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El
Coyolito, siempre en seco
En
el cantón El Coyolito, de La Unión, es más
fácil llenar un tanque de combustible que conseguir
agua
La Unión
Sonia Bernal
Diario de Oriente
diariodeoriente@elsalvador.com
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La gente de el Coyolito
huyó de las balas en el pasado. Hoy pelea una
guerra que parece no tener fin: la escasez de agua.
Foto diario de oriente/ Sonia Bernal
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La falta de agua está a la orden del día en
el cantón El Coyolito, con el agravante de que el barril
de agua cuesta dos dólares.
Nery Segovia, quien vive en el lugar desde su infancia, dijo
que a ese sitio llegó con su familia emigrando del
departamento de Morazán, debido al conflicto armado,
pero la carencia de agua podría provocar otro éxodo.
Mucha gente llegó a esta parte de La Unión,
procedente de municipios como San Francisco Gotera y otros
del norte de La Unión, como Anamorós, zonas
de guerra durante el conflicto armado.
Poco a poco, la comunidad fue creciendo y actualmente unas
300 familias viven en el sitio, pero no se había previsto
lo que está ocurriendo: la escasez del recurso hídrico.
Con la anterior administración municipal del Partido
Demócrata Cristiano, gestionaron un proyecto pero la
historia fue la de siempre: se quedó en promesas electorales,
ya que además el gobierno local cambió de partido.
Desde que estaba pequeña, recuerdo que hemos
tenido el problema del agua. Lo peor es que no tenemos esperanzas
de que llegue. La que bebemos es de pozo, hay varias personas
que van hasta El Piche a traerla y nosotros la compramos,
cuenta Nery.
Para los oficios domésticos, deben trasladarse hasta
el río Salalagua, en bus, cuyo pasaje cuesta tres colones
por cada viaje. El problema no es sólo del cantón
El Coyolito, sino de quienes habitan los alrededores, en los
cantones El Guasimal, Loma Larga, Las trancas, Las Maderas
y Salalagua.
Una de las formas de paliar el problema es, en invierno, captar
agua en barriles o en pilas grandes para poder subsanar la
necesidad, mientras están a la espera de un proyecto
hídrico que mejore su calidad de vida.
No saben
José Alberto Gómez, gerente Regional de ANDA,
dijo que por lo general desconocen situaciones muy específicas
de algunas comunidades rurales, por lo que las directivas
de éstas deben abocarse a la oficina de ANDA para hacer
la gestión.
A partir de ese momento, se supone, la institución
estatal hace un estudio y busca la forma de proveer el agua,
pero sin este proceso, no se puede brindar ningún servicio.
Cuando se tiene conocimiento de los problemas se buscan manantiales
para un proyecto de sistema de distribución.
Si ellos nos envían una nota informando la situación,
se hace la investigación para un posible proyecto,
la idea es que la comunidad trabaje en conjunto con ANDA,
agregó Gómez.
La gente del cantón El Coyolito puede tomarle la palabra
al funcionario público y ver si les cumple.
A juicio de Gómez, para solventar estos problemas,
la oficina Regional de ANDA contará próximamente
con el Área de Acueductos Rurales, la que pretende
acompañar a las comunidades.
En esa oficina habrá personal capacitado para que llegue
a la zona específica a realizar las evaluaciones y
estar en contacto con la comunidad.
La idea es que conozca las necesidades de agua en las mismas,
las limitantes de la zona o las posibilidades de tener el
sistema de agua, que será administrado por los habitantes
de las comunidades.
Las proyecciones indica que la nueva oficina empezará
a funcionar en junio.
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