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| Fidel antonia vásquez, de 66 años,
atiende a una cliente de un supermercado, en la ciudad de Santa Ana.
Necesitaba trabajar. Foto EDH |
Santa Ana
Claudia Zaldaña
El Diario de Hoy
diariodeoccidente@elsalvador.com
El Grupo la Fragua, conformado por las Despensas de Don Juan, Hiper Páiz
y Despensas Familiares, ha encontrado un espacio para emplear a jóvenes
y gente mayor. El objetivo es dar al adulto mayor una oportunidad
para que perciba ingresos económicos y esto le ayude en su calidad
de vida, expresa Fidelina Corado, gerente de Recursos Humanos.
Actualmente, hay 103 personas de la tercera edad trabajando en el área
de empaque, en los diferentes supermercados que ellos manejan.
El programa de apoyo a las personas mayores se llama Esperanza. Comenzó
hace siete meses en las Despensas, de don Juan y ahora se ha extendido
a los demás supermercados del Grupo La Fragua.
El único requisito que se les pide a los aspirantes a este programa
es que sean jubilados y que tengan ganas de trabajar.
En sus inicios, los promotores de La Fragua llegaron a impulsar este programa
al Instituto Nacional de Pensiones de los Empleados Públicos (
INPEP) y también a través del Ministerio de Trabajo. Se
incentivó a los adultos mayores e inmediatamente aprovecharon la
oportunidad.
Nos sentimos orgullosos de ayudar a la sociedad con este tipo de
programas, ya que hasta ahora ninguna otra empresa ha encontrado la manera
de ayudar a las personas de la tercera edad, destaca Corado.
Los empleados mayores reciben un salario que sobrepasa la mitad del salario
mínimo nacional. Trabajan de tres a cuatro horas al día
en un ambiente tranquilo y en horas nocturnas, de siete a diez de la noche.
Ellos reciben transporte que les lleva a sus casas al salir de trabajar.
Las propinas también son un ingreso extra y mucha gente es
dadivosa con los mayores que empacan sus cosas. Esperamos que otras empresas
se entusiasmen con esta idea y que abran sus puertas para darle trabajo
a la gente mayor, pues de esta forma ayudan a la sociedad, señala
Corado.
Manos a la obra
Lo que empezó como una buena obra hoy está dando buenos
frutos. Los trabajadores de la tercera edad han puesto todo su empeño
en atender a los clientes, empacando sus compras.
Don Higinio Portillo tiene 63 años. Lleva siete meses trabajando
en el programa Espe-ranza. Antes de jubilarse trabajaba como
inspector de sanidad, ahora ha cambiado su ambiente laboral, pues se encarga
de empacar mercadería en la despensa de Don Juan de Santa Ana.
Este trabajo es un alivio para su bolsillo, y aunque recibe una pensión
el dinero es poco y la vida está muy cara. Trabajamos cuatro
horas diarias y ganamos alrededor de cien dólares mensuales. Esto
es nos ayuda mucho en los gastos familiares.
Lo mismo opina Fidel Antonia Vásquez, de 66 años. Aquí
nos han dado la oportunidad que en otros lugares no hemos tenido,
apunta. Ella trabajaba en el área de cocina en el Hospital San
Juan de Dios de Santa Ana.
Decidió trabajar en el programa Esperanza, porque todo está
muy caro y el dinero no alcanza.
Ella recuerda a los empleadores que nosotros tenemos fuerzas y energía
para seguir trabajando, alguna gente piensa que no, pero estamos demostrando
que somos capaces de seguir trabajando.
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