Sonsonate
Alberto López
El Diario de Hoy
diariodeoccidente@elsalvador.com
Reynaldo Galindo Pohl, jurista, diplomático y filósofo,
es el salvadoreño sobresaliente que en una frase fue definido por
el presidente de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Dr. Agustín
García Calderón, recientemente, como un prócer
vivo.
La trayectoria del doctor Galindo Pohl se remonta hasta su época
de estudiante de Derecho, por los años 40 del siglo pasado, en
los movimientos rebeldes contra la dictadura del general Maximiliano Hernández
Martínez.
El magistrado de la Sala de lo Contencioso Adminis-trativo de la Corte,
René Fortín Magaña, contemporáneo de Galindo,
recordó ese tiempo y reseñó la trayectoria del profesional
en un homenaje el 22 de enero pasado, en el Centro Judicial de Sonsonate,
que fue nombrado en su honor.
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| El homenajeado (señalado con un círculo),
junto a compañeros de estudio durante la inauguración
del Puente Cuscatlán, el 6 de junio de 1942. Foto
EDH |
La primera vez que oí sonar el nombre del Dr. Reynaldo Galindo
Pohl fue en 1944. Guillermo Manuel Ungo y yo, que éramos compañeros
de banca, dábamos a muy temprana edad nuestros primeros pasos como
activistas políticos recordó el Dr. Fortín
Magaña. Formába-mos parte, con gran sigilo, de la
furtiva movilización que culminó con la huelga de
brazos caídos que provocó la caída del dictador
Hernán-dez Martínez.
Al volver triunfante el estudiantado a la Universi-dad, el 6 de junio
de 1944, el bachiller Galindo Pohl, en nombre de la Asociación
General de Estudiantes Uni-versitarios Salvadoreños-(AGEUS), expresó
estas palabras: Las sombras de nuestros padres están tranquilas.
La obra de los próceres ha sido fecunda. El Salvador, haciendo
honor a su nombre, como hace un siglo, ha iniciado el primero la carrera
por la segunda independencia patria.
Sin jactancia
Como hace un siglo, el grito libertador surgió en esta ciudad
en esta ciudad (Sonsonate) que ya merece veneración por las glorias
que acumula, no para jactancia pretenciosa, sino para estímulo,
emulación y directriz de las generaciones que vienen. Los pueblos
valen por su historia. Misterioso destino el nuestro, el de ser depositarios
de las ideas redentoras.
Sutil enigma, el de encerrar en el más chico país de América
la más grandiosa idealidad, como que a la magnitud del espíritu
basta la pequeñez del sagrario y no necesita del anchuroso paisaje
donde se pasea el poderío de los Leviatanes expresó
el magistrado.
La euforia de la segunda independencia duró poco,
reflexiona el Dr. Fortín Magaña, pero el espíritu
liberador y de lucha pacifista de aquel grupo de adolescentes, jóvenes
y adultos, se mantuvo vivo en figuras sobresalientes y mucho más
protagónicas como las de Galindo Pohl.
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| El jurista devela la placa en su honor en el
Centro Judicial de Sonsonate, el 22 de enero pasado. Foto
EDH |
El nombre del ilustre abogado volvió a sonar, casi una década
después, cuando en 1950 fue parte del grupo redactor de la Carta
Magna de ese momento y titular de la Asamblea Constituyente de esa época.
Para los 60, volvió a su Alma Mater como catedrático. Fortín
Magaña recuerda esos momentos en la semblanza que elaboró
para el homenaje que se le dio a Galindo en Sonsonate.
Otro gesto de igual naturaleza que deseo consignar, es su paso como
profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de El Salvador en
la década de 1960. Como profesor reparen ustedes y
como alumno, pues para sorpresa y alborozo de catedráticos, instructores
y estudiantes, fue él el alumno más puntual y aprovechado
que como formidable compañero de banca.
Siguió, disciplinadamente, en unión de todos nosotros, los
cursos de inglés de Mrs. López y del francés de Madame
Hasbún, como parte del plan de doctorado que quedó lamentablemente
trunco.
Y para que no falten los recuerdos alegres, evocamos también
las fiestas de fin de año que, con todos los ingredientes que provocan
la euforia, celebramos alguna vez, hasta el amanecer, en casa de su primo
René Galindo.
Está claro que para él, estos recuerdos son altamente satisfactorios,
toda vez que sus comentarios a la sentencia de La Haya, los dedica, en
primer término, a todos y a cada uno de mis antiguos alumnos
de la Universidad de El Salvador, y en particular a los de la Facultad
de Derecho y Ciencias Sociales, con particular afecto y amistad y los
mejores recuerdos de aquellos días.
Su época internacional la marcan los 70 y principios de los 80,
al pasar por organismos como Naciones Unidas, la Organización de
Estados Centroamericanos (ODECA) y la Organización de Estados Americanos
(OEA). Fortín Magaña se remonta más de 30 años
atrás con esta etapa internacional de Galindo.
Rumbos variados
Alejado de la universidad en busca de nuevos horizontes, antes de la diáspora
de 1970, el doctor Galindo Pohl desarrolló múltiples actividades
en el campo del Derecho Internacional y de la Diplomacia, representando
a su país y a la Organización de las Naciones Unidas (ONU)
en los más variados rumbos geográficos del planeta.
El mundo fue su nuevo destino y, cuando se detuvo, fue para representar
al Secretario General de la ONU en Chipre, para observar la situación
de los derechos humanos en Irán, o para ocupar los más altos
cargos jurídicos en la OEA, la ODECA y otros organismos internacionales.
De lejos, sabíamos de su estelar peregrinación y,
con henchido patriotismo, nos sentíamos, como salvadoreños,
magníficamente representados por un embajador natural de tantos
merecimientos, cuya indiscutible capacidad llegaría a ser reconocida
mundialmente, recordó el Dr. Fortín Magaña
y agregó:
En efecto, sin buscarlo, por su solo peso específico, el
doctor Galindo Pohl es en estos momentos la máxima autoridad intelectual
en Derecho del Mar, esa importante rama del Derecho Internacional que
tanta discusión provoca por los grandes intereses en juego, y en
la cual nuestro país finca sus más caros anhelos.
Así fue como el pasado 22 de enero anterior, a sus 84 años,
el doctor Galindo Pohl recibe el reconocimiento de sus alumnos (muchos
de ellos ahora forman parte del pleno de magistrados de la actual Corte
Suprema de Justicia), familiares, amigos y compañeros de luchas,
trabajo y quehacer intelectual.
El Centro Judicial de Sonsonate lleva el nombre de Galindo. El mismo día
del nombramiento oficial del local judicial, también recibió
la Orden Dr. José Matías Delgado, máxima condecoración
del gobierno salvadoreño, y fue nombrado por el alcalde sonsonateco,
Manuel Arce Suárez, como hijo meritísimo de la ciudad.
La obra del abogado
Reynaldo Galindo maneja una vasta obra en varios temas en los que se ha
desarrollado, tanto en lo jurídico, filosófico e histórico
- Curso de Teoría General del Estado.
- Paso inocente y libre navegación.
- Problemas de las empresas transnacionales.
- Guión Histórico de la Ciencia del Derecho.
- El Nuevo Derecho del Mar.
- Crónica del 32: Recuerdos de Sonsonate.
- Comentarios a la Sentencia de 1992 sobre la controversia de límites
entre El Salvador y Honduras.
- La idea del Derecho de Kant: Ensayos sobre el Liberalismo.
- Y un sinfín de artículos y publicaciones sueltas que reflejan
un enorme acervo intelectual.
Cronología
21 de octubre de 1918
Nace Raynaldo Galindo Pohl en Sonsonate.
1944
Como parte del gremio estudiantil en la Universidad de El Salvador (UES)
participa en los movimientos patrióticos contra la dictadura de
Maximiliano Hernández Martínez.
1950
Preside la Asamblea Constituyente y forma parte la comisión redactora
de la nueva Constitución de ese año.
1960
En esta década, se desempeña como catedrático universitario
en su Alma Mater.
1970
Se dedica a colaborar con la ONU y otros organismos internacionales, especialmente
en el Derecho Internacional (Derecho del Mar) y al respeto de los Derechos
Humanos en varios países.
1992
Realiza un magistral comentario sobre la sentencia de esa época
del Tribunal Internacional de Justicia de la Haya que favoreció
a Honduras. Dicha sentencia quedó firme el año pasado.
Un centro judicial ético
Más que el honor de que el Centro Judicial de Sonsonate lleve su
nombre, Reynaldo Galindo Pohl espera que éste sea un centro ético
y no sólo una institución técnica de aplicación
de las leyes.
Para el experimentado jurista con la simple aplicación técnica
jurídica se pierde, muchas veces, la ética que debe llevar
esta delicada tarea, como la es la de impartir justicia.
El trabajo judicial debe integrar fundamentalmente, para el octogenario
abogado, lo técnico, lo moral y lo ético.
Mencionó que muchas veces, algunos abogados, que espera que cada
día sean menos, le dan importancia a absurdos y aún así
los llevan a sede judicial y que eso sólo hace que se pierda el
valioso tiempo de los profesionales en Derecho y de los jueces.
De la misma forma, hizo un llamado implícito y sutil a los medios
de comunicación a no darle demasiado espacio a asuntos vergonzosos
y que sólo buscan explotar el morbo del público.
El doctor Galindo exhortó también a una resolución
dialogada de los conflictos, ya sean pequeños o de gran escala
como los internacionales que es donde él ha tenido una basta experiencia
en los organismos internacionales.
La negociación ha sido el instrumento principal y no la amenaza
y la revancha. El diálogo es la respuesta en este mundo, no la
guerra, aseguró.