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Familia Córdova
Medio siglo ‘refrescando’

Diputados e incluso el actual Vicepresidente de la República han probado el sabor de las originales recetas de Rosita Córdova.

Flor Lazo
Diario de Oriente

diariodeoriente@elsalvador.com

Las recetas originales de los refrescos no han variado, a pesar de que ya han transcurrido cinco décadas de que se fundara el negocio.
Fotos diario de oriente/ flor lazo

“Nuestra tradición familiar comenzó en los años treinta con mi bisabuela, ya que ella vendía frescos en el mercado; luego, el negocio se fue heredando de generación en generación”, relata Rosa María Córdova, propietaria de la reconocida Refresquería Rosita.

Esta mujer de 36 años pertenece a una estirpe de refresqueras que encontraron en el azúcar y las frutas tropicales la fórmula ideal de ganarse el sustento, criar a más de una docena de hijos y, de paso, convertirse en el sitio preferido de los migueleños para disfrutar una deliciosa minuta, un licuado o un fresco bien helado.

Según Rosa María, todo comenzó cuando a su bisabuela Gertrudis Córdova se le ocurrió poner un pequeño puestecito de frescos en el mercado central de San Miguel. De sus hijos, la que más se interesó en continuar los pasos de su madre fue Aminta Córdova, que aprendió todos los secretos del negocio para sostener a sus ocho vástagos.

El siguiente eslabón de la cadena, y quizá el más importante, fue el que labró Rosita Córdova. Ella fue quien fundó, hace 58 años, la famosa refresquería que, con orgullo, ostenta su nombre.

En el mismo lugar

El local aún está ubicado sobre la 7a Avenida Norte de la zona comercial del centro de San Miguel, en la misma galera de láminas de zinc y piso de tierra, que se construyó en el portón de una vieja casa de adobe. Ahí, millares de migueleños se han deleitado con las dulces bebidas.

Rosita continúa relatando cómo su madre se inició en el negocio: “Mi mamá comenzó con un pequeño chalé que quedaba en esta misma cuadra, pero se tuvo que pasar a este lugar cuando la desalojaron; en 1977 lo dejó de atender para cuidar a mi abuelita. En ese tiempo la refresquería la administró un primo”.

Pasado algún tiempo, Sonia Margarita (otra de las hijas de Rosita) se hizo cargo del negocio hasta que, en 1987, pasó a ser patrimonio de Rosa María Córdova, su actual propietaria.
Según Rosa María, el sabor y la calidad de los refrescos que hicieron famosa a su madre continúan intactos.

Entre las variedades más gustadas está el licuado de Cocomat, que lleva como ingredientes principales leche, guineo, hojuelas de maíz y el polvito Cocomal. También el público prefiere el fresco de ensalada, carao con leche, tiste con leche y las minutas especiales que llevan fruta, jarabe de fresa, piña, tamarindo y polvo de tiste.

Las bases (miel y jarabe) para elaborar estas delicias se continúan preparando en forma artesanal en la cocina de leña de Rosita. Además, el sabor de los refrescos es especial por una razón que sólo los salvadoreños comprenden: se sirven en huacalito de morro.

“Esperamos continuar con la tradición, ya que nuestras puertas están abiertas para todo el mundo nacionales o extranjeros. A todos los tratamos igual, desde obreros hasta vicepresidentes de la República”.

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