Mauricio Vallejo Márquez
El Diario de Hoy
diariodeoriente@elsalvador.com
Muchos mitos existen para excusar la ausencia de la Orquesta Sinfónica
Nacional (OSN) en los departamentos orientales.
Algunas personas creen que los músicos no asisten porque no tienen
el transporte necesario o porque las distancias son muy largas.
La verdad es que esas razones no son las fundamentales, aunque también
crean dificultades.
La OSN tiene sus propios buses y puede presentarse en el interior del
país, pero no con mucha frecuencia.
El mayor inconveniente de los sinfónicos son las instalaciones,
que en su mayoría son muy calurosas o tienen poco espacio.
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| La orquesta sinfónica nacional ensaya
todos los días de 8:00 a 12:00 de la mañana, para brindar
un buen espectáculo en cada una de sus presentaciones en el
país. Foto EDH |
La infraestructura en general del país es deficiente, no
ofrece las condiciones mínimas para realizar un concierto. Generalmente
recurrimos a las iglesias católicas, pero algunas parroquias son
renuentes a prestarlas, porque la música no siempre es religiosa,
explica Irving Ramírez, director asistente de la OSN.
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Lea
además |
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Músicos con varias labores
Los encargados de las casas de la cultura tienen diversas opiniones
sobre la Orquesta Sinfónica.
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En otros lugares también han tenido problemas por tocar en espacios
demasiados abiertos como parques u otros, porque el sol daña los
instrumentos.
Al aire libre es imposible, a menos que se cuente con excelente
equipo de sonido. Eso implica costos que nosotros no podemos cubrir, ni
la gente que nos llama. Al aire libre, los instrumentos de cuerda se pierden
y acuérdese que la base de la Orquesta son las cuerdas, comenta
Ramírez.
Cuando se han presentado en los municipios de San Miguel y otros departamentos
de occidente han tenido que sortear inconvenientes a causa de los espacios.
En algunos sitios, no han tocado por carecer de amplitud para que los
músicos se puedan sentar y leer sus partituras.
Algunas casas comunales no tienen el espacio suficiente. Contamos
con más de 60 personas que requieren al menos de 12 metros de ancho
por 12 de largo. Esos lugares (en oriente) son muy pequeños,
cuenta Ramírez.
El problema de escenarios no se limita al oriente, en la capital tienen
además ese problema, claro que un poco menos que en otras partes.
Los músicos opinan que requieren de escenarios especializados para
que el sonido no se pierda, porque son pocos los lugares que son aislados.
No tenemos las condiciones básicas para presentarnos en el
interior. Incluso en San Salvador no se cuenta con los lugares indicados,
adujo el director con tristeza.
Esperanza
Es muy escasa la posibilidad, mientras no existan condiciones idóneas
con los mínimos requerimientos, contesta Ramírez al
cuestionarle si existen posibilidades de que la OSN se presente en un
pueblo alejado de las ciudades más importantes de oriente.
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| Existe un buen entendimiento entre los músicos
a la hora de interpretar las piezas. Foto EDH |
Según explica el director, sin las condiciones mínimas
es imposible que los músicos puedan desarrollar su talento, porque
no se puede disfrutar de las sinfonías si los intérpretes
no se sienten bien para trabajar; sin embargo, si existen esas condiciones,
nosotros podemos ir entre febrero y mayo, con la temporada didáctica.
Desde junio, tenemos que mantener la orquesta en San Salvador por las
condiciones, aduce.
El Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (Concultura) es la institución
que se encarga de pagar el transporte a cualquier distancia. O sea que
el traslado no es problema para que los interpretes deleiten a los habitantes
de cualquier parte de oriente.
Lo único que piden los músicos para efectuar conciertos
es: un espacio cerrado y techado, aislado del ruido ambiente; buena iluminación
en el escenario para que los músicos puedan leer sus partituras;
buena ventilación, preferentemente con aire acondicionado para
que los instrumentos no se deterioren. Sólo se debe de cumplir
con lo mínimo y la OSN endulzará los oídos de los
pueblos.
Uno de los objetivos de la orquesta es alcanzar al mayor número
de salvadoreños. Nosotros con gusto iríamos a las cabeceras
departamentales, concluyó Ramírez.
Lejos de casa
Hace tres años fuimos a San Miguel, al Teatro Gavidia. El
público fue muy receptivo, se notó que les impactó
la actuación, pero estábamos apretados y como no había
aire acondicionado, eso nos dio problemas, porque nos deshidratamos. Y
como no tenemos viáticos, no podemos sacar a los músicos
varios días fuera de la capital, comenta Ramírez al
tratar el tema de las presentaciones.
Es cierto que en El Salvador no se cuentan con lugares idóneos
para las presentaciones, pero los directores de Casas de la Cultura están
dispuestos a realizar esfuerzos.
Por nosotros bienvenidos e incluso ya hemos hecho el intento. La
última vez tuvimos problemas con el espacio. Ellos necesitan espacio.
No podíamos en esa época, pero ahora podemos hacer el esfuerzo,
explicó Juan Francisco Vásquez, coordinador de las casas
de la cultura de Morazán.
Precisamente en los departamentos de Morazán y La Unión
no se han presentado en los últimos años y a la mayoría
de músicos de la Sinfónica les interesaría hacerlo.
Si se crearan orquestas regionales se solucionaría un poco el problema,
pero eso requiere de una inversión grande y la mayoría de
las casas de la cultura apoyan más a grupos de cumbia, porque los
de música clásica requieren una inversión mayor.
Es mucho más delicado el trabajo
de una orquesta sinfónica, porque no se utiliza aparatos electrónicos,
sino que todo es natural. Irving Ramírez, director
70 miembros
Son la base de la Orquesta Sinfónica, aunque a veces requiere de
otros