| |
Pintor
de los bosques fantásticos
Una
vida llena de triunfos no lo ha desarraigado de los recuerdos
de su natal pueblo de San Francisco Gotera. El pintor y escritor
Francisco Reyes nos muestra la libertad del artista de elegir
su destino con esfuerzo y dedicación
Morazán
Lya Ayala
Diario de Oriente
diariodeoriente@elsalvador.com
|
|
|
El artista francisco
reyes muestRa una de sus Últimas obras expuestas
en la galería 1-2-3 en San Salvador. En ella,
los bosques de sueño son el tema principal. Foto
EDH
|
Francisco Reyes nació en 1957 rodeado de pinceles,
lienzos y tubos de pintura. Los colores, la sensibilidad y
la belleza fueron sus primeras impresiones de la realidad.
En su pueblo de San Francisco Gotera, Morazán, no
hubo un momento en que no manchara papeles o estuviera creando
cosas.
Y no es para menos, este talentoso y fino artista pasó
su infancia y adolescencia en la casa de uno de los más
reconocidos pintores salvadoreños Rolando Reyes Cerrato,
su padre, y Lilian de Reyes, su madre. Ahí aprendió
la magia de combinar los colores en la paleta.
En mi hogar el lenguaje común era el arte: revistas
de arte, olor a pintura y a aceite, a resina y a óleo.
Mis primeros pasos fueron con mi papá, aprovechando
los residuos de pintura que él dejaba. Así comencé,
recuerda Francisco .
El pintor se confiesa un incansable lector. La vocación
por el arte fue una pasión solitaria. Devoró
cada libro que caía en sus manos. Tanto así
que prefería los libros de ficción a los de
sus clases habituales en el colegio.
La decisión fue definitiva. Primero fue el aprendiz
de su padre. Estuve bien apegado a mi padre, utilizaba
todo, porque siempre quise ser pintor, nunca se me ocurrió
hace otra cosa, dice abstraído.
Sin embargo, la inquietud de la juventud y la insaciable necesidad
de aprender lo impulsaron a estudiar Sicología, en
la Universidad de El Salvador... No me explico por qué
estudié esa profesión, comenta.
Su disciplina por la pintura no ha sido resultado de la improvisación
ni de una posición cómoda por haber tenido el
impulso de su padre. Aunque reconoce que en eso facilitó
su desarrollo en el arte.
Entonces, la Sicología no lo satisfizo. Quizá
la calidez y espiritualidad que reflejan sus pinturas provenga
de su estadía en el seminario de los Franciscanos,
y la lucidez de sus ideas, de los estudios de Teología
en la Universidad Centroamericana José Simeón
Cañas.
Años después, en la Universidad Matías
Delgado, la Teoría de la Cultura General y Bellas Artes
lo apasionaría.
Todo
ha sido una necesidad humanística que el mundo de las
artes exige y se debe completar, reitera pensativo.
Fabulador
Incansable y multifacético, el pintor expone de manera
formal en 1976. El proceso de probar con todas las técnicas
el yeso pastel, los acrílicos, el óleo,
el grafito y los lápices decantó en una
conexión espiritual y mágica con la acuarela.
De ahí que todos me dicen que soy acuarelista.
Y esta técnica, precisamente, de gran sutileza y riqueza,
como él mismo la define, muestra el trabajo del artista.
Entrega absoluta a la disciplina pictórica.
Un atisbo de orgullo ilumina los ojos claros de Francisco
al mostrarme los libros de fábulas que ha escrito y
añadir que muchos me conocen más por fabulista
que como pintor.
Durante muchos años de su juventud recopiló
los escritos que, en 1990, completarían el libro Fábulas
Polícromas, prologado por Luis Gallegos Valdés.
Yo sentí una gran necesidad de salir de mi pueblo,
además, los amigos insistían y yo quería
estar en medio de artistas. Así fue, conoció
a los mejores pintores de la época de los 70, cuando
trabajaba en Televisión Nacional Educativa.
La expresión no debe estar al servicio de la
técnica, sino la técnica al servicio de la expresión.
Llega un momento en que el rigor técnico no es lo principal
en el pintor, si no nos quedamos como técnicos. Y el
objetivo principal del pintor es hacer arte, dice al
respecto del trabajo del artista.
El
artista opina
Leer, escribir y pintar, eso es mi vida. El artista
está satisfecho, la tranquilidad al conversar acerca
de su vida demuestran una extraña combinación
de sencillez y satisfacción por el trabajo realizado.
El largo caminar por galerías del mundo y la introspección
de una vocación llevada al punto final, le permiten
confirmar que es necesario dedicarse a la pintura a tiempo
completo.
Achaca el éxito que tiene a que algunas veces
es necesario salir a la capital, porque si no no llega uno
a ser conocido. Por ello no confía en los derrotismos,
que anteponen la verdad de lo que siente a los obstáculos
exteriores.
Reyes lamenta la falta de sitios propicios en donde los artistas
se desarrollen y puedan crecer, darse a conocer a la sociedad.
Reyes considera que los pintores salvadoreños deben
ver obra extranjera. Alimentarse de primera mano de grandes
obras de arte.
Al final de la entrevista, cuando he apagado la grabadora,
me dice tímidamente: ¿Podría poner
que mi gran sueño es que nos reunamos, los dos equipos
de baloncesto de mi pueblo: Los Junior y la nueva gente otra
vez. Sí, le respondo. Sonríe feliz.
Francisco Reyes: profeta en su tierra
Francisco propone una obra imaginativa y colmada de imágenes
oníricas elaboradas con rigor técnico
- El pintor está casado con Zoila de Reyes y tienen
una hija, Alejandra María, quien heredó de su
padre el talento por la pintura.
Ha expuesto sus obras en Japón, Estados Unidos, España,
Alemania e Irlanda
- Agradece al personal y alumnos del Liceo Jorge Francisco
Reyes, por denominado con su nombre al centro de estudios.
- Ha sido jurado dos años en los concursos de Comics
de Planeta Alternativo, organizado por El Diario de Hoy.
- Asegura que los últimos cuadros que ha elaborado
están inspirados en la serie de libros de J.R Tolkien
El Señor de los Anillos.
- Publicó en 1994 un libro de caricaturas de personajes
famosos Monstruario y un libro Fábulas
de Maíz, en 1990.
- Su padre es Rolando Reyes Cerrato, pintor naturalista; sus
hermanos, Rolando Reyes, pintor y director de artes de Concultura;
Hernán Reyes, pintor vanguardista y músico.
- Trabaja en la publicación del libro El Revés
del Cienpiés y Monstruario II.
|
 |