Ahuachapán
Larissa Velásquez
Diario de Occidente
diariodeoccidente@elsalvador.com
Los pies y los zapatos se confunden con el color de la tierra. En cantones
como El Tigre, Calapa y los caseríos Los Nances y Los Horcones,
viajar en camión es lo más seguro.
Hay dos buses que llegan a esos lugares tres veces al día, pero,
por lo general, sólo funciona uno. Hoy no anda el otro bus,
porque está arruinado, dicen los buseros. Esto es peor en
invierno, cuando las unidades pueden entrar, pero no salir debido a la
mala condición de la calle.
En cambio, los pick up no fallan. ¿Por qué? Debido a que
los dueños de los vehículos vienen a la ciudad ha hacer
sus compras, entonces, desde muy temprano en la mañana, se parquean
cerca del mercado municipal. Allí llega la gente a tomar el transporte
hacia sus hogares.
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| Los pick ups brindan un servicio en las calles
malas, donde no llegan los buses. Foto Diario
de Occidente. |
Con los canastos guardan su lugar, que ocuparán en
el viaje de regreso. En la semana, por viaje, llevan de ocho a diez personas.
El número aumenta el fin de semana, especialmente el domingo porque
muchos acuden a la iglesia por la misa dominical.
El conductor siempre pregunta si falta alguno, antes de partir. Como todos
se conocen entre sí, si hay un atrasado con sus compras le dicen
que le haga un tiempito.
En la cabina siempre viajan los parientes del conductor, aunque si va
algún viejito se le concede ese lugar ya que el camino es pesado.
El primer consejo a las personas que viajan en el camión, por primera
vez, es que se agarre fuerte del barandal, sino quiere ir saltando y golpearse.
La otra recomendación es observar lo que hacen los experimentados
viajeros.
Antes de llegar a los lugares donde se levanta mayor cantidad de polvo,
la gente se cubre la cabeza con toallas. También lo hacen por el
inclemente sol. Los hombres usan sombreros y los más jóvenes,
gorras.
Tápese, niña, si no va a llegar color canela por todo
el polvo, me decía la gente bromeando.
La peor parte la llevan los que van en la parte delantera de la cama del
camión, ellos reciben más polvo. El viajar así también
implica estar listo a las maniobras del motorista, quien va esquivando
los baches o las grandes piedras.
Los pasajeros se mueven de un lugar a otro, igual que los huacales y los
canastos. Estos se topan y las cosas que van encima se caen, pero todos
están listos para agarrarlas antes de que algún descuidado
se pare en ellas.
No es difícil recibir un buen machucón de dedos, aunque
nadie lo hace por querer sino por evitar golpearlo más.
Don Armando Cabezas comenta que si no hubiera camiones sería difícil
salir de los cantones, ya que ahora ni carretas hay. Los señores
de antes las usaban para ir al pueblo, pero eso ya se terminó.
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| La polviada es ley al transportarse
a los caseríos. Foto Diario de Occidente. |
Reflexiono en sus palabras, mientras observo cercos de piña y
de izote a la orilla del camino. Estos protegen la tierra recién
quemada por los agricultores. Los árboles han perdido su follaje
por el viento y el verano. La alegría viene de la gran cantidad
de maquilishuat con sus flores.
José Arturo Cuéllar, propietario de un camión que
viaja a Los Nances, afirma que es difícil para los conductores
manejar, sobre todo por los baches, además hay que darle
mantenimiento seguido sobre todo al filtro de aire, que así como
está la calle se llena de polvo, indica el camionero.
Esto quedará en el pasado al llegar el invierno, entonces la calle
se vuelve más intransitable, porque se llena y no tiene cunetas
que desvíen el agua. Muchos camiones quedan atascados en el lodo.
Sería bueno que trataran de arreglar esta calle, porque es
mucha la vive aquí y se necesita para mejorar el trasporte,
aconseja Cuéllar.
Los crítico es cuando hay personas enfermas en la noche y es bien
difícil tratar de salir rápido, ya que no hay alumbrado
y es peligroso si el motorista viene demasiado rápido. En estas
tierras, el último camión que sale para este lugar es a
las 4:00 p.m. y en salir para Ahuachapán, a las 5:00 p.m.