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El
fútbol femenino pone el ritmo
Son
117 mujeres bellas, habilidosas y enérgicas. ¿Dónde
están? En el Segundo Campeonato de Fútbol Femenino,
distribuidas en nueve equipos de diferentes lugares de Usulután.
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| Las jóvenes han demostrado
tener excelente condición física para jugar.
Foto: Miguel Ventura |
Las canchas del complejo El Cocal son el escenario que ellas
utilizan todos los sábados y domingos para cumplir
con los partidos programados, conforme el calendario que han
elaborado los organizadores del torneo.
La contienda durará seis meses. Ésta fue inaugurada
el pasado 26 de octubre y promete distraer a los amantes del
fútbol, porque las chicas usulutecas harán sus
mejores jugadas para complacer a la afición que las
acompaña en todos los compromisos.
Los equipos cancelaron $12 de inscripción a la Asociación
Departamental de Fútbol Aficionado, que tiene la sede
en la cabecera departamental, como parte de la formalidad
para garantizar un buen final al ganador del torneo.
Durante el acto de inauguración, las jóvenes
se comprometieron a respetar a sus compañeras para
evitar jugadas malintencionadas en los partidos, si no corren
el peligro de ser sancionadas o suspendidas del campeonato.
Precursoras
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Lea
además |
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La
pelota, excelente pasatiempo
Los padres de familia dan gracias a Dios por el fútbol.
Gracias a este deporte, sus hijas se alejan de las malas
compañías y ocupan su mente en algo saludable.
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La idea de hacer los torneos de fútbol femenino nació
en el año 2002, cuando las alumnas del Instituto de
Usulután lograron el boleto de viaje a los juegos del
Codicader.
Entonces varias personas inmersas en el deporte planificaron
desarrollar un torneo femenino para complacer a las mujeres
que no tenían un equipo para jugar y demostrar que
también tienen capacidad en una cancha de fútbol.
Entre el grupo de organizadores figura el popular locutor
y árbitro Manuel de Jesús Beltrán, quien
inició la propaganda del campeonato en las estaciones
de radio local y a través de sus amistades para promocionar
el evento.
Es una alegría hacer los torneos para que las
mujeres jueguen y demuestren que tienen capacidad igual que
el hombre para dominar un balón. Esperamos que esto
les ayude para distraer la mente y evitar que las jóvenes
busquen caminos torcidos, expresó Beltrán.
La noticia se corrió por la ciudad. Ahí los
líderes locales y padres de familia formaron los equipos
en las colonias y barrios para participar en la justa deportiva.
Para todos era una nueva experiencia ya que la mayoría
nunca había dirigido mujeres ni mucho menos enseñado
a pegarle fuerte al balón frente al marco rival.
Algunos equipos tuvieron, al inicio del primer campeonato,
el apoyo de jóvenes que han tenido su experiencia en
varias oncenas de diferentes categorías. Ellas les
asistieron durante los primeros encuentros, mientras se ambientaban.
Es una gran aventura, decían las jugadoras.
En ese año, las jóvenes reflejaron toda la capacidad
que tienen de jugar al fútbol a partir del ejemplo
del centro escolar de Usulután, que se coronó
campeón invicto y también las chicas del Topilzín,
de Jiquilisco, que se llevaron el subcampeonato.
Esto motivó a los promotores del primer campeonato
femenino de fútbol.
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