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Concejales
de Chirilagua acogidos por las manitas
En
medio de mutuas acusaciones, cuatro concejales decidieron
cambiar de camiseta. Los otrora areneros le apuestan al proyecto
político del PCN para los comicios de 2003.
San Miguel
Enrique Maldonado
Diario de Oriente
diariodeoriente@elsalvador.com
Los
cambios de camiseta político partidaria continúan
en el oriente del país. Esta vez, cuatro concejales
de Chirilagua, San Miguel, se han sumado a los ya famosos
tránsfugas de San Francisco Gotera, de la cabecera
migueleña y San-tiago de María (Usulután),
en-tre otros.
Las razones que los impulsan a cruzar el umbral de partidos
diametralmente opuestos van desde la apuesta por el caballo
ganador hasta el despecho hacia algunos funcionarios
y la desilusión ante el poco apoyo de las respectivas
casas matrices.
Pero en el caso de Chirilagua, el divorcio entre el alcalde
José Arnoldo Méndez y varios de sus concejales
apunta a un tira y encoge por hacerse con el control de la
Alcaldía.
Esos concejales son Blanca Vaquerano de Reyes, Julio César
Ruiz Reyes, Juan Pineda y Alexander Galeas.
Intereses personales
Según el alcalde Méndez, todo obedece a intereses
personales de uno de los cuatro concejales: Blanca Vaquerano.
En cambio, ella sostiene que el alcalde ha querido imponer
su voluntad sobre la mayoría. Es lastimoso que
se haga lo que quiere una persona en contra de las decisiones
mayoritarias, afirma.
Añade que desde que asumieron en 2001 hasta que dejaron
de asistir en agosto pasado, sólo firmamos un
acta.
Fue precisamente en agosto cuando mu-daron la casaca tricolor
por la azul y blanco del PCN.
Además, en las actas constan más puntos de los
contemplados en las agendas de cada reunión. De ahí
que pretenden interponer una demanda ante las instancias respectivas
si aparecen sus firmas en las actas de cada sesión
del concejo.
Otro de los pasos que planean es pedir la intervención
de la Corte de Cuentas con el fin de desvanecer cualquier
señalamiento.
Además, necesitan el finiquito para poder participar
en los comicios del año entrante.
Frente a ese señalamiento, Méndez sostiene que
no querían firmar para atrasar proyectos municipales,
pero sí cobraban las dietas.
Considera que los cuatro querían manejar la alcaldía
a su antojo. Me vieron chiche, pero salieron frustrados,
afirma con evidente aplomo.
Otro señalamiento de Méndez es que Vaquerano
es propietaria de una venta de materiales de construcción
y que pretendía que sólo en su establecimiento
se comprara lo necesario para las tareas de reconstrucción
posterremotos.
También posee un agroservicio. Cuando el concejal Domingo
Arévalo montó un negocio similar, utilizó
un sinfín de argucias hasta que lo corrió,
comenta el edil.
Así ilustra Méndez el afán de manipular
de Vaquerano. De ahí que los cuatro (ex concejales)
asistían sólo cuando ella los convocaba.
Al margen de los dimes y diretes, Vaquerano dice que tratamos
de hacer bien la gestión.
No obstante, lo que pretende es que, gane quien gane,
(nos interesa) que quede la lección de cómo
se debe trabajar: con más rigidez. Sobre todo,
destaca que para desempeñar un cargo público,
que no se deban favores.
Por ese motivo vamos a pelear la alcaldía de
Chirilagua bajo la bandera del PCN, concluye.
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