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La gran escuela de los Estados Unidos

Vivir en el gran país del Norte cambió a muchos intipuquenses, aprendieron a trabajar y a cocinar al estilo italiano, como Manuel Antonio Villatoro.

La Unión
Sonia Bernal
Diario de Oriente
diariodeoriente@elsalvador.com
DESDE SU HOGAR EN INTIPUCÁ, Manuel Antonio Villatoro reorganiza su vida con un restaurante en la ciudad que lo vio nacer. Foto: Diario de Oriente/Sonia Bernal

Manuel Antonio Villatoro tiene un negocio de comida en el barrio El Amatal. El fue uno de los pocos que se fueron de forma ilegal para Estados Unidos, en 1973, con sólo 17 años, a bordo de un autobús.

“Me fui en transporte colectivo a través de México. La clave era viajar en primera clase, que eran los buses que no paraban. Llegué hasta Tijuana de donde me condujo el coyote, a través de carretera por un potrero, hasta llegar a un parque”, recuerda Manuel Antonio. Después de 14 meses, lo descubrió la “migra” y lo deportó.

Esta experiencia se repitió una vez más, pero al tercer intento se logró quedar allá. Con el tiempo, Manuel Antonio obtuvo su documentación legal.
Fueron 23 años los que vivió en Estados Unidos. Tuvo tres matrimonios, en los cuales procreó cinco hijos quienes viven en Estados Unidos.

“Allá no todo es trabajo y remesas, nuestros hijos han aprovechado su tiempo y se han preparado profesionalmente. Esto les ha dado mejores oportunidades”, dice orgulloso Manuel Antonio.
Durante su estadía en tierras estadounidenses, este intipuquense trabajó en restaurantes. Se convirtió en un experto chef, junto a su esposa Edith. Los dos hacían comida internacional, especialmente italiana. Esta experiencia la transmiten hoy en el restaurante del barrio El Amatal.

Admite que en el norte hay mejores oportunidades; sin embargo, Villatoro no era feliz. “Aquí en mi comunidad sí soy feliz”, afirma, pero “extrañaba mi pueblo, las costumbres nuestra y la gente”.

INTIPUCÁ es tierra de gente que emigra hacia el "norte"

“La pensada”

Por fin, logró “la pensada”. En el lenguaje de los inmigrantes esto significa irse a trabajar, ahorrar y retirarse luego a Intipucá.

“Uno se va a Estados Unidos a desarrollarse, a mejorar su vivienda y cuando tiene sus ahorros hay que retirarse, porque aquél no es lugar para descansar. Por eso en el camino, ya avanzado, lo mejor es regresarse”, dice Manuel Antonio.

Aconseja a los más jóvenes de su pueblo que “a donde fueres haz lo que vieres”, en referencia a la cultura del país que les albergó.

El es el primero en comprender las razones de las partidas de Intipucá, tanto por estudio como por trabajo.

Las nuevas generaciones tienen mejores alternativas en el país del norte, aunque el precio a pagar sea que el pueblo sólo se vea alegre durante las fiestas patronales.

Pueblo bajo a marca Lenca
MARZO Y DICIEMBRE son los meses festivos en Intipucá.
- La fundación de Intipucá es de origen Lenca y se remonta a los períodos de la época precolombina. Su nombre significa “el gran arco de la boca”, por su cercanía a la ensenada del Golfo de Fonseca.
- El municipio pertenece al distrito de La Unión, y obtuvo el rango de villa en 1971.
- El título de ciudad le fue otorgado el 21 de septiembre de 2000.
- Fue erigido en pueblo antes de 1577, bajo el nombre de Limpia Concepción de Intipucá. El 15 de octubre de ese año, se le incluyó en la guardanía o convento seráfico de San andrés Nacaome y en 1596 incorporado a la guardanía de Nuestra Señora de las Nieves de Amapala. Después fue destruida por piratas ingleses.
- Intipucá está a 38 kilómetros al suroeste de la ciudad de La Unión. Su jurisdicción tiene una extensión de 158.08 kilómetros cuadrados.
- En la parte norte de la actual población, se encuentran vestigios de que existió un pueblo más antiguo, porque los vecinos han encontrado objetos de cerámica de barro, piedras de moler y otros utensilios bien tallados.
- Según los historiadores, los utensilios encontrados son los pruebas fehacientes de que ahí estuvo el “pueblo viejo” de los primero pobladores. Esta nominación se ha ido perdiendo con los años.
- Los recursos naturales de este municipio son los ríos El Amatal y El Nacaspilo, además es rodeada por los cerros Buenavista, El Baúl y Panela. El estar a la orilla del mar, le permite contar con hermosas playas como El Cerique, El Esterón y la isla El Icacal.
- Las festividades patronales se celebran del 1 al 6 de marzo en honor de San Nicolás Tolentino; y el 7 y 8 de diciembre, a la Inmaculada Virgen de Concepción.

 

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