|
Enrique Maldonado
El Diario de Hoy
diariodeoriente@elsalvador.com
El hecho de que los niños trabajen en lugar de asistir a la escuela,
obedece a la necesidad (de los padres) de recurrir a sus hijos para
que contribuyan al sostenimiento del hogar, asegura el ministro
de Trabajo, Jorge Nieto.
Además, llamaría la atención sobre la cultura
o idiosincrasia de la gente, en el sentido de que, por lo general,
los padres prefieren que sus hijos se dediquen a las mismas actividades
que ellos.
Es decir, si los adultos trabajaron en la milpa o cortaron caña,
los pequeños también deben hacerlo, ilustra el ministro.
El Salvador es uno de muchos países en el mundo donde los menores
no sólo desempeñan tareas propias de adultos, sino también
muchas que ponen en riesgo su integridad física y moral. Un estudio
dado a conocer en julio de 2003 revela que a este lado del Lempa es donde
vive la mayoría de menores que trabajan.
 |
| La prioridad es hallar objetos de valor en los
botaderos del país, para subsistir. . Foto
EDH |
De cada 100 menores que viven en Usulután, San Miguel, Morazán
y La Unión, 28 son trabajadores. Otro de los señalamientos
es que la participación de la población infantil de todo
el país aumenta con la edad.
Así, se tiene que menos del dos por ciento de los niños
entre cinco y nueve años tiene un trabajo. El porcentaje se eleva
a 13 en el rango comprendido entre los diez y 14 años. En el último,
de 15 a 17 años, se tiene un 27%.
Esto, a pesar de que la legislación prohíbe la ocupación
de los menores de 14 años, y establece regulaciones entre esta
edad y los 18 años.
El art. 114 del Código de Trabajo señala dichas condiciones.
También, recoge el espíritu del Convenio 138, de la Oficina
Internacional de Trabajo, referente a la edad mínima para la ocupación
de menores.
También, lo concerniente al Convenio 182, en el que se señalan
de manera general las peores formas de trabajo infantil y se dan las recomendaciones
para erradicarlo. El país lo ratificó en octubre de 2000,
fue el primero en Centroamérica y el Caribe, dijo el
ministro Nieto.
Con base en lo anterior, a El Salvador le permite asumir compromisos para
diseñar políticas públicas para erradicarlas, señaló
el funcionario. Además, en el marco del 182 se forma una
comisión interinstitucional con el objetivo de monitorear y darle
seguimiento a esas políticas, añadió.
Campo de acción
La comisión está integrada gobierno, sector privado, laboral
y organizaciones no gubernamentales. La participación de los ministerios
es para contribuir a erradicar el trabajo infantil, desde sus respectivos
campos de acción.
A pesar de estar definidos los integrantes de la comisión interinstitucional,
se puede invitar a otros para escuchar sus opiniones respecto
a un tema particular, aclaró el Ministro de Trabajo.
Según el Convenio 182, las peores formas son las que ponen
en riesgo la salud, seguridad física o moral de los adolescentes
y niños, y que los alejan de la instrucción y formación
profesional, dijo Nieto.
Después de integrar la comisión, se comenzó a trabajar
en la identificación de las peores formas de trabajo infantil en
El Salvador, que son: corte de caña de azúcar, basureros,
elaboración de cohetes, explotación sexual comercial y extracción
de curiles.
Para cada uno se diseñaron programas específicos que no
sólo se limitaron a sacar a los pequeños del entorno, sino
que también incluyeron componentes de supervisión, a fin
de garantizar que no regresarían.
El financiamiento proviene, en su mayoría, del Departamento de
Trabajo de EE.UU. y España.
Apoyo de EE.UU. en el sector café
 |
| Programas en este campo se desarrollan desde
hace dos años en la zona occidental del país. Foto
EDH |
El Salvador es el primer país que tiene programas para eliminar
el trabajo infantil, manifestó el ministro de Trabajo, Jorge
Nieto.
Es precisamente una de las razones por la que el Departamento de Trabajo
de los Estados Unidos entregó recientemente $8 millones para un programa
específico en el área de recolección de café.
La voluntad demostrada por el país fue la razón por la que
se le prefirió, sobre Tanzania, en Africa, y Nepal, en Asia.
Recolectar café no está considerado como una actividad de
riesgo para los pequeños, pero sí se ejecutan proyectos destinados
a evitar su involucramiento desde hace dos años. Al menos 326 niños
han sido retirados o se ha prevenido que participen.
El programa se ha desarrollado en dos municipios de occidente. Con el componente
de protección social, desarrollado entre octubre de 2001 y junio
de 2004, se pretende retirar a 1950 niños de 7 a 17 años.
En el mismo, la intención es beneficiar a 330 grupos familiares,
con una inversión de 176 mil 836 dólares donados por el Departamento
de Trabajo de los Estados Unidos.
El componente de alternativas productivas, cuyo período es de julio
de 2002 a junio de 2004, tiene un presupuesto de $155,188. Promueve la formación
o fortalecimiento de empresas entre la población meta (330 familias),
a partir de la capacidad familiar y las oportunidades que ofrece el mercado.
Ya se tiene el estudio de factibilidad económica de la zona (Concepción
de Ataco, en Ahuachapán, y Juayúa, de Sonsonate) y los planes
de inversión.
|