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Un parquecito que nunca descansa por las noches

La venta de licores y cigarrillos se conjuga con la música, el baile y la prostitución en los establecimientos cerveceros que se encuentran en las costas de La Unión a toda hora.

Mauricio Vallejo
Diario de Oriente
diariodeoriente@elsalvador.com
Un agente de la policía nacional civil vigila el sitio para evitar problemas. El Parquecito es un lugar conflictivo. Foto: Diario de Oriente/Felipe Ayala

No importa qué hora sea, siempre hay personas alrededor de cervezas y cigarrillos en El Parquecito de La Unión, construido en un predio baldío a pocos metros de la Delegación Central de la Policía Nacional Civil del municipio y a una cuadra y media del raído muelle artesanal.

Entre risas, meseras, combos, la arena y el mar pasan las horas cantando alguna canción de chanchona. Desde las 11:00 de la mañana está abierto al público.

Cualquier persona podría creer que los únicos visitantes del lugar son gentes de escasos recursos económicos, pero no es así. Carros último modelo son estacionados frente a los negocios.
Los clientes con su ropa de marca se acercan a la barra de algún establecimiento y piden, con toda la elegancia que el momento sugiere, una cerveza “sudando” de helada, mientras comienza un combo a cantar.

A la entrada de la zona un hombre conversa con una muchacha, se puede ver que ella apenas tiene 20 años y sospechamos que está embarcada en la dura vida de la prostitución, al igual que muchas jóvenes que deambulan por los alrededores en busca de clientes.

Después de diez minutos de conversación, ambos se alejan con rumbo desconocido, pero dejando claro al ojo de los presentes que las sospechas que teníamos eran ciertas.
Otro hombre llega, con una camisa de cuello marca Givenchi y pantalones vaqueros con apariencia de nuevos y con una pistola en su espalda. Luego de las presentaciones y las primeras cervezas comienza a bailar con las muchachas que están presentes, según se mira él es un cliente frecuente, pero inofensivo.

Peligroso

Para los policías que patrullan a pocos metros del lugar, es un sitio muy peligroso: “A veces no sabemos de dónde puede venir una bala perdida”, dice un agente que no quiso identificarse por temor a represalias.
Casi siempre están dos o tres policías cuidando que no haya problemas como pleitos o venta de sustancias ilegales (marihuana o cocaína).

Los residentes de la zona ven el comportamiento de los clientes de El Parquecito como algo normal, tanto que en las vacaciones julias en el predio estuvieron ubicadas las ruedas de una feria, sin tener problemas con las cervecerías.

El parquecito está en el predio baldío de una punta cercana al muelle artesanal de La Unión. Foto: Diario de Oriente

En cambio, otros consideran que si ese lugar no existiera, tampoco habría diversión para los pobres, quienes visitan con frecuencia los establecimientos.
Entre los más férreos críticos de las cervecerías está don Sergio Mendoza, comerciante de 43 años. El afirma que el lugar es propicio para el contrabando.
“La gente no dice nada por miedo, pero allí llegan a vender drogas. Mi hijo tenía compañeros que compraban allí”.

Los miembros de la policía deben patrullar por los alrededores del lugar en busca de estos contrabandistas, pero aseguran que no pueden hacer mucho porque las mercancías a veces pasan en lanchas.

Generalmente las personas desconocidas no son bienvenidas por los clientes más quisquillosos que estudian cuidadosamente a los visitantes.
Comprar una cerveza allí puede generar un problema serio o también el principio de una larga amistad, reconoce Carlos García, vendedor de paletas que antes era alcohólico.

“Allí tuve un montón de amigos que después me dieron la espalda. Cuando era bolo con pisto me querían, pero cuando andaba todo chuco ni caso me hacían”, comenta.
Mientras la jornada de trabajo termina en las empresas y negocios de La Unión, El Parquecito se va llenando de todo tipo de clientes.

Prostitución en el muelle

El Parquecito es uno de los lugares favoritos para que las comerciantes del sexo encuentren clientela.
- Desde las 11:00 de la mañana, todos los establecimientos están abiertos a la espera de consumidores.
- A las 2:00 de la tarde llegan los primeros combos para divertir a los concurrentes.
- Todo el día es fácil encontrar varias prostitutas, la mayoría de ellas llega como cliente del establecimiento, pero se marchan a veces hasta con tres hombres distintos.
- Otras se encuentran a la entrada de la punta, cerca de los teléfonos públicos y fingen esperar a una amiga, luego se marchan con un hombre, regresan y se van con otro diferente varias veces en el día.
- Pero no es un prostíbulo, sino un punto de encuentro para aficionados a la cerveza, la diversión y las prostitutas.
- Muchos unionenses exigen que el lugar sea regulado por la alcaldía.

“Ése es un lugar bien cochino. Llega todo tipo de hombres a chupar (beber) y a saber qué hacen con las muchachas que llegan allí. Deberían cerrarlo y hacer algo bueno”
Manuel Bonilla, motorista
“Allí es bien peligroso, pero a bastante gente le gusta llegar. A veces hay gente desde las 11:00 de la mañana hasta las 2:00 de la madrugada. Imagínese que allí venden piedra (crack) y marihuana”
Eudoro Medina, pescador


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