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El galardón del “murciélago”

Juan Alexander Campos es una figura en oriente, por la cantidad de goles que hizo el año pasado con el Águila y hoy por ser la estrella del balompié. Mañana recibe la Espiga Dorada.

Publicada 7 de mayo 2004, El Diario de Hoy

San Miguel
Miguel Ventura
El Diario de Hoy

diariodeoriente@elsalvador.com


El ariete nacional Juan Alexander Campos está sonriente, porque el 8 de mayo recibirá la “Espiga Dorada”, en el Hotel Presidente de San Salvador, por ser el futbolista novato del año 2003.

Campos juega para Club Deportivo Aguila y en la Selección Nacional.

Es uno de los jóvenes delanteros que reflejó grandes condiciones en el campeonato de fútbol anterior, por la cantidad de goles que hizo.

“Me da mucha alegría el premio, y doy gracias a Dios por permitirme estar triunfando en el fútbol nacional como delantero”, confesó el futbolista.

“Jamás pensé que sería el novato del año, porque todo mi esfuerzo lo he concentrado en trabajar humildemente para ayudar al equipo de Aguila y tratar de mantenerme como delantero”.

Actualmente, su compromiso es continuar con el mismo ritmo de juego del torneo anterior.

LA FICHA
Nombre: Juan Alexander Campos Hernández
Edad: 23 años
Estatura: 1.73 metros
Peso: 158 libras
Posición: delantero.

“Espero mantener la humildad, más hoy que estoy en la selección nacional. Todo se logra con esfuerzos y apoyo moral de los familiares”, afirmó Campos, cuyo olfato para buscar los goles le ha permitido tomar protagonismo a favor de los emplumados en las diferentes canchas del país.

La afición lo considera uno de los mejores novatos delanteros del fútbol nacional. El hábil jugador creció e hizo sonar su nombre con el primer gol que anotó durante el encuentro que Aguila realizó contra el Atlético Balboa, en el estadio Juan Francisco Barraza, en el marco de la tercera fecha de la primera vuelta del torneo anterior.

Velocidad, técnicas para dominar el balón y la voluntad, son las armas del aguilucho en la cancha.

Su historia

Desde niño, Campos gustó del fútbol y lo practicaba en el patio de la casa, pero sus padres trataron de evitar su afición. Sin embargo, el deseo de jugar era grande y el joven aprovechaba cuando había partidos de fútbol en la escuela, donde logró aprender junto a sus compañeros buenas jugadas.

Luego, vendría su militancia en los equipos no federados y su arribó a los ANDES, de San Jorge. Campos destacaría de delantero. Jugó varias temporadas que lo llevaron al Atlético Balboa, pero no encontró el espacio que buscaba.

A los meses, ingresó a las filas de Jocoro, de la Segunda División, donde desarrolló más su potencial de juego. Era el momento de entrar al Aguila que hace tres años le dio la oportunidad de vestir la camiseta naranja.

 

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