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La muerte da lecciones sobre la vida

El primer contacto con los órganos de los seres humanos es, en medicina, en la Sala de Disección de Anatomía

Publicada 10 de septiembre 2004, El Diario de Hoy

Santa Ana
Claudia Zaldaña
Diario de Occidente
El Diario de Hoy

diariodeoccidente@elsalvador.com

La tarea es estudiar el cuerpo humano. Los estudiantes trabajan, repartidos en doce mesas, con los cadáveres para explorar y aproximarse a los órganos que más tarde tratarán en vida.

Cada mesa sirve para diez alumnos, dirigidos por un instructor. Ahí se refuerza y entiende la teoría impartida en el salón de clases.
“Aprender con el tacto y con el contacto visual es una premisa importante”, dice la Dra. Mercedes de Medina, decana de la Facultad de Ciencias de la Salud.

En la Sala de Disección hay varios cuerpos, los cuales reciben mantenimiento constantemente para que puedan preservarse.
Cuando no están en uso, los guardan en congeladores especiales.

“Tenemos convenios con hospitales que nos donan cadáveres de personas que nadie haya reclamado, personas sin familia y, lo más importante, que hayan muerto por causas naturales”, apunta la doctora de Medina.

La mayoría de las veces no se sabe la identidad de los muertos, pero lo cierto es que estos fallecidos nunca imaginaron que algún día darían su aporte a la ciencia, y menos después de la muerte. Un destino útil a la sociedad.

Alma mater que forja a los futuros médicos pero con visión social

La Universidad Autónoma de Santa Ana se ha distinguido desde sus inicios por ser la única universidad santaneca dedicada completamente a la formación de profesionales de la salud

Los pasillos y aulas de la Universidad Autónoma de Santa Ana (UNASA) parecen uniformarse de blanco cuando los estudiantes se dirigen a clases. Inició sus actividades académicas en 1982. “La universidad se inició en lo que se refiere al área de la salud, con dos carreras: doctorado en medicina y odontología”, explica la Dra. Mercedes de Medina, decana de la Facultad de Ciencias de la Salud.

Un cadáver se convierte a los ojos de las estudiantes en un libro abierto con una riqueza de conocimientos. También es la prueba de fuego de los futuros galenos. Fotos diario de occidente
Pero el tiempo ha favorecido a la UNASA. Hoy en día cuentan con un amplio campus y con cinco escuelas especializadas en la rama de la salud. Cada una, enfocada en una carrera: Doctorado en Medicina, Licenciatura en Fisioterapia, Doctorado en Cirugía Dental, Licenciatura en Enfermería y Licenciatura en Laboratorio Clínico.

Además de la carrera de Comunicación Social, de la que ya se han graduado algunas promociones. “Para nosotros es un orgullo contribuir con la sociedad en la formación de estos profesionales”, exaltan las autoridades académicas.
Los alumnos tienen acceso a laboratorios, donde pueden realizar sus prácticas. También hay áreas para estudios especializados como la sala de disección, laboratorios de patología, bacteriología, química, etc.
Aprender practicando

Los maestros de la UNASA piensan que el aprendizaje no sólo es un proceso de aulas cerradas. “Los estudiantes deben aprender con prácticas y trabajo de campo”, afirman.

En consecuencia, los alumnos son los protagonistas de las clínicas odontológicas que dan atención a la comunidad. Los mismo sucede en la de fisioterapia, a la cual muchas personas asisten a consultas y terapias.

“Se tiene también proyectado para un futuro abrir una clínica de atención médica general”, dice la doctora de Medina. “Las clínicas abiertas actualmente al público son atendidas por alumnos de quinto año, pero ellos son supervisados por personal graduado y profesionales con basta experiencia y formación académica”.

Para la universidad, esta es una forma de colaborar con la sociedad. El fin es brindar atención a quienes lo necesitan, a la vez que los alumnos aprenden. Así, cumplen con uno de los pilares de la filosofía universitaria: la proyección social.
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