Santa Ana
Claudia Zaldaña
El Diario de Hoy
diariodeoccidente@elsalvador.com
Algunas personas sólo las han visto en caricaturas.
Las máquinas recolectoras de huevos y las gallinas recluidas en
largas filas de jaulas no son el común denominador de las granjas
de gallinas ponedoras.
Hay que tener dinero para eso o tener acceso a créditos,
dice Luis Mario Aguilar.
La inversión en equipo industrial supone millones de capital y
no todos están en la capacidad de crecer en esta forma.
Carlos Riera asegura que han sido años de esfuerzo familiar para
conseguir lo que se tiene hasta ahora.
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| Los granjeros producen el alimento que dan a
sus aves, por el costo de los insumos. Foto
EDH |
La granja Santa María, en Santa Ana, la fundó junto a su
hermano Mauricio Riera en 1984.
La jineteada
Lamentablemente su hermano falleció un tiempo después y
ahora Carlos Riera está al frente del negocio junto a doña
Marta de Riera, su cuñada.
Nos hemos mantenido firmes durante años, y ahora no nos queda
de otra más que jinetear el caballo, bromea el granjero.
Lo que no es una broma es la inversión que ellos han hecho en la
granja: un terreno de casi seis manzanas de espacio, galeras con más
de 100 mil aves y una fábrica de concentrado lo dicen todo.
La granja Santa María se ha industrializado, poco a poco, con la
ayuda de créditos y de trabajo continuo.
Las máquinas con las que cuentan son variadas. Tienen un sistema
de baterías o jaulas mecanizadas en donde las gallinas tienen servida
el agua y el concentrado automáticamente cada dos horas.
Hay jaulas de dos tipos. Están las de tipo A y las baterías
verticales. En ambas caben un promedio de seis gallinas por celda.
Las filas de jaulas son largas y pueden llegar a medir hasta 100 metros.
Cada fila de jaulas se compone hasta de seis líneas de jaulas,
apiladas verticalmente. Y en cada fila, pueden haber hasta 60 mil gallinas.
Todas las aves están recluidas en las celdas y su único
trabajo durante toda su vida útil es comer, beber y poner huevos.
Vida de reinas, opinan algunos.
El equipo
La máquina más importante es, sin duda, el sistema de baterías
que les provee el alimento y el agua cada cierto tiempo. Aquí se
cumple el reemplazo de una máquina por el personal humano, pues
ya no hay casi nada por hacer.
La recolección de huevos también se ha mecanizado casi en
un cien por ciento. Una banda sin fin transporta cómodamente los
huevos hasta las bodegas.
Cada cierto tiempo, los pocos empleados necesarios para la colocación
de los huevos activa la máquina. Las largas filas de huevos van
pasando hasta llegar a la bodega, donde se seleccionan por su tamaño
y se colocan en cartones para ordenarlos.
En promedio, la granja produce 150 cajas de huevos al día. Es decir,
un total de mil 800 cartones diarios. Entonces, las gallinas producen
un total de 54 mil huevos al día.
El concentrado
La elaboración del concentrado es una parte importante en la granja.
De la calidad del alimento depende la producción y entre mejor
elaborado esté, mejores serán los huevos.
El concentrado requiere de materias primas como la harina de soya, la
harina de maíz, vitaminas, aminoácidos, grasa líquida
animal y otros ingredientes menores. También se le agrega un larvicida
para eliminación de moscas sobre el excremento.
Para reducir costos, los granjeros tratan de comprar la materia prima
del concentrado y elaborarlo ellos mismos. Carlos Riera recuerda que antes
el quintal de concentrado, ya hecho, costaba a nivel local un promedio
de 20 colones, ahora más de 110 colones.
Por ello, los granjeros prefieren comprar los ingredientes y hacerlo ellos
mismos. Los costos se reducen y se conserva el control de calidad del
alimento.
Sin embargo, el ex granjero Luis Mario Aguilar está seguro de que
para mejorar la producción de las granjas es importante la técnica
de la musicoterapia.
Los últimos estudios científicos señalan que hay
poner a las gallinas música clásica, porque estimula a las
aves y hace que estás aumenten la postura de huevos. Aguilar usaba,
cuando tenía una granja, discos de Mozart y unas cuantas románticas
para relajarlas.
La hora de la pelecha
La baja en la producción de huevos puede ser por enfermedades o
por la edad de las gallinas
- Las gallinas tienen un período de alta producción en su
etapa joven. Este período comprende de 20 a 75 semanas.
- Una gallina de patio puede llegar a vivir casi 300 semanas, mientras
que una de granja vive, como máximo, unas 130.
- Cuando las gallinas ya no producen mucho debido a la vejez se someten
a un período de pelecha o reciclaje.
- Durante este período de rejuvenecimiento, a las gallinas se les
quita el agua, el alimento y la luz.
- El agua se les suprime por un período de tres días y la
comida se les quita hasta que bajen el 30% de su peso. Algunas
mueren durante el proceso y las que sobreviven, mudan sus plumas y regresan
a las jaulas.
- Después del rejuvenecimiento, las aves comienzan de nuevo a producir
mejor, aunque nunca como antes.
- Las gallinas pelechadas dan huevos más grandes, que se venden
como extra Grande o jumbo.
Gallinas agripadas
Uno de los problemas que enfrentan los granjeros son las enfermedades
de las aves
- Jorge Canales, médico veterinario, asegura que las enfermedades
más comunes son la New Castle, viruela aviar, cólera, gomboro,
coriza infecciosa y las respiratorias.
- La vacuna para las gallinas no es cara y es necesaria para garantizar
la salud de toda la galera de gallinas.
- Un bote de mil dosis de vacunas contra el New Castle cuesta alrededor
de dos dólares. Algunas vacunas son de fácil aplicación,
se colocan en forma de gotas en los ojos del ave.
- Generalmente, las vacunas se ponen a los días de nacidas las
pollitas y se refuerzan a los tres meses.
- Después las aves se quedan con controles médicos más
distanciados, pero siempre se tienen en observación.
- La gripe aviar se encuentra dentro de las enfermedades respiratorias
comunes pero puede prevenirse y tratarse.
- A veces las gallinas se ponen en cuarentena para no afectar a las otras,
ya que las enfermedades se reproducen rápidamente por medio de
secreciones y estornudos de las aves.
- Los granjeros mantienen siempre en controles regulados por veterinarios
cada mes.