Santa Ana
Claudia Zaldaña
El Diario de Hoy
diariodeoccidente@elsalvador.com
Sonia Rodríguez vende huevos en el Mercado Central de Santa Ana.
¡A dólar la docena!, es el grito de guerra de
esta santaneca que desde temprano se coloca en una esquina a vender.
Se gana, pero lo que cuesta es mejorar los precios de la competencia,
dice la vendedora.
La queja común de los vendedores minoritarios de la plaza es que
los huevos de marca se roban a los clientes cuando bajan mucho sus precios.
Las empresas El Granjero, Vita Yema y Alipac con las soberanas de los
supermercados.
En los últimos meses, marcas extranjeras han entrado a los estantes
del super; sin embargo, aún así las empresas se mantienen
fuertes. El problema es cuando éstas ponen en oferta sus productos,
bajando sus precios considerablemente.
 |
| Las gallinas nunca salen de sus jaulas. Hay un
sistema mecánico que recoge los huevos desde los hogares de
las aves, cuya misión es poner día y noche. Foto
EDH |
Ellos pueden hacer eso, porque producen en cantidades grandes y
bajan precios para vaciar bodegas, explica Rodríguez, quien
no puede darse el lujo de vender barato. Tiene una familia que alimentar,
recibos qué pagar y alimentos qué servir.
 |
Lea
además |
|
|
Los jinetes de las emplumadas
La producción no sólo implica a las gallinas como
protagonistas, también hay equipo sofisticado para lograr
eficiencia.
|
En el supermercado, un cartón de huevos cuesta en promedio dos
dólares y doña Sonia lo compra, en $2.25 o más. Por
tanto, no puede venderlo en menos de dos dólares para mejorar los
precios de los grandes.
Yo trato de mantener los precios, pero a veces pasan los repartidores
de marca y nos botan la venta, se queja la comerciante, cuya estrategia
es buscar constantemente granjas que les den más barato para poder
competir.
Vaciar bodegas
Los vendedores coinciden que cuando los precios bajan en el supermercado
es porque los grandes tienen huevos acumulados en la bodega y necesitan
vaciarla. Los huevos ya no son frescos y tratan de venderlos lo
antes posible, dicen.
Sonia asegura vender huevos frescos todos los días. Los compra
en una pequeña granja local y vende un promedio de dos cajas de
12 cartones de huevos al día. En una bolsa plástica vacía
uno de los huevos para demostrar el color de la yema (reflejo de la frescura
del producto) y atraer a los clientes para que compren un producto de
calidad.
Los huevos frescos se venden más, aseguran, porque duran más
de una semana conservando su consistencia, sabor y el típico amarillo
encendido de las yemas. Si los huevos no están frescos, la yema
se pone pálida y cuando se fríen no tienen el mismo aspecto
firme de la clara y la yema.
Sin embargo, Carlos Riera asegura que el color de las yemas no tiene nada
que ver con la frescura o el color de los huevos en sí (blancos
o rojos). El aspecto de las yemas depende de un aditivo que se coloca
en el concentrado y que varía de acuerdo con el productor,
apunta.
Bajo la luz superficial
- Las gallinas duermen poco. Para que las gallinas no dejen de poner huevos
se les coloca luz artificial durante toda la noche. Así ellas no
descansan en la postura de huevos
- El excremento de las gallinas, comúnmente llamado gallinaza,
no se desperdicia. Este se usa como abono para plantaciones de café
o maíz.
- En el agua se les colocan sales minerales para complementar la nutrición
y mejorar la producción.
- Una pollita recién nacida puede costar entre 3 y 6 colones. Cuando
llega a ser adulta vale unos 35 colones en promedio
- Cuando las gallinas llegan a 130 semanas de vida se descartan y se venden
para el consumo.
- Una gallina se come cerca de 100 gramos de concentrado al día
en el sistema de jaulas y come unos 120 gramos si está en sistema
de piso dentro de galeras.