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Luis
Aquino:
El artesano del bambú
Barcos
antiguos o réplicas de la iglesia de su Berlín
natal son algunas de las obras de este artesano que trabaja
sobre todo el bambú
Flor Lazo
Diario de Oriente
diariodeoriente@elsalvador.com
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Luis
aquino convierte, desde hace diez años, el bambú
que se encuentra en los cerros berlineses en apreciadas
artesanías. Fotos diario
de oriente/ flor lazo
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Recorrer los cerros que circundan la ciudad de Berlín
en busca de bambú es sólo el inicio de un minucioso
proceso. Luis Aquino, artesano de profesión, lo realiza
desde hace varios años con la intención de recoger
la materia prima con la que elabora unas artesanías
muy codiciadas en toda la zona oriental.
Después de recolectar el bambú, este berlinés
da vida a los tallos con la ayuda de cuchillos, pinturas,
pinceles... y una alta dosis de paciencia y creatividad. El
resultado de este esfuerzo son pequeñas obras de arte
con forma de barcos antiguos, casas, iglesias o aves.
Luis Aquino es uno de los artesanos más reconocidos
de este municipio usuluteco, y su trabajo es solicitado para
decorar una vivienda, como obsequio para un hermano
lejano, o como regalo que se otorga en actos especiales
o conmemorativos.
El comienzo
Los inicios de Aquino en el complicado mundo de las artesanías
son todo un ejemplo de tenacidad. Cuando salí
del Ejército, me encontré sin trabajo y no sabía
que hacer; entonces, se me ocurrió que podía
aprovechar los materiales que hay en esos cerros y hacer artesanías,
comenta este hombre de 38 años.
Para comenzar con su nuevo oficio, Luis optó por el
tradicional diseño de los chompipes (que
se realizan con el fruto de los pinos), algo que ya había
visto en las ventas de artesanías que visitaban el
pueblo en las fiestas. A estas aves le siguieron las figuras
de raíces decoradas y los primeros trabajos en su material
favorito: el bambú.
Con la dorada caña, Aquino comenzó a desarrollar
su creatividad y a copiar diseños arquitectónicos
a escala como la iglesia de Berlín, fachadas de casas
antiguas y kioscos de parques. No obstante, la elaboración
de barcos, sus figuras más codiciadas, se inspiraron
en los dibujos que un día observó en una revista.
Mientras pule una de sus obras, este artesano comenta que
hago los diseños que veo y que me gustan; luego,
pruebo hasta que me quedan bien y le gustan a los clientes.
Hace ya más de una década que Luis Aquino se
convirtió en escultor del bambú y las raíces.
Sus creaciones se cotizan entre los cinco hasta los quince
dólares, y se venden en los mercados de artesanías
de San Miguel y Santa Rosa de Lima o en su propia residencia
ubicada, detrás de la iglesia de Berlín.
Hasta la fecha, su oficio le ha dado lo suficiente para mantener
a su familia. Por suerte, cuento con el apoyo de mi
esposa, que también trabaja en una salita de belleza,
afirma.
El próximo proyecto de Luis es montar su propio local
de artesanías para hacer más diseños
y exhibirlos. Así, las personas tendrán
la opción de elegir la pieza que más les guste,
concluye con emoción este hombre que cursó hasta
el noveno grado. Desde niño, acompañó
a sus padres a cortar café en los cerros de su pueblo,
y supo cambiar el fusil por los pinceles y navajas para trabajar
el bambú.
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