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MUNDO DEL ARTE

Alex Sánchez:
El encuentro de los mundos

Alex Sánchez, conocido como El Aleph, es un explorador de los diferentes mundos imaginarios .

San Miguel
Mauricio Vallejo
Diario de Oriente
diariodeoriente@elsalvador.com
Alex Sánchez, un pintor que inició en el Mundo del arte con instrumentos improvisados como el polvo de arcilla y piedra pómez, para colorear sus dibujos en el suelo de la casa de su abuela. Foto: Diario de Oriente

El Cipitío, la Siguanaba y otros seres de la mitología cuscatleca no pasan desapercibidos a los ojos de Alex Sánchez, El Aleph, pintor oriundo de Moncagua, San Miguel.
Lo que podría parecer extraño para otros es una realidad que late con mucha fuerza en las venas de El Aleph, quien no desprecia sus orígenes indígenas.

Por el contrario, los explota como una forma de mostrar a las nuevas generaciones que los mitos y los candiles fueron de las cosas más normales en el país, hasta que llegó la modernidad.

Comenzó a pintar a los siete años en el solar de su abuela María Medrano, en San Miguel. Al principio dibujaba con el dedo sobre el polvo y “creaba” con piedra pómez machacada y arcillalos colores con los que daba vida a sus dibujos.

Quizás es uno de los dos momentos más especiales de su vida. En esa niñez dorada aprendió a ser parte de la naturaleza.

Luego, con el pasar de los años tuvo que marcharse de San Miguel y vivió un tiempo en La Libertad, cerca del Cerro Malacara muy próximo a la hacienda Cholama.
Ahí comenzó a desarrollarse como pintor, en la medida que visualizaba paisajes y la variada gama de colores del día traían, según la posición del sol en el cielo.

“Recuerdo bien que ahí escuchaba rugir a los jaguares, la gente cuando los oían, decía ‘oi el tigre’. La tierra era tan pura en esos años; todo lo contrario de ahora”, comenta El Aleph con melancolía.
Mientras muestra sus cuadros resplandece en sus ojos la emoción, al igual que un niño enseñando su juguete nuevo. Esa expresión revela que la pintura es la pasión de su vida.

Siempre joven


La verdad es que El Aleph es espiritual y amigo de la naturaleza, come alimentos saludables y procura llevar una vida sana. A sus 58 años muestra en su rostro que el tiempo es algo que lo tiene sin cuidado. Aparenta tener veinte años menos y procura cuidar su vida por medio de una buena alimentación.

En su temprana adolescencia, a los 14años, conoció al pintor Daniel Orantes, quien le regaló sus primeros óleos. Desde ese momento no paró de dibujar y pintar. Ensayó con diversas técnicas, al principio fue acuarelista, luego pintó al óleo, pero después se decidió por el acrílico.

“Me gusta el acrílico porque es un material noble. Tiene menor tiempo de secado y no tiende a quebrarse como el óleo. Al principio probé con acuarelas y lápiz, pero el coleccionista corrobora la calidad de los materiales, y el acrílico no tiene tantos problemas”, refiere Aleph.

A los 18 años, y con la vista puesta en su carrera profesional como pintor, llega a San Salvador para estudiar pintura con el maestro español Valero Lecha. Comienza su desarrollo al lado de sus condiscípulos Augusto y Bernardo Crespín, Otoniel Mejía y Conchita Kuny Mena.

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Después vinieron los años turbulentos de la guerra y el ir y venir de sucesos de los años ochentas, que lo apuntaban como un profesional de muchos quilates. Se reunía para discutir diversos temas con los artistas del momento en el famoso Café Escandia. Ese es uno de los momentos que recuerda con mayor tristeza el pintor.
“No me gusta hablar de esa época, porque me causa mucho dolor”, concluye.

La campiña salvadoreña vibra en sus cuadros

Los temas que pinta con mayor frecuencia El Aleph son los que están más relacionados con la campiña salvadoreña.
- El candil es el objeto que más se repite en sus cuadros. Pero es fundamental en su obra que él llama el mundo de los candiles.
- El segundo objeto es el tecomate, un enser muy común en la zona rural del país.
- Los personajes que se presentan mucho en sus obras son el Cipitío, la Siguanaba, la carreta chillona y el torito pinto.
- La serie “Los espantapájaros” es una de sus más conocidas.

 

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