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Mauricio Marquina:
“La única droga que existe es esta vida ”

Un poeta que cree profundamente en que la locura es una libertad y que la vida es una droga, además de que siempre hay que ser sutil, como el filo de una espada. Habla de su vida y cómo llegó a la superficie tibia de la poesía que comparte con su profesión de médico naturópata y acupunturista a diario

San miguel
Mauricio Vallejo
Diario de Oriente

diariodeoriente@elsalvador.com

Para el doctor mauricio marquina la vida es una droga porque es mucho más rica que cualquier cosa. Es la razón por la que vive en constante fiesta. Foto diario de oriente/ Jorge Reyes

La primera impresión que la gente tiene de Mauricio Marquina, al verlo, es de un hombre de 45 años que no ha querido separarse de la juventud. Su pelo largo, su vestuario desenfadado y su lenguaje setentero, al hablar, lo aleja de los cánones normales para un médico.

Se mantiene en su consultorio a la espera del poema y de uno que otro paciente.
Mauricio Marquina, doctor, antropólogo y poeta que habitó en 20 pupilajes de San Salvador, aunque oriundo de Chinameca, San Miguel, se siente libre y alegre. Por eso es casi imposible verlo cabizbajo o enojado. Él quiere mantenerse eternamente joven.

“Todavía conservo mi cola porque es el único símbolo de rebeldía que tengo, y eso se lo digo a mis hijos quienes por poco me dicen que cuando esté en la caja me lo van a cortar”, afirma Marquina mientras muestra con orgullo larga cabellera.

Toda su vida usó el pelo largo y afirma que no se lo corta desde que estudiaba en la Universidad de El Salvador, donde se graduó en medicina general y comenzó la loca aventura de vivir.
La locura reposa en él. Ser loco es algo bueno, es su escape del mundo, por eso además de ser doctor en medicina general y antropólogo es un literato, donde vibra la locura, según él.

De letras y locos

“El literato es más que un loco, más que un médico. La locura tiene ligazón con todas las artes y no sólo con las artes sino con la vida misma”, afirma Marquina mientras desenrolla su estetoscopio y lo pone sobre sus hombros

Sonríe y dice que “así andaban los estudiantes”, y añade: “La locura es parte del ser humano, como decía Dostoievsky”.

El ser humano está tan apasionado por el orden como por el caos, por la razón como por la locura. ¿Y por qué la locura? Porque esa es la única opción que le queda a los marginados por la sociedad. Al afirmar eso lo cuestiono: —¿Pero también el hombre puede ser un poema en sí?

Medita mucho la respuesta y dice que “todo parte de la vida. Todo el desvergue de vivir es una droga porque nos puede dar todo tipo de manifestaciones. La vida es más rica que la imaginación, porque la imaginación parte de la vida, por eso siempre digo que la única droga es la vida.

A los 9 años comenzó a escribir. A esa edad la profesora Manuela Cañas le regaló “El hombre invisible” de Julio Verne. Desde ese momento se embarcó en el navío salvaje de la poesía donde se reafirmó su locura.

Marquina afirma que el poeta es más que un loco y más que un médico, porque entra en otro mundo: la poesía.
Foto diario de oriente/ Jorge Reyes

En la Escuela Julián Aparicio, además de estar incluido en los minúsculos círculos literarios, comenzó su rollo con la literatura. Completamente autodidáctico porque no tuvo maestro alguno.

Hasta que se separa de sus padres para irse a estudiar al Colegio Santa Cecilia, en Santa Tecla, se siente a poca distancia de los libros.

El sacerdote salesiano Francisco Villareal fue su profesor de literatura y con quien entabló una estrecha amistad al grado que le consiguió las llaves de la biblioteca del colegio.

En esa institución realizó diversas revistas donde siempre “metía su cuñita”.

Según los padres, él iba a realizar estudios como sacerdote, pero detuvo a los curas y les dijo: “Nombre, si a mí me gustan mucho las mujeres y no quiero andar engañando a nadie”.
El punto es que no les podía mentir y no hubiera podido obedecer el celibato”.

Los Cinco

Cuando comienza a estudiar medicina, la suerte le sonríe y conoce al grupo Los Cinco, que integraan Roberto Armijo, Tirso Canales, Roque Dalton, Otto René Castillo y Manlio Argueta. Estos vates le proporcionan los libros que necesitaba para su formación literaria.

Gracias a Armijo, que traía poesía de todo el mundo, conoció el trabajo de millares de escritores.
Con Armijo cultivó una buena amistad al grado que le llevó un día 300 poemas. Armijo, al ver la tremenda cantidad de escritos, junto a Italo López Vallecillos, hizo una selección y le publicaron “Obscenidades para hacer en casa y otros poemas”.

Cuando en 1972 ganó el Premio Roque Daltón de Derecho, se fue acelebrar con todos los escritores.
Recuerda que “hicimos madre el premio. ¿Y dónde? En el Faro, con todos los poetas”.
Esto es algo que seguiría haciendo a lo largo de su vida: ser parrandero. Tal vez esa sea la razón de que se llevara bien con los roqueros de los setentas.

¿Por qué médico?

“Mi abuela mascaba el tabaco, cuando me había picado una abeja, para quitarme el dolor...”. Hace una pausa y añade que “gracias a ella siempre quise estudiar medicina”.

Cuando estaba en Chiapas, México, un curandero le preparó un “tomado de hierbas” para quitarle unos cálculos renales. Al ver que había sanado ya no quiso “soltar” el asunto las hierbas
“Me fascina el erotismo y todas sus desviaciones”, dice.

Ahora se dedica a dar consultas de medicina natural y está casado con la dermatóloga Irma de Marquina. Con ella comparte el consultorio.

Marquina recuerda una frase de Salarrué: “Si hay algo sutil en la espalda es el filo”.
Luego comenta que la vida es el filo, por eso tenés que manejar el filo con sumo cuidado. No importa en qué trinchera te toque, tenés que estar en tu filo”.

Expliquenos eso —le sugiero
—Y él responde:
“Tal vez mañana, ahora espero a un paciente y esa es una historia bastante larga para un ratito”.


Lo común en su vida de médico
La poesía y la medicina están muy relacionadas entre sí, afirma Marquina. Además de escribir poesía atiende con la mayor de las dedicaciones a todos los pacientes que lo visitan a su consultorio en Clínicas Médicas.

La cola Desde que estudiaba Medicina en la Universidad nacional, el pelo largo —que aún conserva— fue una de sus principales características. Médico Además de antropólogo y poeta, Marquina es un reconocido médico general que se desempeña en la rama del naturismo y la acupuntura. Natura Todos los medicamentos que receta son de origen natural, ninguno de ellos rompe la norma. Marquina dice que “para todos los males hay una hierba”.



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