Usulután
Mauricio Vallejo
El Diario de Hoy
diariodeoriente@elsalvador.com
El clima de Alegría es diferente al acostumbrado calorcito de
oriente.
Casi todo el año se mantiene fresco y ese es uno de los principales
atractivos del pueblo.
El rubro económico más importante en la zona ha sido siempre
el café, aunque en la actualidad los viveros se posicionan como
negocios.
Sin embargo, los alrededores del Parque Miguel Alegría huelen todavía
al grano de oro.
El nombre del doctor y sacerdote, el mismo que lleva la ciudad, sustituyó
al antiguo Tecapa, como se conocía la subregión que componían
los municipios de Berlín, Santiago de María y Tecapán.
Por suerte, Alegría casi no ha tenido ningún cambio a lo
largo de la historia. La iglesia se mantiene en el mismo lugar y la estructura
sólo sufrió pequeños cambios producto de reparaciones.
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| Granos para el molino. El parque de Alegría
permanece vacío, aunque de vez en cuando un niño cargando
granos rompe la soledad. Foto EDH |
Esto da la oportunidad de explorar el sitio, como la gente a principios
del siglo pasado, la cual descansaba en el parque luego de un día
de trabajo.
Tranquilidad
A mí me gusta venir al parque, porque es un lugar donde se
puede estar tranquilo, afirma David Rodríguez, jubilado de
67 años.
Los más asiduos visitantes son los ancianos y las niñas.
Ellas llevan en su cabeza huacales llenos de maíz u otros granos
para molerlos en el molino, al este del parque.
Desde allí la mayoría de personas han dejado de percatarse
de que el parque es uno de los más grandes de Usulután.
Al oeste está la alcaldía municipal, donde siempre buscan
resaltar las bellezas del municipio por lo que han dispuesto un quiosco
para que los visitantes encuentren respuestas a sus dudas sobre Alegría.
Pocas partes tienen casetas de información. Aquí usted
puede preguntar qué cosas hay, en cambio en otros lados la gente
anda perdida, dice Saúl Alvarenga, de 24 años, después
de visitar el local.
El parque Miguel Alegría es un buen lugar para pasar la tarde,
porque el sol no golpea directamente gracias a los árboles que
están en los alrededores y siempre se mantiene tranquilo.
Y así, el final de las tardes son más llevaderas. Un lujo
que cualquier visitante a la ciudad de Alegría puede vivir, sin
costo alguno. Es un regalo de las viejas generaciones y de una comunidad
que busca contaminarse de la magia de los atardeceres, antesalas
de la noche.
Un poco de historiaLa ciudad de Alegría está rodeada por
una ladera que es clasificada por los expertos en medio ambiente como
bosque subtropical húmedo.Alegría es un municipio muy fresco,
la razón es su ubicación: se encuentra a 1,130 metros sobre
el nivel del mar. En este lugar nacieron el escritor Alberto Masferrer
y el ex presidente Miguel Araujo.
La ciudad fue fundada en el siglo XVII por tribus yaquis o pipiles, en
el corazón de la sierra volcánica de Chinameca.
En 1832, se estableció en el pueblo de Tecapa el presbítero
doctor José Miguel Alegría, quien fue un reconocido maestro
de latín y fundador de un colegio de filosofía en la zona.
El diputado Leandro Vásquez Guzmán propuso a la Asamblea
Legislativa, en 1891, que se cambiara el nombre de Tecapa por el de Alegría.
La propuesta fue tomada en cuenta y el 17 de febrero de 1891 Tecapa se
llamó Ciudad de Alegría.
Así recordaron al ilustre maestro y sacerdote.