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| Tres libras de semilla de añil son suficientes
para el cultivo de una manzana de tierra en Texistepeque. Foto
EDH |
Santa Ana
Claudia Zaldaña
Diario de Occidente
El Diario de Hoy
diariodeoccidente@elsalvador.com
Desde hace cuatro años, los Marroquín pusieron manos a
la obra en el cultivo del añil. Este, conocido también por
jiquilite o xiquilite, es una alternativa más en el campo de la
agricultura para quienes pretenden salirse de las cosechas habituales.
Tenemos cuatro años de estar en el cultivo del añil
y estamos entusiasmados con este proyecto, explica Mario Marroquín,
agrónomo y diputado por Santa Ana del partido Alianza Republicana
Nacionalista, ARENA.
Él, junto a su esposa han invertido tiempo y dedicación
en este proyecto de la siembra del añil. Tenemos algunas
manzanas de cultivo en el cerro Texistepeque, en donde también
tenemos los obrajes para la extracción de la tinta, explica
Marroquín.
Los obrajes son piletas de cemento en donde se pone a reposar la planta
de añil para sacar su tinta. Antiguamente, los indígenas
construían estas pilas de forma más rústica y artesanal.
El productor de añil asegura que en su propiedad se encuentran
los antiguos obrajes, en donde el fraile Juan de Dios del Cid se inspiró
y adquirió los conocimientos para escribir el libro El Puntero,
precisamente sobre la producción de añil.
Estas pilas fueron restauradas eventualmente y sirvieron de base para
construir unas nuevas. Ahí el productor puede procesar la planta
de tinta azul.
Linda de Marroquín, su esposa, relata que al principio fue muy
difícil iniciar la producción, pues el añil es bastante
delicado, requiere de precisión y exactitud en el proceso de remojo
y extracción de la tinta.
Tardaron cerca de seis meses en períodos de experimentación
y de prueba hasta que, finalmente, supimos el punto correcto de la tinta,
contó Linda.
A pesar de que el arbusto del añil es fácil de cosechar
y puede encontrarse hasta de forma silvestre, la extracción de
la tinta representa todo un reto para aquellos que se aventuran en este
cultivo alternativo.
La cosecha
Cosechar añil es cosa fácil. Se trata de una planta muy
bondadosa que crece casi en cualquier parte. Su tamaño ronda los
1.50 y hasta 2.5 metros. Su hoja es fina y verde clara.
Texistepeque es precisamente una de las zonas de Santa Ana en donde se
ha encontrado una buena cantidad de añil silvestre. La planta no
requiere de muchos cuidados. Crece sola, sin necesidad de abonos ni fertilizantes.
El invierno es la época alta de cosecha, aunque en terrenos irrigados
constantemente puede darse en buenas cantidades, durante todo el año.
Lo bueno de cosechar añil es que no requiere de inversión
en fertilizantes, eso ahorra mucho dinero a los productores, apunta
de Marroquín.
Lo que sí se debe hacer es mantener el campo cultivado libre de
maleza, ya que esto sí puede acabar con la planta. La plaga más
común es la campanilla, una enredadera que se apodera de la planta
de añil para elevarse del suelo y absorbe los nutrientes de la
tierra.
La flor de la campanilla es común. Tiene forma de campana (de ahí
su nombre) y puede ser encontrada en cualquier tipo de terreno fácilmente,
sobre todo en la estación lluviosa.
El cultivo del añil es una alternativa muy buena para la
agricultura. En lugar de dedicarnos a los cultivos exóticos, hay
que cultivar lo nuestro, lo natural. Esta es la riqueza de nuestras tierras,
dice el productor.
Sostiene que si el cultivo del añil dio su fruto por muchos años,
hoy en día puede resurgir como una de las principales áreas
de la economía del agricultor.
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