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Un
apóstol del fútbol
Que
se bautice un estadio con el nombre de una persona y sea en
vida, es un doble homenaje. Este es el caso de Luis Amílcar
Moreno Rivas, conocido como Micamoreno.
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| Los méritos del futbolista
le valieron que el estadio goterense fuese designado con
su nombre. Foto: Diario de Oriente/Sonia
Bernal |
Entre los méritos para ser merecedor de ese honor
están las 20 temporadas como figura principal del Fuerte
San Francisco, equipo que permaneció durante tres años
en la Liga Mayor A.
El profe Amílcar, como lo llaman algunos en San Francisco
Gotera, nació en el barrio Las Flores de la cabecera
morazánica. Desde pequeño fue un apasionado
del futbol.
Hijo de Ernesto Moreno y Antonia Rivas de Moreno, es una verdadera
leyenda del fútbol en Morazán. Pertenece a la
estirpe de los Rivas, de la que han surgido astros como Jesús
Shulan Rivas, Jesús Adrián, Salvador
y Luis Rivas.
También está su hermano Mario Moreno, quien
jugó en el Universidad cuando era entrenado por Francisco
Cariota Barraza.
El futbol siempre ha sido mi pasión, dice.
Eso le ha llevado a entrenar a otras oncenas en los diversos
centros escolares donde su trabajo de maestro le llevó
a lo largo y ancho de Morazán.
Su desempeño como volante en el Fuerte llenó
de gloria al equipo y a la misma comunidad goterense. Por
eso el estadio lleva su nombre. No recuerda la fecha exacta,
lo que no olvida es que en esa ocasión se inauguró
la iluminación y se jugó el primer partido nocturno.
Aparte del fútbol
Cursó la primaria en la Escuela Renovada Cristóbal
Perla de Gotera. Se graduó de bachiller académico
del Instituto Nacional 14 de julio de 1875. Luego
estudió docencia en la Ciudad Normal Alberto
Masferrer, de donde se graduó en 1978.
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| Su estampa cuando jugaba
como volante en el Fuerte. |
Ejerció en la escuela del caserío El Mozote,
Meanguera, entre 1978 y 1981. Luego, en Lolotiquillo durante
cuatro años. Después pasó al Centro Escolar
de San Francisco Gotera, de donde espera jubilarse dentro
de cinco años.
Moreno también ha dejado su corazón en esta
tierra. Contrajo matrimonio con Ana Merlie Prudencio, en 1982.
Fruto de ese matrimonio son sus hijas Ana Marleni, de 19 años,
y Azucena Sarahí, de 12.
Su amor por las letras y las aulas no lo apartaron del futbol,
y en todo este tiempo ha entrenado equipos de categorías
medias, como el Milán de la Segundo Montes, Magdalena
de Chilanga, el equipo auxiliar del Fuerte San Francisco,
El Florencia del barrio Las Flores.
Asimismo, colaboró con la Sub 15 y Sub17 de la escuela
en la que trabaja, para el campeonato de INDES, en el que
se desempeñó como auxiliar del profesor de educación
física de la misma institución educativa.
- Las mujeres
Este astro goterense también opinó sobre la
incursión de las mujeres en el fútbol.
- Muy animado sostiene que el futbol ha desplazado al softbol
como deporte de
mujeres, y no descarta entrenar a un equipo de féminas
en el futuro.
- Tiene muy claros sus sueños: Cuando esté
jubilado, dedicaré mi tiempo y energía a una
escuela
Infantil de fútbol, si Dios me presta la vida.
- Por el momento, con sus alumnos, su familia y la Asociación
Departamental de Futbol se encuentra bien entretenido, y
aunque no posee la copia del decreto que con que se nombró
al estadio goterense, su trayectoria y sus desempeño
futbolístico hablan por él.
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