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Los
sandiales de la carretera
El
cultivo de este fruto cada vez se vuelve más difícil
por la falta de compradores y la fuerte competencia.
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| La sandía es el fruto tradicional
del departamento de La Unión, por eso es el lugar
donde se vende más barato. Foto:
Diario de Oriente/Felipe Ayala |
Las carreteras de La Unión están llenas de
sandías. En cada kilómetro se encuentran al
menos dos puestos de venta.
Curiosamente, los precios difieren de puesto en puesto.
El fruto, sin importar el tamaño, puede costar dos
dólares en algún negocio y en otros no pasa
de 0.25 centavos de dólar.
Desde las 8:00 de la mañana, se aprecia a los vendedores
agrupando las sandías.
Hace un año, los mismos cultivadores eran quienes
las vendían, pero ahora los tiempos han cambiado.
La gente de los alrededores de La Unión le compra
a los pocos que quedan.
Muchos las revenden al doble de su precio, aunque primero
tratan de no afectar a sus colegas.
La pobreza y la amistad es lo único que les queda,
es algo que ellos llaman su mundo y su hermandad.
No es raro encontrar camiones a la orilla de la calle que
están siendo cargados con sandías, casi todas
para ser vendidas en el mercado La Tiendona, en San Salvador.
Los camioneros procuran llegar temprano para llevarse los
mejores frutos, los más grandes y los más
baratos. Si llegan después de las 4:00 de la tarde
sólo encontrarán la más madura y pequeña,
que no es conveniente para sus planes.
Los aprovechados
Mucha gente se aprovecha de que damos la sandía
barata. Creo que está bien, pero a veces es muy terrible
cómo le quieren ver a uno la cara de dundo,
expresa con resentimiento Boris Domínguez, mientras
observa a su socio reposar cerca del camino.
Ernesto Buruca, un campesino de 32 años, vende sandías
desde que tiene memoria.
Está acostumbrado a despertarse a las 3:00 de la
mañana y cargar las frutas en camiones. A veces ni
siquiera cobra, porque colabora con sus amigos.
Al otro lado, don Rutilio Menjívar ofrece el producto
a dos dólares mientras su compañero Luis Hernández
descansa.
A veces soy yo el que está desvelado y él
vende, así que estamos parejos, asevera Menjívar.
Pero cuando un vendedor solitario pasa durmiendo, los ojos
deben estar puestos en el centenar de sandías, porque
si no el negocio puede quebrar gracias a un ladrón.
Algunos conductores estacionan sus vehículos y comienzan
a negociar. En ocasiones con pésimos resultados,
pero también con buenos. Encontrar sandías
baratas y de calidad ya es un triunfo.
Una jornada de venta en la calle
- El trabajo comienza a las 3:00 de la mañana, a
veces un poco más temprano, cargando la fruta para
luego llevarla al lugar donde se venderá.
- En ocasiones, la venta es tan mala que ninguna sandía
es vendida. En otras, la suerte favorece con la llegada
de unos compradores en camión.
- Las sandías son llevadas a la capital para su venta
en el mercado La Tiendona.
- Los cultivadores siempre tienen cuidado de que la fruta
se encuentre bajo la sombra para que no se queme con la
luz del sol.
- Cuando el reloj marca las 6:00 de la tarde es cuando la
sandía se vende con mayor fluidez. La oscuridad es
el peor enemigo de los vendedores, por los animales y los
ladrones.
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José Antonio
Meléndez vende la sandía más
barata entre Santa Rosa de Lima y La Unión.
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Víctor Alvarenga
considera que el cultivo de sandía no le da
para vivir bien.
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