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MUNDO DEL ARTE

Pariente de los higueros y los ficus

El amate pertenece a un género de plantas que tiene más de 900 especies distribuidas en áreas tropicales.

Mauricio Vallejo
Diario de Oriente
diariodeoriente@elsalvador.com

Los amates pertenecen al género ficus, del que existen más de 900 especies. Se encuentra distribuido en zonas tropicales y subtropicales en todo el planeta y en especial en Centroamérica, desde Chiapas hasta Costa Rica. Cada especie de ficus, amates e higos es polinizada exclusivamente por una especie diferente de avispa, que a su vez depende completamente del árbol para vivir. Realiza todo su ciclo de vida en torno al árbol.

Cada sicono del amate produce flores femeninas y masculinas. Las hembras son las que maduran antes, esto permite que una avispa, que visita muchos árboles, se lleve el polen para depositarlo en otra flor y así continuar el proceso de reproducción del Amate, mientras que las masculinas reciben la germinación de las femeninas y sirven de alimento a las avispas.

Sirve de alimento a estos insectos, también nutre a monos, ardillas y pájaros.
Los ficus siempre estuvieron involucrados en las culturas mesoamericanas. Los aztecas fabricaron con ellos el papel con el que escribieron sus historias. En nuestra época, el papel de este árbol aún se fabrica, pero utilizando la corteza de otras especies, porque el amate está en peligro de desaparecer.

Además de ser utilizado por las diferentes culturas aztecas y mayas, el amate resulta un deleite al ojo artístico. Muchos creadores centroamericanos se han inspirado en ellos para realizar poemas, cuentos y pinturas.
Una de las curiosidades es que si existe una piedra cerca de él, puede ser engullida por sus ramas bajas y convertirse en parte del tronco.

Una herencia frustrada por un amate


Bajo este árbol existe una creencia popular de que es el mejor lugar para pactar con el Diablo.
- La dueña de una casa que estaba enfrente del árbol era la hija de un campesino, quien gracias a un pacto con Satanás le había heredado muchas tierras y dinero.
- Durante toda su vida, un perro negro estuvo todas las noches sentado frente a la casa de la mujer. Algunos dicen que la mujer tenía que cumplir con el pacto de su padre, pero no lo hizo.
- Con el tiempo, el Diablo tomó venganza e infectó con una enfermedad desconocida a la mujer, y murió.
- Hasta que la mujer fue enterrada, el can que relacionaban con el Diablo dejó de aparecerse.

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