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El
Amatillo, la frontera lenta
Malas
noticias. Las largas filas y los engorrosos trámites
continuarán , por un tiempo, en El Amatillo.
La Unión
Flor Lazo
Diario de Oriente
diariodeoriente@elsalvador.com
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Los turistas deben
hacer gala de mucha paciencia en el paso fronterizo
de El Amatillo, donde los trámites requieren
hasta 3 horas.. Fotos diario de
oriente/ Flor lazo
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Frontera El Amatillo, entre El Salvador y Honduras. Son
las 9:00 de la mañana y un grupo de turistas que viajan
hacia Costa Rica se dispone a realizar sus trámites
migratorios en la frontera terrestre de El Amatillo.
Un poco cansados por el agotador viaje de cuatro horas, que
comenzó en un hotel capitalino y acabará en
San José al día siguiente, se bajan del autobús
pullman para hacer fila frente a las ventanillas
de Migración.
Junto al viejo edificio de Migración salvadoreño,
hay un ejército de pequeños comerciantes que
anuncian sus productos a todo pulmón
Le cambiamos los lempiras, dice uno de ellos.
A su lado, una mujer ofrece pupusas y un niño se le
acerca para preguntar: ¿Le ayudo a hacer el papeleo,
para que no esté parada tanto tiempo...?
Este es el lado de El Salvador y las cosas caminan con una
velocidad relativa que permite tener sellado el papelito del
CA-4 o el pasaporte en unos 20 minutos. Luego hay que atravesar
el puente sobre el río Goascorán y pasar al
lado Hondureño. Justo acá comienza la tortura.
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La
ruta de los cambios
Malas
noticias. Las largas filas y los engorrosos trámites
continuarán , por un tiempo, en El Amatillo.
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Contrastes
En Honduras las cosas son diferentes. Para comenzar, los carritos
que venden comida ambulante no ofrecen los típicos
y salvadoreñizados hot dogs con salchicha
o carne de soya, ni las famosísimas pupusas. La oferta
para tomar un bocadillo la constituyen las baleadas
(tortillas de harina con relleno de frijoles, crema y queso
rallado) y las rosquillas de maíz.
La personas que esperan pacientemente se entretienen comiendo
algo o leyendo alguno de los periódicos hondureños.
No hay muchas alternativas para hacer menos tedioso el ritual
de pararse detrás de una fila de personas, hasta que
hora y media después se llega frente al
encargado de Migración, quien pregunta: ¿Y para
dónde va?...
Después de escuchar la respuesta del turista, le dice:
Muy bien, le voy a dar tres meses, para que conozca
el país.
Para los turistas que desean ingresar a Honduras, la larga
espera no les hace mucha gracia. Tengo 45 minutos de
esperar a que me sellen el pasaporte para entrar a Honduras.
En el lado de El Salvador me tardé otra hora,
señala el nicaragüense José Andino.
De repente, otra persona toma la palabra: Si esto es
lento, debería ver cómo se pone los fines de
semana. Uno se pasa hasta tres horas esperando a que le pongan
un simple sello migratorio, cuenta Abel Ruano, un guatemalteco
que conduce un trailer por toda Centroamérica.
¿Pero que no estaba habilitada la modalidad de
frontera única? le pregunto extrañada
al delegado de migración salvadoreña Oscar Pérez
La gente se está quejando que se tardan mucho tiempo
para sellarles su permiso de entrada o salida.
A esperar
Mire, eso del paso único ya es efectivo para
las aduanas de Honduras, El Salvador y Guatemala. Es decir
que los camiones de carga que van a transitar por estos tres
países realizan toda su documentación en este
edificio, pero para el paso de turistas se tiene que habilitar
otro lugar que aún no se ha comenzado a construir explica
Pérez.
De acuerdo con el delegado, es en Honduras donde funcionará
el edificio con la migración compartida. Se supone
que todo se agilizará; sin embargo, aún no hay
planes concretos que determinen la fecha exacta en que estará
finalizado el proyecto.
Mientras tanto, si usted pretende viajar hacia algún
país centroamericano y debe pasar por El Amatillo,
tiene que armarse de un gran espíritu de paciencia,
zapatos cómodos y mente abierta para aceptar que perderá
su valioso tiempo, esperando que alguno de los funcionarios
le ponga un sello que lo autorice a ingresar a o salir de
su respectivo país.
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