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Cantones
migueleños buscan progreso solos
Las
comunidades no esperan a que les cumplan las promesas electorales
San Miguel
Flor Lazo
Diario de Oriente
diariodeoriente@elsalvador.com
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El mal estado de
las vías de acceso a los cantones es común
en el municipio. Foto diario de
oriente/ Flor lazo
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La historia se repite a lo largo y ancho del territorio nacional.
Sólo es necesario alejarse un par de kilómetros
de las ciudades para visualizar estampas de mujeres, hombres,
niños o ancianos que cargan cántaros con agua,
lavan su ropa en ríos o atraviesan varios kilómetros
de senderos, casi inaccesibles, para realizar sus faenas diarias.
Las carencias en las zonas rurales de El Salvador son las
mismas: escasez de agua potable, falta de electricidad, caminos
en deplorables condiciones y ausencia de clínicas o
unidades de salud entre otras.
San Miguel, el municipio más poblado de la zona oriental,
no escapa de estos problemas. Un 80 por ciento de sus 32 cantones
carece de agua potable o tiene sus vías de acceso en
muy malas condiciones.
Asociatividad y trabajo
Sin embargo, los residentes de Oriente siempre se han caracterizado
por su laboriosidad y espíritu emprendedor. Son muchos
los cantones o caseríos, en donde los vecinos no se
han cruzado de brazos esperando que los gobiernos municipales
les construyan los proyectos.
Ellos mismos se han organizado en asociaciones de desarrollo
comunal y han gestionado la ayuda necesaria para elaborar
obras de infraestructura, construcción de calles o
caminos vecinales, así como el suministro de agua potable.
Diario de Oriente realizó un recorrido por varios cantones
de la zona oriental y descubrió que, pese a las limitantes
económicas, existen comunidades que aportan su trabajo
para obtener beneficios que serán parte del patrimonio
de sus familias.
La queja es la misma y la frase que lo resume todo es la siguiente:
Todos los candidatos prometen, pero cuando llegan al
poder se les olvida cumplir, preferimos trabajar nosotros
mismos.
Un viaje hacia la desilusión política
En todo el recorrido la respuesta fue la
misma: Ya no creemos en las promesas de los políticos
La misión era descubrir cómo
se vive el ambiente electoral, previo a la elección
de alcaldes y diputados, en los cantones migueleños.
Para ello se escuchó amas de casa, comerciantes y
trabajadores agrícolas.
La mayoría dijo que poseía su carné
electoral, pero no estaba clara su inclinación hacia
alguna opción política. ¿La razón?
Ya no creen en las promesas de los políticos.
Las primeras en afirmarlo fueron unas ubicadas sobre el
desvío hacia El Cuco. Norma Avila, de 34 años
y madre de tres niños, vive en el cantón El
Delirio. Explicó que las únicas veces que
los políticos llegan a su comunidad es cuando están
campaña.
Cada tres años nos llegan a regalar camisetas
o vasos y luego, cuando ganan, se les olvida que existimos.
Tal vez algún día se den cuenta de que si
no es por nosotros no ganan, dijo.
Sobre la calle que conduce al Chaparrastique, el comerciante
Marco Humberto Galdámez comentó que yo
no voy a ir a botar. Sé que es una obligación
ciudadana pero los conflictos entre partidos nos hacen desconfiar.
Otras personas consultadas también dijeron lo mismo.
Al final quedó claro por qué existe gran cantidad
de personas se abstienen de votar: la mayoría perdió
la fe en los planes y proyectos que ofrecen los políticos.
Agua potable, caminos...
Un recorrido por el territorio que comprende el municipio
permitió identificar que:
- La escasez de agua y ausencia total de sistemas cañerías
para agua potable es una realidad en la mayoría de
cantones
- Falta de sistema de aguas negras aumenta la posibilidad
de
contraer enfermedades gastrointestinales
- Caminos en mal estado dificultan el acceso
- Carencia de servicios
de salud también es un factor en contra de la salud
de los vecinos
- Hay marginación y olvido de los gobiernos centrales
y municipales
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