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MUNDO DEL ARTE

Jaime Calderón:
Un artista polifacético

Esta es la historia de un enamorado del teatro, la pintura y la literatura, que no descansa en su intensa búsqueda por encontrar el poema, la dramaturgia y el arte.

San Miguel
Mauricio Vallejo
Diario de Oriente
diariodeoriente@elsalvador.com

Jim Casalbé siempre se encuentra escribiendo los diferentes géneros de la literatura.Foto Diario de Oriente/Felipe Ayala

El arte es una de las expresiones que emanan del corazón y tiene una función especial: no importa cuánta calidad posea, siempre contribuye a enriquecer los corazones.

A Jaime Calderón el arte le ha servido para vivir. Desde el 3 de marzo de 2003, trabaja con la alcaldía de San Salvador, como coordinador cultural de la Subgerencia de Participación Ciudadana, pero su verdadero amor está en el arte.

En ese mundo complicado en el que pocos sobreviven, porque decirse artista es fácil, sobre todo en un país como el nuestro, donde no existen criterios para apreciar el verdadero arte. Calderón apoya estas ideas y reconoce que su trabajo requiere más tesón.

Su nombre artístico es Jim Casalbé. El no se define como un gran escritor, pero reconoce que ha luchado por serlo. Esa humildad que lo caracteriza es la que lo vuelve respetable.

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Cuando cumplió los siete años se dio cuenta que la pintura era el primer paso de un largo camino rumbo al mundo de las artes. Dibujaba sobre cualquier objeto, desde mantas hasta papeles. Con el tiempo fue diseñando sus bastidores y elaborando retratos y paisajes.

Pero la pintura no fue el único amor de Calderón. En 1970, Jim Casalbé inició en los entarimados porque vivía frente al Teatro Nacional de San Miguel y todos los días veía pasar a los actores. Apenas tenía diez años.

A escena

Un día se acercó a la puerta del teatro y comenzó a relacionarse con ellos, sobre todo con David Trejo, ex diputado por Partido Demócrata Cristiano (PDC).

Pronto, el pequeño Casalbé se encontró entre ellos montando obras clásicas, como Edipo Rey y el Popol Vuh, también actuó en obras de Bertold Brecht.

En 1977, se graduó como bachiller en artes escénicas del Centro Nacional de Artes (CENAR). Ese mismo año decidió dedicarse a escribir obras de teatro, pero debido al escaso dinero que tenían los grupos para montar las grandes obras del extranjero, decidió escribir sus propias obras de corto presupuesto. Así, comenzó la aventura en la literatura.

Al principio escribió entremeses (obras cortas) y luego poemas dramáticos, que aunque no gozaron de buena crítica, por lo menos llenaron la expectativa de los noveles teatreros: actuar.

Su primera experiencia con la poesía la tuvo con el pasar de los años, quizá más como una necesidad de expresar sus sentimientos que como una profesión.

De ese momento partió a escribir sus primeros versos y se dio cuenta que trabajar con sonetos y otras modalidades métricas sustentaban su idea del mundo.

A finales de 1979, Ulises Masís, poeta ya fallecido, adujo que Calderón tenía marcadas influencias del poeta barroco Luis de Góngora, español del Siglo de Oro.

Ese comentario no le gustó, porque Calderón considera que las influencias no son buenas, algo que no comparte una centena de literatos, pero que tampoco desaprueban, porque cada uno hace el camino que mejor le place.

Exilios

Si el caminar es un ejercicio para el cuerpo que mejora la circulación y despeja de problemas al corazón, entonces Casalbé es un hombre intensamente saludable. Porque ha caminado por todas partes, desde Canadá hasta Alemania.

Los viajes de Calderón iniciaron en 1977, cuando tuvo que salir rumbo a Suecia, por una serie de amenazas de muerte.

Él trabajaba como actor y su grupo El Círculo Universitario fue acusado de subversivo, así que salió inmediatamente del país y no regresó hasta 1982.

En 1983 fue preso político. Lo señalaron como guerrillero y lo metieron a la cárcel. El penal ‘La Esperanza’ (Mariona) fue su hogar todo ese año. Después de revisar las investigaciones, la policía encontró inocente a Calderón y lo dejó libre.

Un año después de su presidio, en 1984, tuvo que partir rumbo a Alemania, en ese año se destacaba como director de teatro en San Miguel. Finalmente, en 2000, decidió quedarse fijo en El Salvador y dedicarse a escribir su obra.

En Alemania, al igual que Suecia se especializó, primero como neuropsicofisiología y en la ciudad germana como actor. Entre esos dos exilios, también estuvo de un mes a dos por Italia, Francia y España. Regresó a El Salvador en 1989, un mes antes de que estallará la ofensiva final.
“Sentía que tenía muy mala suerte, así que me dije: en este país no se puede vivir. Por eso me volví a ir”, comenta.

Canadá fue el rumbo que tomó esta vez y allí vivió de 1990 al 2000, cuando decidió volver a El Salvador. Desde entonces no ha vuelto a salir del país, aunque sí del mundo, porque con su imaginación, literalmente, vuela.

UNA MUESTRA DE SUS TEXTOS

VIÉNDOME

Viéndome así
como ahorita me estoy viendo
sentado y quieto
frente al paisaje invisible
relajados mis músculos
y el mentón sostenido por la mano
y ésta con su codo
perforando la rodilla.
Viéndome así
acosado por el silencio
ante la esplendidez de la nada
y la nada, haciéndome burla;
me callo
me aquieto más
viéndome compasivo
para que la burla
no celebre en mi magnifico silencio.

MORBOESÍA

Mujer del presente y del futuro
quien legaliza el uso y el abuso
de espaldas al cielo o contra el piso
en el piso más frenético del sitio
jugando con el vértice firme
clavada por la métrica del morbo.
Yo, un tenorio ya casi retenido
dueño del pastel del que presumes
cómplice del aroma de tu vientre
amo de tus horas personales,
marcado por el furor de tus uñas
servido a placer y tanto gusto
en la bondad voluntariosa de tu sexo.
Somos ya tan sólo dos dementes
adivinos del estímulo a brindarse
tránsfugas del mundo repetido
acróbatas del constante experimento.


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