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Daniel
Eguizábal
Romanticismo poético
Este
migueleño publicó su primer libro a los 18 años;
desde entonces, su pluma no descansa y le ha valido para ganar
el título Gran Maestre en poesía.
Luis Antonio Chávez
Diario de Oriente
diariodeoriente@elsalvador.com
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Daniel Eguizábal,
luego de obtener tres veces el primer lugar en poesía,
fue
galardonado por CONCULTURA con el título Gran
Maestre.
Fotos diario de oriente/ felipe ayala
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No hallaba cómo describir la luna llena y decidí
plasmarlo en un papel... así descubrí, a los
11 años, que al menos había una válvula
de escape para decir lo que sentía. Con estas
palabras describe cómo fue su introducción al
mundo de la poesía el escritor migueleño Daniel
Eguizábal.
Este migueleño que ya ha rebasado los 40 años
tuvo que, como otros muchos, cambiar la Perla de Oriente por
la capital al poco de haber nacido. Sus estudios primarios
los hizo en San Salvador y los superiores de Pedagogía,
en la UNIVO.
La vocación literaria toma fuerza y a los 18 años
ve la luz su primer libro: Hojarascas, gracias
a Óscar Zelaya, quien leyó uno de sus poemas
y le financió la edición. Con ello inicia una
labor que aún no se detiene. Eguizábal comenta
que en ese primer libro hay contemplaciones abismales
de la vida porque acababa de morir mi padre... tiene mucha
confusión y es un libro muy triste.
Taller Francisco Díaz
Otra de las experiencias que este migueleño destaca
de su vida es el Taller Francisco Díaz,
dirigido por el poeta Rafael Góchez Sosa e integrado
por Miguel Ángel Azucena, Gloria Marina Fernández
y Francisco Zaldaña, entre otros. Aunque su llegada
al Taller es tardía, agrega que Góchez Sosa
le exigía disciplina y le decía que él
tenía un futuro, pero que debía trabajar mucho.
Eguizábal recuerda la experiencia señalando
que fui una especie de benjamín, pero algo logré
de los poetas de una generación más avanzada,
un grupo que se caracterizaba por sus versos de denuncia social.
Años más tarde, publicó su libro Poemas
en blanco y negro.
Al hablar de Góchez Sosa y de Ulises Masís,
a quienes considera sus maestros, dice que Góchez
era un hombre de rigor, pero en las calles capitalinas encuentro
al poeta Ulises Masís quien, desde mi punto de vista,
un buen maestro, aunque puedo decir con todo el amor
que le tengo que él era desordenado.
A pesar de sus ocho libros editados en los que hay versos
románticos y de denuncia social, el poeta migueleño
no ha dejado a un lado su vocación y asegura que estoy
escribiendo un libro en el que le canto a San Salvador.
Este literato afirma que los ejes de su inspiración
son cuatro: la complejidad de la vida, la naturaleza , los
fenómenos sociales y la mujer, pero vista como una
de las manifestaciones de la belleza. Por ser un poeta que
surge durante el conflicto, señala que somos,
como lo dijo el poeta Gilberto Santana, herederos de la guerra.
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