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Una
iglesia con cúpulas árabes
El
templo católico de El Divisadero es uno de los símbolos
de Oriente. Esta iglesia es uno de los lugares más
queridos de sus habitantes, casi igual que las minas
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Las dos cupulas blancas de la iglesia
de Santa Lucía que se miran desde lejos, son
parte de los simbolos del municiopio de El DivisaderoFoto
Diario de Oriente/ Felipe Ayala
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En cualquier viaje que realice a Morazán, al pasar
por El Divisadero apreciará de lejos las dos torres
campaneras de la iglesia Santa Lucía. Estas columnas
brindan un contraste maravilloso: su blancura entre el verde
de la vegetación que es tan conocido por los habitantes
de las tierras morazánicas.
Las cúpulas de la iglesia no son comunes. Su apariencia
es la de un palacio árabe, con la única diferencia
que éste no está en el desierto ni tampoco es
un elocuente palacio de algún jeque árabe.
Es la casa de Dios, donde diariamente convergen los fieles
de El Divisadero y los ancianos del pueblo, quienes sostienen
sus acostumbradas conversaciones, claro está, después
de que el sacerdote ha terminado el servicio.
El Divisadero tiene mucha historia que contar, tantas que
no cabrían en estas líneas, pero podemos enumerar
algunas. Fue la cuna del presidente Fidel Sánchez Hernández
y vivió los cambios políticos con mayor efervescencia
por esa razón.
Eran tantos los que apoyaban al general Sánchez que
se produjeron divisiones entre las familias, por ejemplo en
la del actual diputado del FMLN, Francisco Escobar Rosa.
El Divisadero es uno de los municipios más tranquilos
de El Salvador y su gente es famosa por su amabilidad.
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Santa Lucía, la patrona de
El Divisadero, reposa a la derecha de Jesucristo en
su templo.Foto Diario de Oriente/
Felipe Ayala
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No existen oficinas de la parroquia en el pueblo, pero el
presbítero Alfonso Medrano los visita todos los días
a las 6:00 p.m. para celebrar la misa.
Pocos jóvenes
A la eucaristía asisten pocas personas, en su gran
mayoría ancianos y los pocos jóvenes que llegan
son nietos de los adultos mayores que no pueden perderse su
acostumbrada visita a la casa de Dios.
Algo digno de admirar de los ancianos católicos es
que no importa cuán lejos vivan del templo,
siempre caminan esas largas distancias para escuchar la misa
y conversar por algunas horas con sus amigos.
El Divisadero es un lugar donde sus pobladores se han detenido
en el tiempo y esperan, con paciencia, que el mundo continúe
su marcha, mientras tanto siguen visitando su iglesia con
estilo árabe.
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La música de los mayores
Los ancianos del pueblo se reúnen diariamente
para alabar a Dios
Canciones como Ave María y Pescador de
Hombres son las más populares.
Todos los días las ensayan y cantan en
la misa
Al cantar, deseamos agradar a Dios,
confiesan los católicos.
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