| |
Mar
de pobreza baña las tierras
en Corral de Mulas
Hay
un marcado contraste entre la riqueza natural de la península
de San Juan del Gozo, Usulután, y la miseria de la
mayoría de sus habitantes
 |
|
Espantar zancudos es una tarea
constante mientras se espera que las mareas suban
y haya nuevas oportunidades de atrapar peces.Foto
Diario de Oriente/Lissette lemus
|
Aquí no se halla trabajo. Vivimos de la pesca,
pero depende de la marea. Hay días en que sólo
la frita (comida) sacamos, dice Álvaro
Rodrigo Castillo, residente en el cantón Corral de
Mulas.
El lugar se halla en el extremo de la península de
San Juan del Gozo, departamento de Usulután.
Cuando el día es bueno, es posible obtener
hasta cuatro dólares en la jornada, comenta Álvaro.
Claro, no siempre es así, pero con esa suma debe
cubrir los gastos de alimentación, salud, vestuario,
transporte y un largo etcétera.
Obtener esos ingresos significa buscar la carnada por la
noche. Luego, pasar hasta seis horas en el agua, rumiando
la esperanza de que el reflujo de agua sea bueno y le permita
atrapar lo suficiente para el sostén de su esposa
y dos hijos.
Las oportunidades de llevar monedas a los bolsillos se pueden
contar con los dedos de una mano. Y aún sobran.
 |
Lea además
|
|
|
La
necesidad de comer vale más que el entorno
Un
estudio elaborado por una ong ambientalista pone al
desnudo la sobreexplotación de los recursos
en la península San Juan del Gozo. También
revela la extrema pobreza en que se halla sumida gran
parte de la población en una zona caracterizada
por su belleza naturals
Malabares
para pagar los servicios básicos
El pago
de la factura eléctrica implica también
el gasto de al menos ¢20 en pasajes de autobús.
A veces pasan hasta tres días sin energía
|
La agricultura
Álvaro dice que en agricultura se consigue
(trabajo), pero de vez en cuando. Una de las razones
es el suelo arenoso que predomina en la península.
La otra opción es el turismo. Aunque para ello hay
que esperar las temporadas de agosto y Semana Santa.
Algunos fines de semana llegan los propietarios de lujosos
ranchos, muchos en sus avionetas y otros, como el presidente
Francisco Flores, que entra en lancha y se va
en helicóptero.
Pero eso no es ganancia, porque tienen escasas
posibilidades de venderles un par de libras de pescado o
camarón. Si se trata del Presidente, menos.
A Álvaro le gustaría acercarse al mandatario
para pedirle un poco de ayuda a su comunidad.
No obstante, el dispositivo de seguridad, que a veces raya
en la prepotencia, le hace desistir de su intención.
La realidad lo devuelve a su única fuente de sustento,
mientras batalla contra la inusual plaga de zancudos que
abate a todos por igual.
Es fácil extrapolar la realidad de Álvaro
a la mayoría. También es fácil imaginar
por qué un sitio de peculiar belleza natural cede
cada día ante la presión de los núcleos
humanos asentados en ese brazo de tierra usuluteca.
No se sabe de proyectos productivos en el área de
la península. Todo indica que la sobreexplotación
de los recursos continuará por largo y la pobreza
reinará a sus anchas.
|
Primer
año de ayuda
La alcaldía de Puerto El Triunfo ejerce jurisdicción
en este cantón peninsular
Los vecinos dijeron que es primer año
que reciben ayuda de la municipalidad.
Se podan las ramas a la orilla del camino,
para facilitar el paso de camiones, explicó
Manuel Torres, concejal de la alcaldía de Puerto
El Triunfo.
Eso crea fuentes de empleo temporal
que aprovechan también las mujeres.
También se realizarán
reparaciones en el camino, para evitar la formación
de extensos charcos que, a veces, impiden el paso
de vehículos livianos.
Torres confirma que en esos cantones
no hay otras maneras de ganarse el sustento.
El patrimonio que era la agricultura
dejó de ser rentable.
Se sembraba arroz, ajonjolí y
maíz.
La paga ronda los ¢38 diarios,
mientras duran las obras.
Torres reside en el sector conocido
como Corral de Mulas I.
|
|
|