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Sandra Jiménez lucha por triunfar

Desde que tenía cuatro años, la santaneca comenzó a desenvolverse como deportista. Ha practicado varias disciplinas y ahora se empeña en cosechar más medallas.

Publicada 27 de febrero 2004, El Diario de Hoy

Santa Ana
Claudia Zaldaña
El Diario de Hoy

diariodeoccidente@elsalvador.com

La sala de su casa está adornada con trofeos y medallas.

Estos premios hablan de sus triunfos en su vida deportiva y de las satisfacciones que ha dado a sus padres.

La natación fue su primera experiencia.

No tardó mucho en colocarse en los primeros lugares en las competiciones de natación infantil, pero esto sólo era el principio.

Además de la natación, practicó también el baloncesto, el tae kwon do, bici montaña, atletismo, pesas y físicoculturismo.

“En todos esos deportes destaqué y gané medallas y trofeos”, dice la atleta, con la modestia que la caracteriza. “A Dios le dedico todas las victorias de mi vida”.

Horas y horas de entrenamientos rinden sus frutos a la hora de competir con los atletas de primer nivel. Foto EDH

Ella tiene recuerdos de todas sus competiciones y los sacrificios que ha tenido que hacer para destacarse. “La disciplina es parte esencial del deporte”, afirma la santaneca, de 31 años; sin embargo, asegura que la mejor recompensa es el triunfo después del sacrificio.

Sus padres, Oscar Salvador Jiménez y Margoth de Jiménez, expresan que se sienten orgullosos al ver que su hija única ha sobresalido en los deportes y en los estudios. Actualmente, Sandra es licenciada en Laboratorio Clínico.

Aunque Sandra pasó por varios deportes, el físicoculturismo es el que marcó la pauta para su desarrollo como atleta. Empezó a principios de los 90 en un gimnasio santaneco, luego probó en una competición local. Para su sorpresa y la de sus entrenadores, por el poco tiempo de fogueo, ganó el segundo lugar.

Después, entrenó de manera más dedicada el deporte de los músculos y la fuerza. En su segunda competición, fue la campeona nacional. Esto la llevó a perseguir otra medalla.

Para la tercera, Sandra sería la campeona nacional y, además, la sub campeona centroamericana.

La novata

En 1992, la empresa La Constancia la nombró la mejor novata del año. Dos años después, ganó el primer lugar en un torneo llamado Semana Olímpica y luego el título de campeona en los V Juegos Centroamericanos.

Cargada de triunfos, Sandra sentía casi tocar el cielo de los deportistas, pero se olvidó de otra parte de su vida: sus estudios.
Había dejado de lado su preparación académica y el rendimiento en la universidad había disminuido, entonces sus padres exigieron que volviera a dedicarse a sus estudios. Obedeció.

El receso le costaría caro: perdió por completo la línea. “Llegué a ser obesa, cuando dejé de practicar”, cuenta la joven. Subió de 104 libras a más de 150.

Lo único bueno fue que consiguió subir sus promedios y los progenitores estaban más tranquilos.

Y una vez superado el reto académico, Sandra sintió la falta de ejercicio y buscó ayuda en el departamento de Medicina Deportiva del Instituto Nacional de los Deportes (Indes), en donde había conseguido buenos amigos en sus tiempos de físicoculturista.

Con paciencia y fuerza de voluntad, la atleta volvió a los entrenamientos y dietas recomendadas. Ahí comenzó a experimentar en levantamiento de pesas, un nuevo deporte para Sandra, aunque no descartó el fisicoculturismo.

El cuerpo musculoso volvió. “No lo hubiera logrado sin el apoyo de algunas personas como el Lic. Oscar Muñoz, presidente de la federación de fisicoculturismo”, resalta la atleta santaneca.


Profesional y deportista

A Sandra no le basta con practicar un deporte y cosechar triunfos en él, también trabaja haciendo el control antidoping de los atletas.

Como no estaba en óptimas condiciones para competir, Sandra Jiménez buscó involucrarse de alguna manera en los Juegos Centroameri-canos y del Caribe 2002.

Se inscribió como colaboradora para el evento, pero casi de inmediato, los organizadores descubrieron en ella a la persona idónea para realizar un trabajo diferente: realizar las pruebas antidoping de los atletas.

Lo que en ese tiempo fue sólo una práctica para ella, hoy en día se ha vuelto su profesión. “Los juegos me ayudaron para capacitarme en la materia del doping”, apunta Jiménez.

Actualmente, ella es la única mujer que ha continuado en esta ocupación. Tiene la acreditación WADA (de la World Anti Doping Agency) y se dedica a recolectar las muestras para realizar las pruebas.

Consigna

“El Juego Limpio” es el lema que persigue. Y ya ha recibido contratos con algunas federaciones para investigar a los atletas que se someten a competiciones de alto nivel. “Es un trabajo muy interesante y serio, aunque es muy difícil mantener mi doble trabajo en el deporte”.

Por un lado está la atleta dinámica, enérgica, jovial y bromista, pero también su faceta de trabajo donde debe mantener la seriedad y el respeto de sus compañeros atletas.

Sandra trabaja en las instalaciones del Indes y asegura que dicha institución está dando más relevancia a las pruebas de anti doping. El objetivo es conseguir siempre el juego limpio entre los deportistas.

Su capacitación en su trabajo la ha recibido de expertos de Brasil, Venezuela y Estados Unidos y ahora está acreditada oficialmente para ejercer el trabajo de anti doping. Además ha recibido diplomados sobre medicina deportiva.

Sandra se siente orgullosa de pertenecer a un selecto grupo de personas capacitadas para realizar las pruebas anti doping y espera seguir cosechando triunfos no sólo como atleta, sino también como profesional.
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