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Enrique Maldonado
El Diario de Hoy
diariodeoriente@elsalvador.com
Aunque el documento Entendiendo el trabajo infantil recoge
amplia información sobre el tema, aún persisten interrogantes
sobre pormenores, como el tipo de actividad económica que los menores
realizan en los diferentes sectores que se involucran.
Por ejemplo, ¿cuál tipo de trabajo agrícola realizan
los niños de 5 a 9 años, y corren un alto riesgo de sufrir
daños físicos graves?
Tampoco puede precisarse con certeza cuál es la relación
del trabajo infantil con la no asistencia a la escuela.
Para llenar parcialmente ese vacío, se han realizado en el país
varios estudios, apoyados por el programa de la Organización Mundial
del Trabajo y el Internacional para la Erradicación del Trabajo
Infantil , utilizando la metodología de evaluaciones rápidas
sobre trabajo infantil.
Esta combina la precisión estadística con el análisis
cualitativo y trata de recolectar de forma rápida y a bajo costo,
información relevante para los actores políticos.
Explotación
sexual
El combate a la explotación sexual comercial se vuelve más
difícil en El Salvador, al no contar con un adecuado marco
jurídico que fortalezca el esfuerzo para la erradicación
de la explotación sexual comercial de los niños.
Más del 40% de los niños entrevistados que son víctimas
de la explotación sexual comercial tienen entre 14 a 16 años,
y en su mayoría son niñas.
Los problemas que más se identifican, en orden de importancia
relativa, son: insultos, problemas de drogas, infecciones de transmisión
sexual, problemas de alcohol, ataques físicos, robos, abuso
policial y embarazos.
Por ello los procesos de explotación sexual comercial infantil,
generalmente concluyen con reclusiones mínimas e inclusive
en algunos casos llegan a ser considerados delitos excarcelables.
Los niños presentaron evidencia de múltiples deterioros
en su estado de salud físico, anímico y emocional: agitación
y ansiedad, sentimientos de culpa, manifestaciones claras de tristeza,
pérdida de apetito, perturbación del sueño, entre
otros.
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Faenadores
del mar
Según estudios sobre el particular, se estimó a través
de fuentes de promotores sociales y de salud que en el país
alrededor de 10 mil 85 niños se dedican a esa actividad.
Del total, el 86% son varones y el 14% corresponde a niñas.
Los riesgos a la seguridad y a la salud pueden ser muy graves e incluso
pueden ocasionarles la muerte.
El riesgo varía según el tipo particular de pesca, e
incluyen desde ahogarse, sufrir heridas de cuchillo u otro instrumento
que se utiliza para cortar, hasta accidentes por el manejo de explosivos
(pesca ilegal) y contaminación por microorganismos que se encuentran
en este medio ambiente.
Debido a la exposición al sol por más de seis horas
al día, es frecuente que presenten piel severamente dañada,
o con infecciones de hongos en sus pies y manos y hasta miembros amputados.
Las largas jornadas se reflejan en una baja asistencia a la escuela.
El 42% de los niños de la muestra no asiste a la escuela aduciendo
que ésta se encuentra muy lejos.
Sin embargo, el factor más importante para la asistencia es
que la mayoría de la pesca en El Salvador depende de las mareas
del océano y a menudo requiere trabajo nocturno. |
Industria
pirotécnica
Se estima que existen más de dos mil niños en varias
áreas de El Salvador, que arriesgan su seguridad y sus vidas
en una actividad en extremo peligrosa.
Realizan actividades como mezclar y empacar la pólvora y otras
sustancias químicas, y colocar la mecha a los petardos.
Están expuestos a sufrir heridas severas, quemaduras y hasta
la muerte por explosiones accidentales.
Otras lesiones son quemaduras por sustancias químicas y las
lesiones por instrumentos corto punzantes utilizados en el proceso. |
Botaderos
de basura
Por el ambiente y el trabajo, dadas las condiciones de insalubridad
y peligrosidad, se puede tipificar como de las peores formas de trabajo
infantil.
Los niños trabajan como pepenadores de basura de materiales
reciclables que se pueden revender, tales como vidrio, botellas de
plástico y metal.
Los niños más pequeños viven dentro del basurero
o cuidan la basura recolectada, y los mayores se dedican a la recolección
de objetos más valiosos.
Los riesgos a la salud y la seguridad son múltiples:
laceraciones provenientes de vidrios rotos y pedazos romos de metal;
infecciones y enfermedades debido a las condiciones insalubres; los
accidentes graves y a veces fatales de la exposición a ser
atropellados por los camiones y la maquinaria de compactación. |
Caña
de azúcar
Al menos cinco mil niños se dedican a la recolección
y unos 25 mil se involucran en actividades de manera indirecta.
La mayoría de varones participa en los aspectos más
peligrosos, como corta y pica de caña. Usan cuma y machete
muy afilados, por lo que cortarse o mutilarse es un riesgo latente.
El borde filoso de las hojas corta la piel y el ajuate les provoca
irritaciones cutáneas.
Además, son propensos a padecer problemas respiratorios y enfermedades
pulmonares por la exposición a insecticidas, fungicidas y abonos.
La temporada de la caña de azúcar dura aproximadamente
cinco meses. Inicia a mediados de noviembre.
Los primeros tres meses coinciden con el período de las vacaciones
escolares.
Significa que los niños pierden los primeros dos meses del
año lectivo. A menudo pierden un año o dejan de estudiar. |
Tareas
del hogar
Es una actividad desarrollada más por niñas que por
varones.
Explota el perfil tradicional de las mujeres en El Salvador, donde
se las percibe como idóneas para realizar trabajos como cuidar
niños y hacer limpieza.
Es de las que más aleja a las niñas de la escuela.
Sólo el 30% de las entrevistadas estudia, ya que exige, en
promedio, de 8 a 12 horas diarias de trabajo, con un día
y medio de descanso cada 15 días.
La mayoría de los niños entrevistados como parte de
la investigación pertenecen al grupo de edades entre 12 y
17 años, y el 71% de la muestra se encuentra entre los 15
y 17 años.
En cuanto a los riesgos, se identificaron tres áreas: primera,
el desgaste físico, dolor en la espalda y en las articulaciones
al tener que realizar múltiples actividades en forma continua;
segunda, referente a los riesgos sicológicos por regaños
o insultos de las patronas y acoso sexual de los patronos.
La tercera corresponde al riesgo social por la exclusión
y marginación en la que realizan su trabajo.
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