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Hamacas
al estilo reos
Los
internos del penal de San Miguel hacen hamacas. Es una forma
de obtener dinero y ayudar a sus familias.
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| Además de ganarse puntos en
buencomportamiento, los internos del Penal de San Miguel
consiguen una entrada económica que les permite
mantener a sus familias con la fabricación de hamacas.
Foto Yanci
Pérez |
Carlos Hernández, de 36 años, lleva seis de
estar privado de libertad en el penal de San Miguel. El fue
condenado a 15 años de prisión por el delito
de homicidio y llegó desde La Unión.
En la prisión, la única familiar que lo visita
es su hermana. Ha sido difícil estar dentro del
recinto, pero he encontrado una forma de disipar la pena,
hago hamacas, cuenta.
Hace un año aprendió este oficio dentro del
penal. Pero tejer una hamaca no es tan fácil como parece,
Hernández tarda de dos a tres semanas en hacer una.
Al terminarla, se la da a su hermana para que la venda.
Son hamacas muy finas y de buena calidad, argumenta
el prisionero. Mi hermana las vende y después
me trae dinero para comprar más material y hacer otras,
añade.
Hacinamiento
A pesar del hacinamiento en que actualmente viven los más
de 560 reos (482 hombres y 80 mujeres) del penal de San Miguel,
el cual tiene una capacidad para 180, muchos invierten su
tiempo en trabajos productivos como los de Carlos.
De acuerdo con los expedientes de esta prisión, hay
84 internos procesados, 398 penados, 28 mujeres procesadas
y 52 penadas.
La labor con los hilos les ayuda a olvidar el lugar en que
se encuentran y a disipar la pena de no tener a su familia
cerca. Tiempo es lo que les sobra para aprender el secreto
artesanal de las hamacas.
Para muchos, esta es la forma más entretenida y saludable
de purgar su condena, además de obtener un ingreso
económico que permite solventar ciertos gastos familiares
y la compra de más materiales.
También la carpintería se fomenta entre los
reclusos.
Para el director del centro penal, Juan Antonio Luna Mejía,
el hecho de que los reclusos se entretengan haciendo este
tipo de trabajos habla muy bien de ellos. Les ayuda
en su currículum dentro del penal, ya que muchos de
éstos reciben por su trabajo y buena conducta una reducción
de su pena, explica el funcionario.
En la cárcel, se desconoce quién fue el primero
que aprendió el oficio y lo inculcó a los demás
reos. De lo que sí hay certeza es que algunos profesores
de cómo hacer hamacas fueron internos trasladados de
La Unión.
Materiales
En estos momentos, 20 internos están en el taller de
hamacas. El material que compran es hilo número 21
de seda, el cual se encuentra en las ferreterías. La
comercialización del producto terminado está
a cargo de los parientes de los presos.
En el taller de carpintería, trabajan unos 70 reos.
Estos hacen sillas, mesas y mercadería de ebanistería
fina. También el Instituto Salvadoreño de Formación
Profesional (INSAFORP) les ayuda con diferentes capacitaciones
que fortalece sus técnicas.
A pesar de la competencia de los artesanos de la madera, el
taller de las hamacas se posiciona en el mercado desde hace
año y medio que funciona en el penal de San Miguel.
La hora de comprar
Si usted quiere adquirir una de las hermosas hamacas que confeccionan
los internos, siga estos pasos:
- Llame al Centro Penal de San Miguel, al teléfono
661-0614.
- El comprador adquiere así un producto de excelente
calidad y a la vez ayuda a la familia del recluso.
- La cadena comercial se fortalece. Los reos aprenden entonces
a ganarse la vida de una forma honrada, lo cual será
un estímulo al salir libres.
- Las hamacas las puede encontrar en todos los estilos y tamaños.
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