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Dr. Reynaldo Galindo Pohl, “un prócer vivo”

Pocos personajes en un país trascienden las fronteras y se vuelven patrimonio de la humanidad. El sonsonateco Reynaldo Galindo Pohl representa a este reducido grupo que aún es más escaso en El Salvador.

Publicada 27 de febrero 2004, El Diario de Hoy

Sonsonate
Alberto López
El Diario de Hoy

diariodeoccidente@elsalvador.com

Reynaldo Galindo Pohl, jurista, diplomático y filósofo, es el salvadoreño sobresaliente que en una frase fue definido por el presidente de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Dr. Agustín García Calderón, recientemente, como un “prócer vivo”.

La trayectoria del doctor Galindo Pohl se remonta hasta su época de estudiante de Derecho, por los años 40 del siglo pasado, en los movimientos rebeldes contra la dictadura del general Maximiliano Hernández Martínez.

El magistrado de la Sala de lo Contencioso Adminis-trativo de la Corte, René Fortín Magaña, contemporáneo de Galindo, recordó ese tiempo y reseñó la trayectoria del profesional en un homenaje el 22 de enero pasado, en el Centro Judicial de Sonsonate, que fue nombrado en su honor.

El homenajeado (señalado con un círculo), junto a compañeros de estudio durante la inauguración del Puente Cuscatlán, el 6 de junio de 1942. Foto EDH

—La primera vez que oí sonar el nombre del Dr. Reynaldo Galindo Pohl fue en 1944. Guillermo Manuel Ungo y yo, que éramos compañeros de banca, dábamos a muy temprana edad nuestros primeros pasos como activistas políticos —recordó el Dr. Fortín Magaña. —Formába-mos parte, con gran sigilo, de la furtiva movilización que culminó con la “huelga de brazos caídos” que provocó la caída del dictador Hernán-dez Martínez.

Al volver triunfante el estudiantado a la Universi-dad, el 6 de junio de 1944, el bachiller Galindo Pohl, en nombre de la Asociación General de Estudiantes Uni-versitarios Salvadoreños-(AGEUS), expresó estas palabras: “Las sombras de nuestros padres están tranquilas. La obra de los próceres ha sido fecunda. El Salvador, haciendo honor a su nombre, como hace un siglo, ha iniciado el primero la carrera por la segunda independencia patria.

Sin jactancia

—Como hace un siglo, el grito libertador surgió en esta ciudad… en esta ciudad (Sonsonate) que ya merece veneración por las glorias que acumula, no para jactancia pretenciosa, sino para estímulo, emulación y directriz de las generaciones que vienen. Los pueblos valen por su historia. Misterioso destino el nuestro, el de ser depositarios de las ideas redentoras.

Sutil enigma, el de encerrar en el más chico país de América la más grandiosa idealidad, como que a la magnitud del espíritu basta la pequeñez del sagrario y no necesita del anchuroso paisaje donde se pasea el poderío de los Leviatanes —expresó el magistrado.

“La euforia de la ‘segunda independencia’ duró poco”, reflexiona el Dr. Fortín Magaña, pero el espíritu liberador y de lucha pacifista de aquel grupo de adolescentes, jóvenes y adultos, se mantuvo vivo en figuras sobresalientes y mucho más protagónicas como las de Galindo Pohl.

El jurista devela la placa en su honor en el Centro Judicial de Sonsonate, el 22 de enero pasado. Foto EDH

El nombre del ilustre abogado volvió a sonar, casi una década después, cuando en 1950 fue parte del grupo redactor de la Carta Magna de ese momento y titular de la Asamblea Constituyente de esa época.

Para los 60, volvió a su Alma Mater como catedrático. Fortín Magaña recuerda esos momentos en la semblanza que elaboró para el homenaje que se le dio a Galindo en Sonsonate.

—Otro gesto de igual naturaleza que deseo consignar, es su paso como profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de El Salvador en la década de 1960. Como profesor —reparen ustedes— y como alumno, pues para sorpresa y alborozo de catedráticos, instructores y estudiantes, fue él el alumno más puntual y aprovechado que como formidable compañero de banca.

Siguió, disciplinadamente, en unión de todos nosotros, los cursos de inglés de Mrs. López y del francés de Madame Hasbún, como parte del plan de doctorado que quedó lamentablemente trunco.

—Y para que no falten los recuerdos alegres, evocamos también las fiestas de fin de año que, con todos los ingredientes que provocan la euforia, celebramos alguna vez, hasta el amanecer, en casa de su primo René Galindo.

Está claro que para él, estos recuerdos son altamente satisfactorios, toda vez que sus comentarios a la sentencia de La Haya, los dedica, en primer término, “a todos y a cada uno de mis antiguos alumnos de la Universidad de El Salvador, y en particular a los de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, con particular afecto y amistad y los mejores recuerdos de aquellos días”.

Su época internacional la marcan los 70 y principios de los 80, al pasar por organismos como Naciones Unidas, la Organización de Estados Centroamericanos (ODECA) y la Organización de Estados Americanos (OEA). Fortín Magaña se remonta más de 30 años atrás con esta etapa internacional de Galindo.

Rumbos variados

Alejado de la universidad en busca de nuevos horizontes, antes de la diáspora de 1970, el doctor Galindo Pohl desarrolló múltiples actividades en el campo del Derecho Internacional y de la Diplomacia, representando a su país y a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en los más variados rumbos geográficos del planeta.

El mundo fue su nuevo destino y, cuando se detuvo, fue para representar al Secretario General de la ONU en Chipre, para observar la situación de los derechos humanos en Irán, o para ocupar los más altos cargos jurídicos en la OEA, la ODECA y otros organismos internacionales.

“De lejos, sabíamos de su estelar peregrinación y, con henchido patriotismo, nos sentíamos, como salvadoreños, magníficamente representados por un embajador natural de tantos merecimientos, cuya indiscutible capacidad llegaría a ser reconocida mundialmente”, recordó el Dr. Fortín Magaña y agregó:

“En efecto, sin buscarlo, por su solo peso específico, el doctor Galindo Pohl es en estos momentos la máxima autoridad intelectual en Derecho del Mar, esa importante rama del Derecho Internacional que tanta discusión provoca por los grandes intereses en juego, y en la cual nuestro país finca sus más caros anhelos”.

Así fue como el pasado 22 de enero anterior, a sus 84 años, el doctor Galindo Pohl recibe el reconocimiento de sus alumnos (muchos de ellos ahora forman parte del pleno de magistrados de la actual Corte Suprema de Justicia), familiares, amigos y compañeros de luchas, trabajo y quehacer intelectual.

El Centro Judicial de Sonsonate lleva el nombre de Galindo. El mismo día del nombramiento oficial del local judicial, también recibió la Orden Dr. José Matías Delgado, máxima condecoración del gobierno salvadoreño, y fue nombrado por el alcalde sonsonateco, Manuel Arce Suárez, como hijo meritísimo de la ciudad.

La obra del abogado


Reynaldo Galindo maneja una vasta obra en varios temas en los que se ha desarrollado, tanto en lo jurídico, filosófico e histórico

- Curso de Teoría General del Estado.
- Paso inocente y libre navegación.
- Problemas de las empresas transnacionales.
- Guión Histórico de la Ciencia del Derecho.
- El Nuevo Derecho del Mar.
- Crónica del 32: Recuerdos de Sonsonate.
- Comentarios a la Sentencia de 1992 sobre la controversia de límites entre El Salvador y Honduras.
- La idea del Derecho de Kant: Ensayos sobre el Liberalismo.
- Y un sinfín de artículos y publicaciones sueltas que reflejan un enorme acervo intelectual.

Cronología

21 de octubre de 1918
Nace Raynaldo Galindo Pohl en Sonsonate.

1944
Como parte del gremio estudiantil en la Universidad de El Salvador (UES) participa en los movimientos patrióticos contra la dictadura de Maximiliano Hernández Martínez.

1950
Preside la Asamblea Constituyente y forma parte la comisión redactora de la nueva Constitución de ese año.

1960
En esta década, se desempeña como catedrático universitario en su Alma Mater.

1970
Se dedica a colaborar con la ONU y otros organismos internacionales, especialmente en el Derecho Internacional (Derecho del Mar) y al respeto de los Derechos Humanos en varios países.

1992
Realiza un magistral comentario sobre la sentencia de esa época del Tribunal Internacional de Justicia de la Haya que favoreció a Honduras. Dicha sentencia quedó firme el año pasado.

Un centro judicial ético

Más que el honor de que el Centro Judicial de Sonsonate lleve su nombre, Reynaldo Galindo Pohl espera que éste sea un centro ético y no sólo una institución técnica de aplicación de las leyes.

Para el experimentado jurista con la simple aplicación técnica jurídica se pierde, muchas veces, la ética que debe llevar esta delicada tarea, como la es la de impartir justicia.

El trabajo judicial debe integrar fundamentalmente, para el octogenario abogado, lo técnico, lo moral y lo ético.

Mencionó que muchas veces, algunos abogados, que espera que cada día sean menos, le dan importancia a absurdos y aún así los llevan a sede judicial y que eso sólo hace que se pierda el valioso tiempo de los profesionales en Derecho y de los jueces.

De la misma forma, hizo un llamado implícito y sutil a los medios de comunicación a no darle demasiado espacio a asuntos vergonzosos y que sólo buscan explotar el morbo del público.

El doctor Galindo exhortó también a una resolución dialogada de los conflictos, ya sean pequeños o de gran escala como los internacionales que es donde él ha tenido una basta experiencia en los organismos internacionales.

“La negociación ha sido el instrumento principal y no la amenaza y la revancha. El diálogo es la respuesta en este mundo, no la guerra”, aseguró.

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