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Un lugar para estar tranquilo

La bonanza está presente en esta ciudad fresca y apacible del oriente de El Salvador.

Publicada 6 de febrero 2004, El Diario de Hoy

Usulután
Mauricio Vallejo
El Diario de Hoy

diariodeoriente@elsalvador.com

El clima de Alegría es diferente al acostumbrado calorcito de oriente.

Casi todo el año se mantiene fresco y ese es uno de los principales atractivos del pueblo.

El rubro económico más importante en la zona ha sido siempre el café, aunque en la actualidad los viveros se posicionan como negocios.

Sin embargo, los alrededores del Parque Miguel Alegría huelen todavía al grano de oro.

El nombre del doctor y sacerdote, el mismo que lleva la ciudad, sustituyó al antiguo Tecapa, como se conocía la subregión que componían los municipios de Berlín, Santiago de María y Tecapán.

Por suerte, Alegría casi no ha tenido ningún cambio a lo largo de la historia. La iglesia se mantiene en el mismo lugar y la estructura sólo sufrió pequeños cambios producto de reparaciones.

Granos para el molino. El parque de Alegría permanece vacío, aunque de vez en cuando un niño cargando granos rompe la soledad. Foto EDH

Esto da la oportunidad de explorar el sitio, como la gente a principios del siglo pasado, la cual descansaba en el parque luego de un día de trabajo.

Tranquilidad

“A mí me gusta venir al parque, porque es un lugar donde se puede estar tranquilo”, afirma David Rodríguez, jubilado de 67 años.

Los más asiduos visitantes son los ancianos y las niñas. Ellas llevan en su cabeza huacales llenos de maíz u otros granos para molerlos en el molino, al este del parque.

Desde allí la mayoría de personas han dejado de percatarse de que el parque es uno de los más grandes de Usulután.

Al oeste está la alcaldía municipal, donde siempre buscan resaltar las bellezas del municipio por lo que han dispuesto un quiosco para que los visitantes encuentren respuestas a sus dudas sobre Alegría.

“Pocas partes tienen casetas de información. Aquí usted puede preguntar qué cosas hay, en cambio en otros lados la gente anda perdida”, dice Saúl Alvarenga, de 24 años, después de visitar el local.

El parque Miguel Alegría es un buen lugar para pasar la tarde, porque el sol no golpea directamente gracias a los árboles que están en los alrededores y siempre se mantiene tranquilo.

Y así, el final de las tardes son más llevaderas. Un lujo que cualquier visitante a la ciudad de Alegría puede vivir, sin costo alguno. Es un regalo de las viejas generaciones y de una comunidad que busca “contaminarse” de la magia de los atardeceres, antesalas de la noche.

Un poco de historiaLa ciudad de Alegría está rodeada por una ladera que es clasificada por los expertos en medio ambiente como bosque subtropical húmedo.Alegría es un municipio muy fresco, la razón es su ubicación: se encuentra a 1,130 metros sobre el nivel del mar. En este lugar nacieron el escritor Alberto Masferrer y el ex presidente Miguel Araujo.

La ciudad fue fundada en el siglo XVII por tribus yaquis o pipiles, en el corazón de la sierra volcánica de Chinameca.
En 1832, se estableció en el pueblo de Tecapa el presbítero doctor José Miguel Alegría, quien fue un reconocido maestro de latín y fundador de un colegio de filosofía en la zona.

El diputado Leandro Vásquez Guzmán propuso a la Asamblea Legislativa, en 1891, que se cambiara el nombre de Tecapa por el de Alegría. La propuesta fue tomada en cuenta y el 17 de febrero de 1891 Tecapa se llamó Ciudad de Alegría.
Así recordaron al ilustre maestro y sacerdote.

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