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Izalco vive de su historia

El turismo tiene su mirada puesta en este municipio, por sus atractivos. Cada fin de semana, visitantes nacionales y extranjeros llegan a disfrutar de las tradiciones y centros de recreación.

Publicada 23 de marzo 2004, El Diario de Hoy

Sonsonate
Claudia Zaldaña
El Diario de Hoy

diariodeoccidente@elsalvador.com

La gente camina alegre por las calles, un sábado o domingo.

Desde temprano, los feligreses católicos comienzan a arreglarse para asistir a la misa. Las iglesias principales de Izalco, Nuestra Señora de la Asunción y la de Dolores, sobre la arteria principal del pueblo.

“Hay muchas costumbres que se conservan dentro de la iglesia”, asegura Víctor Medrano, servidor del templo.

Para la época de la Semana Mayor, por ejemplo, los Santos de la iglesia están tapados con un velo morado, tradición que ya no se sigue en otros sitios.

Versiones

Unos dicen que se tapan, porque los Santos no existían antes de la pasión de Cristo y otras personas, que es una forma de expresar el duelo de Jesús Crucificado. Independientemente de la versión, los izalqueños son muy devotos y asisten sin falta a las misas de domingo.

Las viejas tradiciones perviven en la población izalqueña. Ella representa un sincretismo entre el pasado indígena y el colonial, sin olvidar el toque moderno. Foto EDH

La gente es alegre y muy amable con los visitantes. Muchos coinciden en que lo mejor que tiene Izalco son sus iglesias y sus artes manuales, aunque hoy en día cuesta trabajo encontrar artículos típicos de la región.

El izalqueño Manuel de Jesús Calzadilla cuenta que aún hay algunas personas que se dedican a trabajar la madera, pero que generalmente hacen cuadros tallados para la iglesia, “también hacen Santos, aunque son pocos los que se dedican a este arte”, dice.

Paredes históricasLos vestigios de inmuebles soportan el paso del tiempo. Foto EDH

Hay otras actividades que son reconocidas de este municipio. Una de ellas son los famosos bordados a mano que las mujeres izalqueñas elaboran. Doña Marta Torres de Calzadilla se ha dedicado a este negocio desde hace 32 años.

“Esta actividad es típica de Izalco, y tiene mucha demanda no sólo local sino también en otras zonas del país. Yo comencé bordando cuturinas para bebé, se vendían muy bien y, poco a poco, el negocio fue creciendo”, comenta la bordadora.

Después de jubilarse de maestra, doña Marta se dedicó completamente a la confección de ropa bordada. Ella produce mantillas, ropita de bebé, toallas, sobrefundas, blusas para dama, guayaberas para caballero, salidas de baño y hasta trajes para ceremonias especiales.

Bellas cúpulas El paisaje es impresionante para los nativos y visitantes. Foto EDH

Tradicionalmente, la población de Izalco estaba dividida en dos, según Calzadilla. Estaba el Izalco Dolores y el Izalco Asunción. La separación era vigente desde la época de la Colonia.

La historia relata que en Izalco Dolores se asentaron todos los ladinos y en Izalco Asunción, estaban principalmente los asentamientos indígenas. Los nombres de la división se debían a las iglesias principales de cada zona.

La hora del repique La herencia está a la mano de cualquiera que desee apreciarla. Foto EDH

En el Izalco Dolores fue donde los españoles dieron más ayuda y construyeron sus viviendas. Es por eso que en esta parte del pueblo, la arquitectura muestra más rasgos coloniales, mientras que en Izalco Asunción, las casas eran de bahareque y de techos de paja y de esto hoy sólo queda el recuerdo.

La unión

Hoy, sin embargo, el Izalco moderno intenta unir a todos por medio de la riqueza cultural y el patrimonio heredado de aquella época.

Un sitio de interés para los visitantes son las ruinas de la Iglesia de Asunción, ubicadas junto a la nueva iglesia. Los datos históricos aseguran que el templo original fue destruido por el terremoto de Santa Marta en 1773.

La iglesia actual fue erigida por 1859, pero sufrió daños con los terremotos de 1986 y 2001. Su campanario es muy atractivo y peculiar.

Está a un lado de la iglesia y no como se acostumbra normalmente: hay una enorme campana principal, acompañada de tres menores. Ellas fueron un presente de los emperadores Carlos I de España y V de Alemania.

Forjadas en bronce y suspendidas del singular campanario, las campanas aún están en uso y frecuentemente son retratadas por los turistas.

Brujitos famosos

- Hay personas que hacen fama de que Izalco es tierra de brujos y curanderos. Muchos acuden en busca de un remedio para sus enfermos o de una persona que les pueda adelantar algo sobre su futuro.

- Los lugareños son reservados para hablar del asunto.

- A pesar de este relativo hermetismo, la gente continúa asociando a Izalco con centros de esoterismo. Junto a su cultura y sus costumbres, el arte ancestral es uno de los misterios izalqueños.

De chapuzón

- El turicentro Atecozol, cuyo nombre en nahuatl significa “Cuna de Agua”, es el sitio ideal para refrescarse en el hogar de los izalqueños. Es un nacimiento de agua ubicado en un extremo del pueblo.

- De acuerdo con la leyenda, las aguas provienen de debajo del volcán de Izalco.

- El lugar de recreo se compone de 19 manzanas, donde existen varias piscinas y una hermosa vegetación, compuesta de árboles frutales y de sombra. El suelo sobre el que está asentado es de origen volcánico.

El volcán

- El volcán de Izalco es parte de la estampa en el paisaje izalqueño. El también llamado “El Faro del Pacífico” se localiza a ocho kilómetros y medio del municipio de Izalco, y tiene 1885 metros de altura. Supuestamente, tuvo las erupciones de ceniza más antiguas registradas en nuestro país, en 1772.

- El Izalco es considerado un volcán activo y su último despertar fue en noviembre de 1966. Los turistas pueden escalarlo subiendo por la carretera del Cerro Verde, pero con escolta de miembros de la División Policía de Turismo, de la Policía Nacional Civil. Es zona de asaltos.

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