Larissa Velásquez
El Diario de Hoy
diariodeoccidente@elsalvador.com
San Lorenzo recibe el piropo de pueblo pequeño.
Está a siete kilómetros de Atiquizaya, municipio fronterizo
con Guatemala al norte.
Históricamente, el 9 de febrero de 1869 se segregó del distrito
de Ahuachapán y de incorporó a Atiquizaya.
Los primeros pobladores fueron de origen español, quienes durante
la época de la Conquista decidieron residir en el valle que hoy
es conocido como San Lorenzo.
La zona tuvo asentamientos de la cultura maya en el lugar conocido como
San Matías, por tanto es de suponer que la lucha por dominar a
los indígenas fue recia.
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| Estructuras antiguas son comunes en este poblado.
Foto EDH |
Los herederos de la cultura milenaria han encontrado piezas arqueológicas,
cuyo valor en el mercado de antigüedades hace que exista un negocio
rentable.
Esto muchas veces en perjuicio del legado histórico indígena,
debido a que las autoridades de cultura no poseen ningún control
sobre este mercado ilegal de obras precolombinas.
De acuerdo con los lugareños, la gente de San Lorenzo es amable
y amistosa. Eso los distingue, afirman.
También por ser un poblado que aún preserva casas de adobe
y una que otra calle empedrada.
Lastimosamente, las vías principales han recibido un baño
de progreso: fueron adoquinadas. Irónicamente, el alumbrado público
hizo su aparición hace un par de meses.
Así es el hogar de las mujeres y hombres de San Lorenzo que se
dedican a la agricultura, la pesca artesanal y la ganadería. Uno
de sus principales recursos naturales son un río, heredero del
nombre del sitio, que gracias a sus aguas riegan los sembrados.
El agua permite la cosecha de granos básicos, el cultivo de árboles
frutales y del famoso loroco. Este ha convertido al municipio en uno de
los primeros exportadores del producto que se da en abundancia en la zona.
Además, algunos miembros de la comunidad construyeron tanques para
la producción de camarones y pescado.
Otra de las riquezas en la zona es la fauna. Entre las especies se mencionan
el gato zonte, garrobos, iguanas, venados, tigrillos y muchas aves.
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| El templo católico es fiel testigo del
paso de los españoles, durante la época colonial, por
esas tierras. Foto EDH |
Las carencias
Si alguien hace un consenso entre la ciudadanía, el principal problema
de San Lorenzo es la falta de autobuses, debido a que no hay suficientes
unidades de transporte colectivo y a partir de las cuatro de la tarde
usted no encuentran buses.
Asimismo, carece de un mercado donde vender los productos de la tierra
ni donde adquirir un productos de primera necesidad. ¿Qué
hace la población? Ella viaja a la ciudad de Atiquizaya o Ahuachapán
para abastecerse.
La falta de infraestructura urbana compite con la falta de oportunidades
de estudio en los jóvenes. Ellos al terminar sus estudios de bachillerato
no vislumbran un mejor futuro que el de seguir los pasos de sus progenitores
trabajando la tierra o dedicándose a la pesca.
Actualmente, el municipio de San Lorenzo no ofrece muchas opciones de
trabajo ni de estudio, aunque las nuevas generaciones tengan la capacidad
y el entusiasmo por superarse.
Casi guatemaltecos
Debido a la cercanía que se tiene con Guatemala, se dice que muchos
lugareños poseen doble nacionalidad
- La frontera natural es el río San Lorenzo.
- Entre los caseríos colindantes no existe diferencia, hay gran
armonía entre los vecinos.
- Las fiestas patronales son del 23 al 26 de abril, en honor a San Lorenzo
y San Emigdio, diáconos.
- Los dos patrones son mártires romanos, hombres de gran confianza
del Sumo Pontífice y que eran encargados de distribuir ayuda a
los necesitados. Murieron de forma espantosa y cruel en el año
250 d.c
- San Lorenzo cuenta con seis cantones: El Conacaste, El Jicaral, El Portillo,
Guastoca, Las Pozas, San Juan Buenavista.