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El funeral político de un “pescado”

Los seguidores del Partido Demócrata Cristiano (PDC) viven horas negras, luego del fatídico resultado del 21 de marzo cuando no lograron el 6% de votos que necesita-ban al ir en coalición con el Centro Democrático Unido.

Publicada 16 de abril 2004, El Diario de Hoy

San Miguel
Sonia Bernal
El Diario de Hoy

diariodeoriente@elsalvador.com

“Si muere el PDC, muero políticamente con él”, confiesa Roberto Argueta, de 69 años. El tiene 36 años de pertenecer al PDC.

En ese período, el correligionario “verde” sufrió todas las inclemencias de su historia y “ni la balas, el bloqueo económico de la gran empresa, ni la fuerza armada de antaño, ni golpes de Estado acabaron con el partido, como lo hicieron los intereses mezquinos de muchos de sus dirigentes que terminaron con el tradicional Partido Demócrata”, denunció.

El sabe de qué habla, porque ha hecho de todo por el partido. Dirigió comandos de campaña, habló al público, colaboró con el gobierno de Napoleón Duarte, fue directivo departamental y municipal. Hoy su esperanza está en la Asamblea Legislativa, donde pueden salvar vía decreto a los partidos minoritarios, como el PDC y PCN.

La dirigencia del pdc llevó a la ruina al partido, dice el migueleño Roberto Argueta. Foto EDH

En 1968, Argueta ingresó al PDC. “Compartía su ideología y principios”, aseguró. Esa preferencia tuvo su precio, porque el día oficial de ser un militante lo agarró la Guardia, “y nos tuvo presos por varias horas”. Esto sucedió en Concepción de Oriente, San Miguel.

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El interés de ser pecenistas
Mucha gente se ha fugado del partido de las “manitas”, incluso desde antes de las elecciones.

Pero luego de diversas luchas, Napoleón Duarte, por el PDC, ganó las elecciones presidenciales en 1984. Era el tiempo de la guerra, también hubo una sequía y un terremoto, en 1986, “aún así el país salió adelante”, dice don Roberto.

“En ese tiempo era un gran reto ser democristiano, porque había paros de la empresa privada, hasta las señoras de los mercados no sacaban su venta”.

El fin del partido verde comenzó, de acuerdo con Argueta, cuando permitieron el ingreso de mucha gente con diversas ideologías. Después de la muerte de Duarte, el 23 de febrero de 1990, hubo crisis en la dirigencia.

El control sería asumido por Adolfo Rey Prendes y más tarde recaería en Fidel Chávez Mena, “quien tenía ideología de derecha”, dice Argueta y agrega: “Este le dejó el partido a Ronal Umaña, el cual, a mi juicio, botó la credibilidad.

Luego le siguieron René Aguiluz y Rodolfo Parker que terminó con lo poco positivo que le quedaba al partido”.

Al Frente

¿El resultado? “Más del 50 por ciento de las bases se fueron al FMLN”, aseguró el militante histórico.

Pero también la postura de los diputados pedecista no ayudó mucho al partido. Un ejemplo, la postura de Isolina Marín y Mauricio Hernández, respecto a la superación de un veto presidencial para bajar el costo a los insumos agrícolas, “dejó claro para la población qué tipo de funcionarios tiene el PDC, por lo que eso, más la campaña oscura de ARENA, hizo que los partidos como el demócrata, el CDU y el PCN obtuvieran los resultados conocidos”, recalcó Argueta.

De ahí los pobres resultados en la reciente elección presidencia. A pesar de todo, este pedecista rechaza los ofrecimientos de los dos partidos mayoritarios de engrosar sus filas, no se cambiará la camiseta, “si muere el PDC, muero políticamente con él”, insistió.

“En los tiempos actuales, los funcionarios de los partidos se han dedicado a vivir de la política y no a servir al pueblo”
“Son muy pocos (los políticos), los que trabajan por la gente. Se han perdido los principios de la democracia y del cristianismo”.

Simples mirones

Los pedecistas no trabajaron como acostumbran en la pasada elección presidencial. ¿Por qué? Vicente Solórzano, con 10 años de militancia, tiene una respuesta: “no se sintieron representados”.

Y para colmo, se atuvieron a la figura del Dr. Héctor Silva. Entonces, dejaron que los partidos grandes trabajaran con todo y no hubo mayor protagonismo.

“También cuestiono el equipo de campaña de nuestro candidato, ellos pensaron que se trataba de una elección de alcalde de San Salvador y no en cómo piensa la gente de los 262 municipios”, criticó Solórzano. “El hecho de que no se haya llevado a un militante histórico del PDC, sino a doña Ana Cristina Sol, no convocó a los votantes históricos”.

El dinero

Otro problema fue el dinero. Los verdes y el CDU eran dos partidos con déficit económico, por tanto no se vio mucho a su candidato en los medios masivos.

“Cuenta mucho el mercadeo que se realice de la imagen de los candidatos en contienda, y otro aspecto es la alta polarización que se dio con los dos partidos mayoritarios”, reflexiona el pedecista.

El, sin embargo, no ha perdido el humor. En tono jocoso avisa al pueblo que “así como se dieron las cosas y con los candidatos que pone el FMLN, ARENA, seguirá gobernando por otros 25 años más”.

Y dice públicamente que ya están listos para refundar el partido, porque a su juicio, el PDC garantiza la gobernabilidad del país. El participa en el movimiento para conocer quién es el más capacitado para dirigir el partido, “estamos listos para un cambio generacional, habemos profesionales dentro y podremos asumir el mando”, señaló.

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