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El
martes es un buen día para hacer negocios
El
tiangue de El Tránsito, departamento de San Miguel,
reúne no sólo a ganaderos, sino también
a vendedores de cuerdas, bocadillos y discos compactos.
Además hay juegos de azar, para los que gustan apostar.
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| Se debe tener especial cuidado para
evitar que los animales propios no se confundan con
otros en el mar de ganado de cada martes
en El Tránsito, San Miguel. Foto:
Diario de Oriente/Lissette Lemus |
Es la primera vez que venimos al tiangue de El Tránsito.
Por lo general acudimos al del pueblo, dice Fredy
Arnoldo Urrutia. Junto a tres hermanos y un primo viajaron
más de 50 kilómetros desde Nueva Guadalupe,
San Miguel, lugar donde residen, con el fin de aprovechar
el día del comercio en El Tránsito.
Llevaban un hato de 16 terneros de dos años de edad,
en promedio, con la esperanza de que algún campesino
o ganadero adquiriera uno, varios o todos los animales.
Pedimos 48, dice. Se refiere a la suma de 4
mil 800 colones. Es la base sobre la cual inicia un regateo
en que el interesado trata de bajar el precio, fijándose
en las deficiencias del animal. El vendedor, por el contrario,
destaca las virtudes de la res.
A media mañana ya habían vendido una pareja
de toritos, que serían castrados antes de ponerles
el yugo y habituarlos al arado y la carreta.
Los que no logremos vender, los vamos a llevar mañana
(miércoles) al tiangue del pueblo, comenta
Urrutia.
Pero había quienes mostraban a los bueyes con todo
y yugo, en señal de que ya estaban domados. Eso,
por supuesto, eleva el precio de la yunta.
Es el caso de Manuel Antonio Larín. Tiene más
o menos seis años cada novillo. Pedimos 82 (¢8
mil 200) para que la gente ofrezca, dice.
Lleva un año de acudir al tiangue de El Tránsito
a vender las reses.
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| LAS SANDALIAS SUSTITUYEN POCO A
POCO a la tradicional bota vaquera. Tal vez es cuestión
de comodidad o de finanzas, dado el costo de las botas.
Foto: Diario de Oriente/Lissette
Lemus |
Llama la atención un animal con las patas delanteras
abiertas y el hocico casi pegado al suelo.
Cuando no están acostumbrados a la soga, se
agachan, explicó.
Revisadores
Una vez se acuerda el precio, hay que buscar al revisador.
Es el siguiente paso, el legal. Se les distingue por el
chaleco anaranjado que usan y por el talonario de boletas
con que se autoriza la operación.
Los revisadores no son empleados fijos de la municipalidad.
Cada martes, su horario es de 6:00 a.m. a 1:00 p.m., por
esa jornada ganan ¢80.
El resto de días hay que rebuscarse,
dice Mario Antonio Segovia, quien lleva siete años
en el oficio.
Dentro de esa rebusca, Víctor Manuel
Díaz López se dedica a la fotografía
y otros trabajos. Lleva cuatro años como
revisador.
El trabajo de la docena de revisadores consiste en corroborar
que las marcas y características del animal transado
coincidan con el texto de la carta de venta.
Ésta es una suerte de partida de nacimiento o documento
único de identidad que garantiza la legalidad
de la tenencia del rumiante.
Cualquier duda que surja entre lo consignado en el papel
y la observación del animal basta para detener el
trámite. No obstante, los propietarios buscan otro
revisador, con la esperanza de que les dé la bendición.
En el fondo, de lo que se trata es del natural recelo por
hacer las cosas bien, pues con su firma podrían avalar
la venta de un animal robado.
El alcalde de El Tránsito, Luis David Penado, dice
que en los últimos cuatro años no ha
habido mayor problema.
Después de tener el visto bueno, se acude con la
boleta a la oficina de la municipalidad, cerca del acceso
del tiangue. Sólo esta dependencia cuenta con 70
empleados, incluyendo los doce revisadores, asegura el Alcalde
Se pagan diez colones por cada carta de venta,
dice el alcalde Penado.
En promedio, a este municipio migueleño son llevados
entre mil 500 y 200 animales todos los martes.
Al igual que Fredy y sus familiares, ganaderos locales y
de otros sitios llegan cada semana al tiangue que se considera
como el referente para la zona oriental. Se sabe que también
acuden de Guatemala, Honduras y Nicaragua; sin embargo,
el martes 19, al parecer, no los había.
Pero no sólo hay interesados en compraventa de vacunos
y uno que otro porcino. Hay todo un movimiento comercial
en torno a la compraventa de rumiantes.
Es la oportunidad para ofrecer cuerdas, billetes de lotería,
discos compactos y bocadillos, entre otros productos. El
movimiento comercial es el patrimonio de la localidad y
principal fuente de ingresos para la alcaldía. Según
Penado, perciben alrededor de 100 mil colones mensuales
en concepto de tasas e impuestos.
Prueba de ello es la sugerencia del alcalde de El Tránsito,
Luis David Penado, de probar la sopa de puya que preparan
en los comedores del tiangue.
¿Es la misma de patas? pregunto.
Insiste en que no. Pero no aclara la diferencia, sino que
resalta el sabor de aquélla e insiste en que la probemos.
100 mil colonesgenera cada mes el tiangue en tasas
e impuestos
¢10 cuesta cada carta de venta en las transacciones
de ganado
Un lugar llamado tiangue
La primera impresión, para el que no está
acostumbrado, es que ahí impera el caos.
- El
primerizo no acierta a distinguir en los rasgos
particulares de cada rumiante
- Mucho menos a determinar la condición de la salud
del animal
- Hombres y mujeres por igual llegan en busca de una oportunidad
de ganar dinero
- Los precios de una pareja de animales van desde los ¢4800,
los de un par de años, hasta ¢9 mil, los de
seis y debidamente adiestrados.
- Es uno de los pilares que sostienen las finanzas de la
municipalidad.
- Según el alcalde, se generan en promedio ¢100
mil colones mensuales en concepto de tasas e impuestos.
- Llegan ganaderos de todo el país, incluso de Guatemala,
Honduras y Nicaragua.
- El penetrante olor a excremento no es inconveniente para
consumir alimentos.
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