Sonsonate
Claudia Zaldaña
El Diario de Hoy
diariodeoccidente@elsalvador.com
Una calle sombreada y rodeada de paisajes conduce hasta San Julián.
La pasividad del ambiente y la frescura de las ceibas y conacastes hacen
que los visitantes se olviden del calor que caracteriza a Sonsonate.
Las carretas, tiradas de bueyes son imagen común en los alrededores.
Las miradas curiosas de los niños asoman en algunas casas, mientras
sus padres trabajan fertilizando los campos sembrados con milpas y caña
de azúcar.
Al aproximarse al municipio, un rótulo da la bienvenida e invita
a conocer un poco más de la llamada Cacaluta o ciudad de
los cuervos.
Dicen que en otros tiempos habían muchos cuervos aquí,
y por eso bautizaron al pueblo con ese nombre, cuenta don Carlos
Rivera, quien conversa con sus amigos en el parque central de San Julián.
Esto es algo normal en el lugar, porque las personas mayores disfrutan
las tardes platicando.
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| La sombra de una vieja casa se agradece al mediodía,
especialmente los que van de paso. Foto EDH |
Acompañan la conversación con una fresca cebada, de las
que hace años vende la señora del chalé del parque.
Don Carlos es de aquellos señores a los que les gusta relatar historias
de su pueblo.
Él sabe, por ejemplo, que San Julián cambió de nombre
cuando un obispo llamado Julián llegó a la iglesia del pueblo
y en honor a él se hizo tal reconocimiento.
Los libros de historia le dan la razón a don Carlos, pues en ellos
está escrito que este bautismo se dio cerca de 1890.
San Julián ha sido siempre lugar de encuentro de los cumpas
y los historiantes, sostiene Adalberto Ávalos Guzmán,
director de la Casa de la Cultura de San Julián, para describir
algunas de las tradiciones que se celebran en el pueblo.
El baile del Chumpe es una danza típica y ahora se está
tratando de rescatar esos valores culturales perdidos, recalca el
funcionario. El paso del tiempo ha hecho quedar en el olvido muchas de
las costumbres típicas de la antigua Cacaluta y, según Avalos,
es muy difícil reconstruir la historia, porque no hay documentación
escrita que ayude en dicha tarea.
Sin embargo, las calles de San Julián son testigos mudos de años
de historia y han visto pasar generaciones enteras. La arquitectura de
sus casas tiene mucha influencia colonial, sobre todo las casas de los
dueños de fincas o haciendas, quienes hacen notar sus
residencias decorándolas de forma vistosa.
Dignos balcones
Pero aún hay vestigios de casas antiguas. Ventanas con notables
balcones de hierro forjado, techos tapizados de tejas y paredes forradas
de lámina decorada como en tiempos de antaño.
Pero a pesar de la tranquilidad, el comercio se abre paso entre los sanjulianenses.
Las ventas de ropa, los comedores y las tienditas nunca faltan. El movimiento
es poco, pero necesario.
Mientras unos trabajan en las faenas del campo, otros se dedican al comercio
y a la venta informal.
Y cuando llega el calor del mediodía, cualquier sitio es apropiado
para tomar un descanso. Don Juan Lara es un octogenario que se sienta
a descansar en donde lo alcanza la fatiga. Sentado en una acera saca sus
tortillas y su pedacito de queso, y se dispone a tomar su almuerzo. Trabajo
en los cañales y hay que caminar bastante para llegar, dice
mientras se acomoda el sombrero.
Aunque no es originario de San Julián, ha trabajado en sus campos
por mucho tiempo, como lo hicieron su padre y su abuelo.
Para don Juan lo mejor de este municipio es la tranquilidad y la fertilidad
de sus tierras
ah, y, por supuesto, la deliciosa chicha que se consigue
ppor ahí.
Las Cuevas
- A los que gustan de las caminatas, la escalada y el aire puro, San Julián
les ofrece un sitio perfecto para ir de vacaciones.
- El lugar está rodeado de grandes paredes de roca que son perfectas
para practicar montañismo y escalada.
- En estas mismas rocas, hay varias cuevas que pueden visitarse, como
la de el Zope y la Cotuza.
- Además se encuentran algunos cerros para caminar: el Pelón
y El Cofre, en donde la naturaleza impera y los árboles de bálsamo
son los mejores anfitriones.
- Y para acampar, el cantón Petacas es la mejor opción:
posee una planicie fresca y con vista panorámica, desde donde se
aprecian majestuosos los volcanes de Izalco y Santa Ana.