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Claudia
Zaldaña
Diario de Occidente
El Diario de Hoy
diariodeoccidente@elsalvador.com
Es muy difícil conseguir trabajo. Piden muchos requisitos
y los salarios no son buenos, expresa Rafaela García, una
joven de 26 años, dedicada al comercio informal.
Rafaela tiene nueve años de vender en la misma esquina. Su puesto
de dulces y juguetes está ubicado en una esquina de la Catedral
sonsonateca.
La mujer opina que gente como ella no tiene oportunidad en el campo laboral
con sus estudios de tercer grado, por tanto sus posibilidades de colocarse
en un empleo formal se ven reducidas.
Pero no es eso lo que a ella la detiene: Se gana mejor en las ventas.
Cuando la temporada es buena, en una semana puedo ganar lo que se gana
en un mes en una maquila.
Con sus tres hijos, Rafaela no tiene más opción que colocarse
cada mañana en el mismo lugar a vender su mercadería. Con
las ganancias, da de comer y envía a la escuela a los tres pequeños.
Norma Hernández comparte la visión de Rafaela, ya que para
ella es más rentable un negocio propio que tener un empleo fijo,
porque se gana mejor.
La tradición en la familia de Norma ha sido el negocio propio.
Nadie de sus parientes ha buscado un empleo en la empresa privada o en
las entidades gubernamentales. Todos se han desempeñado en lo propio.
Otro caso es el de Angela López, de 33 años, que actualmente
vende lácteos: Decidí poner mi propio negocio cuando
fracasé al tratar de colocarme en un empleo.
Mi nivel académico de séptimo grado no me ayuda en la hoja
de vida y sus tres hijos apenas le dan tiempo de salir de casa,
cuenta la comerciante.
Encontrar trabajo no es fácil. Piden demasiados requisitos,
como estudios, edad mínima y experiencia.
En su caso, considera que tiene mejores oportunidades y ganancias al colocar
su propia venta. Aunque aclara que con este negocio hay más tiempo
para la familia y se gana mejor.
La Navidad
Para la época de fin de año, muchos jóvenes ven la
oportunidad de trabajar en puestos eventuales o buscar empleo ocasional
vendiendo adornos navideños.
Tal es el caso de Alba Fuentes. A sus 19 años, la muchacha apenas
ha terminado el bachillerato y trabaja en un puesto en el mercado central
de Sonsonate, vendiendo guirnaldas y luces de colores.
Confiesa que quiere estudiar en la universidad, pero que la situación
económica es difícil y que hay que trabajar para subsistir.
Le gustaría estudiar Administración de Empresas.
Aunque tiene trabajo temporal, Alba se queja de no poder conseguir un
empleo más formal, porque siempre piden experiencia y cuando
se es bachiller, uno no la tiene.
Debido a que Sonsonate es un departamento de considerable actividad comercial,
muchas de las personas desempleadas optan por abrir negocios o montar
su propia empresa cuando las condiciones monetarias se lo permiten.
José Miguel Argueta es el dueño de un almacén de
suministros de electrónica. Con algún esfuerzo, montó
su negocio y ahora ha abierto otra sucursal.
Es mecánico de oficio; sin embargo, como le ha ido mejor en el
negocio, decidió ampliarlo y dedicarse a él de forma permanente.
Hoy cuenta con dos sucursales y ocho empleados. Relata que contratar personal
capacitado no es tan fácil. Para atender su almacén lo ideal
debería ser tener jóvenes capacitados en electrónica
o con estudios similares.
Sin embargo, los empleados de su tienda han tenido que aprender, poco
a poco, lo que se vende ahí.
No tengo a nadie capacitado en electrónica, pero le doy oportunidad
a quien quiera trabajar, explica. Eso sí, prefiere a los
menores de 30 años para que agilicen el despacho de material.
Otros empleadores buscan características determinadas en los candidatos
a sus plazas. La edad, la buena presentación y la buena salud son
puntos importantes.
Sin embargo, este sonsonateco recalca que oportunidades hay para
todos, lo que se requiere son ganas de trabajar y de salir adelante.
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