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Toñita
lleva salud a los necesitados
El
15 de mayo es el día de la enfermera. Una profesión
llevada con honor por Toñita.
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| Ver a una población sana es
la mejor recompensa para una enfermera como Toñita.
Foto: Diario de Oriente/Sonia Bernal |
María Petrona Villegas de Vásquez, de 46 años,
conocida como Toñita, se encuentra destacada en la
Unidad de Salud de la comunidad El Cerrito, en la zona rural
de Santiago de María, Usulután. De esta ciudad
es originaria, pero la vida la llevó por muchos sitios.
En mi adolescencia, mis padres se trasladaron al municipio
de California, por lo que tuve que viajar a Santiago de María
para poder cursar el bachillerato en Salud, ya que muy pocos
institutos lo tenían, explica Toñita,
quien lleva 19 años de ejercer la profesión.
Luego se fue a la Escuela Nacional de Enfermería, en
San Miguel, donde obtuvo el título de enfermera auxiliar
en 1982. Su primer trabajo fue en Ozatlán. Ahí,
en plena guerra, le tocaba salir a los caseríos y cantones.
Pero la vida la llevaría de nuevo a California. Viajaba
desde la ciudad de Usulután, en ocasiones me
dejaba el bus de regreso a casa, estas situaciones le pasan
casi a todos los que nos dedicamos a esta labor, comenta
sonriendo.
El destino la llevaría al centro de salud de Santiago
de María, que actualmente es un hospital. Salía
a Estanzuelas, Nueva Granada y sus alrededores, durante la
guerra. La guerrilla controlaba al zona.
Llegar a cantones como los que estaban cerca de estos
municipios era un verdadero riesgo. En ocasiones nos encontrábamos
a los famosos muchachos, quienes siempre preguntaban
sobre nuestras actividades, pero el uniforme y nuestros implementos
médicos eran nuestra presentación, dice
Toñita.
En 1986, abrieron un dispensario en una de las comunidades
de Santiago de María. ¿A quién nombraron?
A Toñita, por supuesto. El sitio se pobló con
gente desplazada de otros sitios. Los asentamientos se fueron
conociendo como Santa Teresa, El Tigre, El Cerrito.
Para entonces sólo se vacunaba y se daba atenciones
especiales en la unidad, cuenta la enfermera.
Además, lo que se veía era una necesidad
de que el dispensario creciera, que hubiera más atención,
ya que la población creció y, especialmente,
aumentaron las demandas de servicios médicos para niños
y mujeres embarazadas.
Las mejoras que se lograron en infraestructura con el tiempo
sufrieron un duro golpe con los terremotos de 2001. El inmueble
se convirtió en escombros, por lo que tuvieron que
pasarla a un local provisional, donde opera actualmente.
Pronto se reinaugurará la nueva unidad de salud,
para mí es muy importante, porque tendrá las
condiciones necesaria para realizar una mejor labor y que
los pacientes estén más cómodos,
concluye.
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Cuando ellos estaban pequeños
(sus hijos), la labor se hacía más difícil,
especialmente en tiempos de mucha actividad como la
época de epidemias. Entonces debíamos
trabajar más tiempo, hubo días que hasta
los dejé enfermos
María Petrona Villegas de Vásquez, Enfermera
auxiliar
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