
Estudio de Factibilidad y Elaboración de Diseños Finales
de Ingeniería para el Proyecto de planes maestros de agua potable
y alcantarillado de la ciudad de San Miguel.
Los italianos concluyeron que la inversión para el proyecto total
de tratado de aguas negras sería de 11 millones 646 mil 178.26
dólares. También señalaron la conveniencia de ampliar
la red de descarga y eliminar las que actualmente existen y desembocan
en el río Grande.
La propuesta es que las aguas negras deberían ser conducidas por
un colector emisor que las recogería y conduciría en una
tubería, de un grosor cada vez más grande, paralela al río,
hasta una primera planta de rebombeo, ubicada en la intersección
de la carretera Panamericana y la calle hacia El Delirio (redondel Los
Leones).
Por el sur
Desde ese lugar, el agua residual iría a otra planta de bombeo
que se construiría en los alrededores de la colonia Jardines del
Río y de aquí hasta el lugar de tratamiento que puede ser
al sur de San Miguel, en el sector conocido como Monte Grande, donde se
construiría la planta de tratamiento a través de la sedimentación.
¿El paso siguiente? El agua tratada se canaliza a una quebrada,
en los alrededores río Grande, evitando la contaminación
o usándola para regar.
Bernal explicó que el monto de la inversión cubre todas
las etapas: el equipamiento, contrato de personal, supervisión,
compra de terrenos y todo las actividades que serían necesarias
para la planta de tratamiento.
No obstante, el funcionario también aclaró que el presupuesto
de ANDA no contempla este tipo de obra.