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Empresas aprovechan la experiencia de jubilados

Los adultos mayores han resultado ser buenos trabajadores. Así lo asegura el Grupo La Fragua, que ha abierto fuentes de empleo para ellos.

Publicada 14 de enero 2005, El Diario de Hoy

Fidel antonia vásquez, de 66 años, atiende a una cliente de un supermercado, en la ciudad de Santa Ana. Necesitaba trabajar. Foto EDH

Santa Ana
Claudia Zaldaña
El Diario de Hoy

diariodeoccidente@elsalvador.com

El Grupo la Fragua, conformado por las Despensas de Don Juan, Hiper Páiz y Despensas Familiares, ha encontrado un espacio para emplear a jóvenes y gente mayor. “El objetivo es dar al adulto mayor una oportunidad para que perciba ingresos económicos y esto le ayude en su calidad de vida”, expresa Fidelina Corado, gerente de Recursos Humanos.

Actualmente, hay 103 personas de la tercera edad trabajando en el área de empaque, en los diferentes supermercados que ellos manejan.

El programa de apoyo a las personas mayores se llama Esperanza. Comenzó hace siete meses en las Despensas, de don Juan y ahora se ha extendido a los demás supermercados del Grupo La Fragua.

El único requisito que se les pide a los aspirantes a este programa es que sean jubilados y que tengan ganas de trabajar.

En sus inicios, los promotores de La Fragua llegaron a impulsar este programa al Instituto Nacional de Pensiones de los Empleados Públicos ( INPEP) y también a través del Ministerio de Trabajo. Se incentivó a los adultos mayores e inmediatamente aprovecharon la oportunidad.

“Nos sentimos orgullosos de ayudar a la sociedad con este tipo de programas, ya que hasta ahora ninguna otra empresa ha encontrado la manera de ayudar a las personas de la tercera edad”, destaca Corado.

Los empleados mayores reciben un salario que sobrepasa la mitad del salario mínimo nacional. Trabajan de tres a cuatro horas al día en un ambiente tranquilo y en horas nocturnas, de siete a diez de la noche. Ellos reciben transporte que les lleva a sus casas al salir de trabajar.

“Las propinas también son un ingreso extra y mucha gente es dadivosa con los mayores que empacan sus cosas. Esperamos que otras empresas se entusiasmen con esta idea y que abran sus puertas para darle trabajo a la gente mayor, pues de esta forma ayudan a la sociedad”, señala Corado.

Manos a la obra

Lo que empezó como una buena obra hoy está dando buenos frutos. Los trabajadores de la tercera edad han puesto todo su empeño en atender a los clientes, empacando sus compras.

Don Higinio Portillo tiene 63 años. Lleva siete meses trabajando en el programa “Espe-ranza”. Antes de jubilarse trabajaba como inspector de sanidad, ahora ha cambiado su ambiente laboral, pues se encarga de empacar mercadería en la despensa de Don Juan de Santa Ana.

Este trabajo es un alivio para su bolsillo, y aunque recibe una pensión “el dinero es poco y la vida está muy cara. Trabajamos cuatro horas diarias y ganamos alrededor de cien dólares mensuales. Esto es nos ayuda mucho en los gastos familiares”.

Lo mismo opina Fidel Antonia Vásquez, de 66 años. “Aquí nos han dado la oportunidad que en otros lugares no hemos tenido”, apunta. Ella trabajaba en el área de cocina en el Hospital San Juan de Dios de Santa Ana.

Decidió trabajar en el programa Esperanza, porque todo está muy caro y el dinero no alcanza.

Ella recuerda a los empleadores que “nosotros tenemos fuerzas y energía para seguir trabajando, alguna gente piensa que no, pero estamos demostrando que somos capaces de seguir trabajando”.


 

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