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San
Dionisio tendrá su muelle
La
Alcaldía de San Dionisio cuenta con fondos para construir
un muelle en el caserío Puerto Grande.
Usulután
Flor Lazo
Diario de Oriente
diariodeoriente@elsalvador.com
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los habitantes esperan
la pronta ejecución del proyecto una vez que
ya se ha conseguido lo más importante: el dinero.
Fotos diario de oriente/ archivo
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Pescadores y residentes esperan como agua de mayo el que
será el primer muelle del municipio de San Dionisio
(Usulután). La obra facilitará el transporte
a miles de personas que viven en el pueblo y en las islas
San Sebastián, La Pirraya y Rancho Viejo.
En la actualidad sólo es posible viajar de las islas
a San Dionisio cuando hay marea alta porque la zona pantanosa
en la que se encuentra Puerto Grande impide que las lanchas
puedan atracar.
Los pescadores de la comunidad también se ven perjudicados
por la falta de un muelle en donde anclar las lanchas y desembarcar
su producto.
Esos fueron los motivos que llevaron a la comuna a formular
una propuesta para la ejecución de un muelle artesanal.
Puestos a realizar obras, también incluyeron en la
petición un pequeño malecón cuya función
será agilizar el transporte y favorecer la explotación
turística.
Para obtener el financiamiento participamos en un concurso
de fondos. Al final, el FISDL nos otorgó 86 mil dólares
y la Organización Internacional de Turismo y el PNUD
nos han ayudado con una contrapartida del 12.5 por ciento,
explica el alcalde Julio Torres.
Según el edil, en un principio, la idea de construir
el embarcadero se organizó bajo la gestión de
la microrregión compuesta por su municipio, Puerto
El Triunfo y Jiquilisco. Sin embargo, al final sólo
San Dionisio obtuvo el crédito porque las otras municipalidades
no tenían la liquidez necesaria.
Se prevé que las obras inicien en enero de 2003 ya
que, según Torres, ahora estamos elaborando la
carpeta; luego habrá que solicitar los permisos y licitar
la construcción.
José Reyes lleva más de 30 años viviendo
del mar, tiempo en el que ha sufrido los inconvenientes de
la falta de un muelle. El pescador asegura que cuando
hay marea baja, tenemos que caminar hasta cinco cuadras en
el lodazal, empujar el cayuco y cargar los pescados para llevarlos
a vender hasta Usulután.
Este hombre, al igual que sus compañeros, tiene la
firme convicción de que cuando se ejecute el proyecto
todo mejorará. La razón es que ya no tendremos
que viajar hasta Puerto Parada para desembarcar y no nos enfermaremos
de los pies por caminar en el lodo podrido.
Asimismo, los vecinos de San Sebastián, La Pirraya
y Rancho Viejo ya no estarán incomunicados ni sujetos
a viajar sólo cuando hay marea alta.
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