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El henequén sobrevive al tiempo

Volver la mirada a la hacienda El Platanar significa, para muchas personas, nostalgia; sin embargo, en otros es presente, porque aún viven de la producción de la fibra sacada del henequén.

Publicada 16 de abril 2004, El Diario de Hoy

San Miguel
Sonia Bernal
El Diario de Hoy

diariodeoriente@elsalvador.com

Por mucho tiempo, los habitantes de la hacienda El Platanar, en la jurisdicción de Moncagua, departamento de San Miguel, han vivido de la producción de costales de pita, como producto del kenaf y henequén.

A tal grado es el negocio, que existe una fábrica, cuya materia prima son los sembradíos de los cantones Tangolona, Santa Bárbara, Ejidos, El Cerro, Gualama, Tamera y Singaltique.

En ellos, se cultiva un total de 587 manzanas.

Esto da el principal ingreso económico a la gente y la fábrica proporciona empleo a unos 290 personas. No obstante, como lo señalan varios lugareños, la actividad no representan lo que fue en la década de los 30.

El ciclo de vida de la planta es de aproximadamente 20 años, pero hay que darle mantenimiento. Foto EDH

José Lorenzo Hernández, trabajador de la fábrica AGAVE, explicó que la temporada de kenaf inicia en el invierno y se cosecha en septiembre, mientras que el henequén no necesita de grandes cantidades de agua para poder plantarse, por lo que se siembra durante todo el año.

Al agua

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Los agricultores cortan el henequén y es embalsado. Así llaman al proceso de ponerlo en agua y luego aporrearlo, más tarde lo secan y llevan hasta la fábrica, donde compran a 280 colones el quintal.

Con la materia prima de henequén, hacen sacos para envasar abono y café.

La diferencia entre las fibras es que el henequén es más resistente y el kenaf, más suave. Además el primero es una planta que crece en forma de vara hasta dos metros, mientras que el otro es una mata más ancha, pero menos alta.

Las ventajas que tiene el cultivo de henequén es que puede ser sembrado en cualquier terreno e incluso sin importar el clima. La gente pone plantas hasta en lugares semi áridos, porque no necesitan grandes cantidades de agua.

De la hojas a las “maletas”
- Se desmembranan de las hojas de henequén las fibras.
- La fibra es trasladada en “maletas” hacia las pilas.
- Los trabajadores las lavan, y se mantiene por unos 15 minutos.
- Después, son colocadas en otra pila, donde son sacadas y sacudidas.
- Las fibras entonces son puestas al sol para que desprendan la humedad.
- Finalmente se agrupa en “maletas” que son pesadas y transportadas a las fábricas.
Unos 15 minutos dura el proceso de lavado. Año con año, los jóvenes aprenden el trabajo. En pilas , los productores lavan las fibras.
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