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Los secretos del Centro Histórico de San Miguel

El diario vivir en el pueblo “cosmopolitan” migueleño, oculta un valioso legado histórico

San Miguel
Sonia Bernal
Diario de Oriente
diariodeoriente@elsalvador.com
Una bella estructura puede ser admirada en la esquina de la 4a. calle Oriente y 6a. Avenida Norte.
Foto diario de oriente/ Sonia Bernal

Casas que datan del tiempo de la Colonia, soleras con madera forjada, columnas con detalles en maderas y cemento, paredes de adobe, inmuebles conservados y casas desvencijadas que apenas se puede creer que hayan tenido vida alguna vez. Es el Centro Histórico de San Miguel.

En un recorrido que pretendí realizar en una mañana, “aquí todo está cerca”, se dice de este, como me gusta llamarlo, pueblo cosmopolita, me fui fijando en detalles que por lo general desde el transporte colectivo, una pasa inadvertido.

Primero visité la Casa de la Cultura, donde también funciona el Museo Regional de Oriente. Al tomar las fotografías, observé que la perspectiva es bien diferente cuando se busca resaltar los detalles que lo hacen parte del Centro Histórico.

Después fue el turno de la iglesia El Calvario, en la zona sur de la ciudad. La ubicación de la misma rompe con la cuadrícula que impera en la ciudad. Este tipo de construcciones asimétricas, se repiten en otros puntos como en el cine Gavidia, el costado oriente del Teatro Francisco Gavidia y el edificio que alberga al ISNA (Instituto Salvadoreño para la Atención de la Niñez y la Adolescencia), entre otros.

El sitio donde se encuentra el templo religioso, ofrece una posición muy apropiada para la fotografía o una pintura. Haciendo caso omiso de los curiosos, traté de congelar la imagen, dándome cuenta de que en esa zona es la única estructura que se conserva, pues las casas de alrededor ya han sido modificadas.

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Siguiendo sobre la 2a. avenida Sur, conté 16 esquinas en la denominada “zona de los agroservicios”. De esas sólo 12 conservan las estructuras originales. En ese momento, estaba frente al Palacio Episcopal que fue restaurado en la administración de monseñor Romeo Tobar Astorga, quien tuvo entre sus prioridades la parte arquitectónica de la iglesia.

Es bella, pensé mientras caminaba hacia la alcaldía, mejor dicho el Palacio Municipal.
Y precisamente en esto quiere convertirlo el actual alcalde Will Salgado, para que no sea más un montón de oficinas en una estructura.

Frente a la alcaldía, el parque Guzmán y al costado poniente, lo que algún día fue el “Portal de los Kury”, donde se encuentra sólo una casa como recuerdo de esa histórica cuadra.

En medio del humo de los vehículos, bajo un sol ardiente, sobre la principal arteria, imaginé la calle empedrada y las carretas. Un instante, porque el paso y el pito de un bus de la ruta 90 B me volvieron a la realidad: a un lado, un comercio de electrodomésticos; a la derecha, un banco.

El parque Guzmán debe su nombre a Joaquín Eufrasio Guzmán y no a David J.. Guzmán, su hijo, como la mayoría de migueleños cree. El lugar conserva su estructura original, la cual es disfrutada por la gente que va de paso, aunque especialmente de hombres que han visto pasar la vida en las bancas. Es el sitio favorito de los adultos mayores que han visto crecer la ciudad.

Para contemplar. La iglesia El Calvario, ubicada en la 2a Avenida Sur y 7a Calle Poniente.
Fotos diario de oriente/ sonia bernal

También llegan los desempleados, en esas bancas hojean el periódico, buscando una esperanza perdida en las finas líneas de los clasificados.

Los lustradores de zapatos no pueden faltar. “Ya sé lo que anda haciendo, tómeme un foto o le lustro las botas a un dólar”, me dicen.

Al norte, la mujer del atol shuco. Ella viene de la colonia Pacífica y vende “coras de atol”, pero si anda sólo un colón también se lo vende. Cerca de ahí, un tipo con el pan francés, porque shuco sin francés, no es shuco.

En la misma acera, los puestos de las ventas de periódicos, la señora de los panes, la que vende unas pupusas deliciosas, con curtido y salsa de tomate original, porque en San Miguel la mayoría de pupuserías disponen de salsa “ketchup” y negrita para el curtido, que sabe diferente. Sin embargo, ella sí cocina salsa de tomate.

No pueden faltar en este cuadro, las vendedoras de dulces, sodas, refrescos y agua helada, ¡ahh, qué haríamos sin ellas!

El fundador

Frente al Parque Guzmán, la imponente Catedral. Las mejores fotos de ella son desde la terraza de la alcaldía.

Al costado izquierdo del templo, el busto del fundador de la ciudad, el capitán de lanceros Luis de Moscoso, quien fue el encargado de fundar la ciudad migueleña el 8 de mayo de 1530.

Detrás de la iglesia, muchas casas del Centro Histórico. La mayoría convertidas en casas comerciales. como “Salgado”, “Ronald” y al costado norte, en la 2a. Avenida Norte y la 4a. Calle Poniente, la edificación que en el año 2000 fue el edificio de la discordia: La Curacao.

La empresa quiso modificar el inmueble y obviamente quería una construcción de acuerdo con el concepto que manejan todas sus tiendas, pero el conocimiento se impuso. Al final, modificaron el inmueble y adoptaron la fachada con la forma original de la casa.

Sigo mi ruta. A la vuelta de Catedral, el Teatro Nacional “Francisco Gavidia” en proceso de reconstrucción y restauración. Frente a él, la casa de Marvin Aguilar, un funcionario del Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (CONCULTURA) y defensor Centro Histórico.

Donde finaliza la 2a. calle Oriente y empalma con la 6a. Avenida Norte bis, allí es donde rompe la cuadrícula de la ciudad. Ese era el antiguo límite de San Miguel.

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