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Pariente
de los higueros y los ficus
El
amate pertenece a un género de plantas que tiene más
de 900 especies distribuidas en áreas tropicales.
Los
amates pertenecen al género ficus, del que existen
más de 900 especies. Se encuentra distribuido en zonas
tropicales y subtropicales en todo el planeta y en especial
en Centroamérica, desde Chiapas hasta Costa Rica. Cada
especie de ficus, amates e higos es polinizada exclusivamente
por una especie diferente de avispa, que a su vez depende
completamente del árbol para vivir. Realiza todo su
ciclo de vida en torno al árbol.
Cada sicono del amate produce flores femeninas y masculinas.
Las hembras son las que maduran antes, esto permite que una
avispa, que visita muchos árboles, se lleve el polen
para depositarlo en otra flor y así continuar el proceso
de reproducción del Amate, mientras que las masculinas
reciben la germinación de las femeninas y sirven de
alimento a las avispas.
Sirve de alimento a estos insectos, también nutre a
monos, ardillas y pájaros.
Los ficus siempre estuvieron involucrados en las culturas
mesoamericanas. Los aztecas fabricaron con ellos el papel
con el que escribieron sus historias. En nuestra época,
el papel de este árbol aún se fabrica, pero
utilizando la corteza de otras especies, porque el amate está
en peligro de desaparecer.
Además de ser utilizado por las diferentes culturas
aztecas y mayas, el amate resulta un deleite al ojo artístico.
Muchos creadores centroamericanos se han inspirado en ellos
para realizar poemas, cuentos y pinturas.
Una de las curiosidades es que si existe una piedra cerca
de él, puede ser engullida por sus ramas bajas y convertirse
en parte del tronco.
Una herencia frustrada por un amate
Bajo este árbol existe una creencia popular de que
es el mejor lugar para pactar con el Diablo.
- La dueña de una casa que estaba enfrente del árbol
era la hija de un campesino, quien gracias a un pacto con
Satanás le había heredado muchas tierras y dinero.
- Durante toda su vida, un perro negro estuvo todas las noches
sentado frente a la casa de la mujer. Algunos dicen que la
mujer tenía que cumplir con el pacto de su padre, pero
no lo hizo.
- Con el tiempo, el Diablo tomó venganza e infectó
con una enfermedad desconocida a la mujer, y murió.
- Hasta que la mujer fue enterrada, el can que relacionaban
con el Diablo dejó de aparecerse.
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